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EL WHISKY MADE IN RIOHACHA

EL WHISKY MADE IN RIOHACHA

La recesión económica ha regresado a muchos guajiros al consumo de bebidas caseras.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de agosto 2001 , 12:00 a. m.

La recesión económica ha regresado a muchos guajiros al consumo de bebidas caseras.

Las memorables parrandas animadas con whisky y buenos vallenatos hoy son casi que recuerdos cargados de particulares anécdotas que se van perdiendo en el olvido.

Las fiestas siguen, pero enmarcadas en un clima de austeridad contra el que pelea una nueva generación de jóvenes.

Ellos crecieron en ambiente de abundancia, en una región en la que el whisky era considerado el elemento central de todo acontecimiento social.

Hoy, con resignación, pero con mucho agrado, en vez de whisky, estos jóvenes guajiros beben chirrinche, licor de fabricación casera a base de caña de azúcar, panela y cenizas de carbón, procesado en alambiques de cobre, acompañado de toques misteriosos de los indios wayúu, que han mantenido el secreto de su preparación durante generaciones.

Pero para darle el toque original y colocarlo a tono con sus exigencias, lo envasan en las botellas de las más conocidas marcas escocesas: de allí toma el nombre de whisky guajiro .

"Si está bien preparado, trama a quien sea", dice Amilkar Freile, estudiante de la Universidad Simón Bolívar, que lleva siete años tomando churro, como también se conoce este licor con sabor avinado.

Ha sido tanta la acogida que ha tenido en su nueva presentación, que además del color y el sabor, el precio también ha cambiado. Mientras que un litro de churro envasado en una botella de Old Parr vale $3.000 en Riohacha, y el medio, $2.500; en Barranquilla valen $8.000 la botella grande y $5.000, la pequeña. En Bogotá, donde también se toma, el precio llega a $15.000.

Virginia Palacio Urvelo, conocida como Giña, dice que además de embotellarlo en envases de Buchanans, Old Parr, Glen Simón o Jhony Walker, le echa uvas verdes y rojas, pasas grandes y clavitos de olor, para cortarle el sabor fuerte del alcoholcasero y que tome el amarillo y el olor similar al whisky.

"Así es la única forma en que lo compran, por que de lo contrario dicen que no meten mono ", dijo Giña, quien importa el licor desde La Guajira.

En todas partes.

La fiesta de grado de abogado Alex Cote aún es comentada por sus paisanos.

Además de buena música vallenata, lindas mujeres, comida típica, el whisky guajiro no faltó en ninguna mesa esa noche. Por eso sus paisanos coinciden en que fue tronco de parranda".

"Lo bueno es cuando uno lo toma, le coge un cariñito especial, y después de una borrachera amanece como si nada", dijo Carlos Herrera Móvil, estudiante de sistemas, barranquillero, que ahora parrandea con el sabor chirrinche.

De Cote se dice que puso de moda el negocio en Barranquilla. "Estábamos acostumbrados a beber whisky, pero como la plata no alcanza, la solución fue el chirrinche, que también nos gusta y es propio de nuestra región".

El éxito, asegura Cote, fue cambiarle el envase y darle un toque original al sabor. "El gotero le da más clase y elegancia: ahora, en Barranquilla no hay guajiro que no trame con el chirrinche".

Y el negocio es tan bueno que en los barrios El Prado y Bellavista ya hay tres puntos de venta, plenamente identificados por los estudiantes guajiros de las universidades Simón Bolívar, CUC, y Libre.

"Llegan en sus camionetas cuatro puertas, olorosos a perfumes y con mujeres bonitas a comprar su whisky guajiro , y quién les dice que no están tomando whisky?", se pregunta Giña, dueña de una popular licorera con su nombre, en el barrio Paraíso de Riohacha.

Una tradición.

En la alta Guajira se dice que los wayúu no pueden desarrollar su trabajo sin el previo petacazo del chirrinche.

Y que una vez realizada la siembra, el indígena se acuesta en su chinchorro a conversar con sus parientes y compadres, a bailar la yonna (danza indígena) y a tomar chirrinche por las tardes, mientras madura la cosecha que empieza a recoger antes de mes y medio.

En Riohacha, el licor casero ha pegado tan fuerte, que son muchas las licoreras donde se expende, y la demanda crece.

"El churro es un trago propio de nuestra región, que nos permite recordar, por muy lejos que estemos, a nuestra querida Guajira", puntualizó Alex Cote, mientras punzaba con un cuchillo el gotero de una botella de Old Parr para envasar chirrinche y seguir la fiesta.

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