PACÍFICO DESALOJO DE VENDEDORES DE LA CARRERA QUINTA

PACÍFICO DESALOJO DE VENDEDORES DE LA CARRERA QUINTA

Hacia las 10:30 de la noche del domingo se llevó a cabo el desalojo de los 72 vendedores estacionarios ubicados en la carrera 5a. entre calles 14 y 16.

06 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Los vendedores, que ya habían eludido un operativo similar el pasado 11 de junio, no tuvieron más remedio que permitir que funcionarios de la Secretaría de Gobierno removieran las casetas de las aceras del sector, ante la presencia de aproximadamente 300 miembros de la Policía y del grupo antimotines, varias patrullas y tres vehículos antimotines.

El comandante operativo de la Policía Metropolitana, coronel Gutiérrez, dijo que se trató de un desalojo pacífico, a pesar de que en el lugar fue encontrada una caja con seis bombas Molotov .

Según John Jairo Moscoso, vendedor estacionario del lugar, en el momento del desalojo solo se encontraba la mitad de los vendedores, debido a la fatiga que traían acumulada desde el viernes, cuando comenzaron a protestar con esporádicos bloqueos de la carrera 5a. con calle 15.

Agregó que durante el desalojo no estuvieron presentes organismos encargados de garantizar la integridad física de los vendedores, como es el caso de la Personería o la Procuraduría, pero que afortunadamente el operativo se realizó sin mayores incidentes.

Además, dijo que en conversaciones con Alba Lucía Rosero, encargada de la Secretaría de Gobierno, que no se concretó la posible reubicación de los vendedores, solo se habló de dejar en el sector a diez de los vendedores más necesitados, que serían escogidos por los mismos compañeros.

En cuanto al hallazgo de las bombas Molotov , Moscoso dijo que se enteró de esa situación a través de un noticiero de televisión.

Dijo también que esta vez los vendedores estacionarios ni siquiera fueron notificados oficialmente del desalojo y que el único recurso que les quedaba era la nueva acción de tutela que varios vendedores interpusieron el viernes pasado contra la Alcaldía municipal, por la supuesta violación a los derechos fundamentales del trabajo, el debido proceso y la igualdad.

En la tutela, los vendedores demandantes dicen que ocupan el lugar desde hace más de 15 años, y se encuentran dentro de los diversos censos que varias de las administraciones pasadas realizaron como mecanismo de control, pero que nunca ha existido una política clara sobre el manejo de las ventas estacionarias en Cali.

En las dos tutelas anteriores el fallo no fue favorable, pues según el decreto 284 de 1991 todo vendedor ambulante y estacionario debe tener una licencia de funcionamiento, pero esta desde hace varios años viene siendo concedida por la Administración municipal de manera provisional, por concertación con los vendedores.

El TIEMPO-Cali Valle intentó comunicarse varias veces con la señora Rosero, pero, según su secretaria, se encontraba en Consejo de Gobierno y luego pasaría a reunirse con representantes de los vendedores estacionarios, en busca de salidas al problema. Hasta el cierre de esta edición no se conocían las conclusiones de esa reunión.

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