Educación en lujos

Educación en lujos

Un dato, entregado por Jorge Lanata, me sacudió: algunas universidades de París, Mónaco y São Paulo ofrecen MBA en gestión de lujos. Fue en una serie sobre las economías emergentes que está presentando Lanata.

17 de junio 2011 , 12:00 a.m.

No lo podía creer. En un mundo amenazado por el excesivo consumo, algunos consideran oportuno educar para que haya más consumo; y, además, de bienes suntuarios. Me puse a investigar y el resultado es peor, pues no solo es en Francia, Mónaco y Brasil donde se educa para los lujos, sino también en España, Suiza, Australia y un número importante de países cuyo escrutinio me habría tardado muchas horas. Escribí en Google "mba gestión lujos" y apareció la friolera de 2'230.000 registros en 0,07 segundos. Una monstruosidad.

¿Y para qué estudian lujos? Se preguntarán ustedes. Para "comprender el universo del lujo y anticipar las mutaciones de los mercados" dice el catálogo de la Escuela de Ginebra de Administración. ¿Y qué venden? Jets, yates, relojes, casas, autos, vestidos, joyas. Si alguien quiere un jet, por ejemplo, le toca esperar, pues Embraer, la empresa que tenemos más cerquita, produce 250 al año y no da abasto. En Brasil, el mercado del lujo crecerá el doble que la economía de ese país en los próximos 20 años.

Suele pensarse que en las economías del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) reside la esperanza de la solución climática global, pero, a juzgar por estos datos, parece que también reside allí el empujón final hacia el precipicio, lo cual podrá ocurrir -y me refiero a lo uno o a lo otro- entre el 2020 y el 2050. Lanata le preguntó a uno de sus entrevistados por el auge de este tipo de educación, y este contestó con franqueza espeluznante: la gente ha perdido la vergüenza para darse placeres excesivos.

Entonces me acordé de Gandhi, quien decía que comprar una cosa que uno no necesita debería considerarse un delito. Si hay este tipo de voraces, vaya y venga, pero la educación no puede contribuir al despropósito. Las universidades deben enseñar precisamente lo contrario: consumir menos, que es la nueva ética del desarrollo. No consumir hasta morir como civilización, como bien lo dice un documental que invito a ver. Leo finalmente que una coalición de empresas españolas ha considerado oportuno emprender una campaña para enfrentar la crisis bajo el lema estoloarreglamosentretodos.org; el mensaje sugiere que la economía se arregla si la gente compra más. Entonces me acordé de una frase que se solía -o se suele- decir en la Argentina: estamos todos locos. ¡Non fuyades! guzmanhennessey@yahoo.com.ar

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