El 80% de los niños va a la guerra por voluntad

El 80% de los niños va a la guerra por voluntad

16 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Marta* ingresó a las autodefensas cuando tenía 12 años, porque estaba cansada de que su padrastro intentara abusar de ella cuando se emborrachaba. A Alberto* le prometieron 800.000 pesos mensuales, pero realmente se volvió 'campanero' de los 'paras' a los 14, porque creía que al estar cerca de los "duros" se iba a ganar el respeto en el barrio. Y Jorge* se metió a las Farc porque vio la oportunidad de vengar la muerte de su hermano mayor. Estos son testimonios de tres de los 4.353 niños que quedaron bajo la custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), tras abandonar las filas de los grupos armados ilegales, a los que ingresaron, dicen ellos, voluntariamente.

Según Alejandro Éder, alto comisionado para la Reintegración, los menores sentían que su ingreso era voluntario porque estaban escapando de problemas como la violencia intrafamiliar, la falta de oportunidades y los abusos sexuales. "Ven en la ilegalidad un refugio, porque se sienten excluidos de la sociedad. Por esta razón estamos haciendo una campaña preventiva para mostrarles que hay opciones en el arte, en las comunicaciones y el deporte, en las que pueden sentirse incluidos", agrega.

La campaña, que comenzó el 4 de octubre del 2010, y conocida como 'Mambrú no va a la guerra, este es otro cuento', ha sido gradualmente implementada en 26 municipios y en cuatro localidades de Bogotá, donde el riesgo de reclutamiento de menores es bastante alto. Una de las cifras más alarmantes es la que indica que el 80 por ciento de los menores desmovilizados ingresaron a los grupos armados de manera voluntaria. "Mas allá de sacarlos del conflicto, lo que queremos es evitar que lleguen a los grupos ilegales", afirma Katherine López, asesora en prevención, quien calcula que en estos momentos unos 1.000 niños, que están participando en proyectos deportivos y artísticos, le han hecho el quite al conflicto armado.

Uno de estos muchachos hace parte la organización la Eskina del Barrio. Vive en el sur de Ibagué, donde reina el microtráfico de drogas. En repetidas ocasiones ha sido tentado a ingresar a la vida del dinero fácil y cuenta que varios amigos "murieron antes de conocer la cédula", y que él no quiere seguir ese camino. El programa 'Mambrú no va a la guerra' pretende ser el primer paso para evitar que los niños se involucren en el conflicto, pero para la Consejería para la Reintegración es un hecho que a esto deben sumarse políticas que den oportunidades a los menores.

*Nombres cambiados por requerimientos de ley

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