SILVA, MODELO PARA ARMAR

SILVA, MODELO PARA ARMAR

José Asunción Silva -durante más de cien años ha sido víctima de sus admiradores, de las fantasías y prejuicios de sus lectores, de los complejos y necesidades de sus amigos , y de intelectuales y funcionarios que lo envuelven en sus carencias, en sus discursos y necedades.

06 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Hicimos de él de un hombre de carne y hueso una caricatura inexistente. Sus contemporáneos lo herían en su ausencia con banderillas y apodos. Se le admiró por lo que nunca fue. Se le castigó ya muerto adjudicándole una historia que no fue la suya. Así, lo creímos primero el dilapidador de una fortuna paterna que nunca existió. El insufrible dandy de una ciudad sin dandys. Un don Juan, un incestuoso, un enamorado de la muerte, un raro, un exótico, un inepto para la vida práctica...

Debilidades y defectos que son, más bien, secretas venganzas, que a lo largo de 100 años hemos repetido retóricamente para que el héroe de nuestras letras se parezca a lo que hoy somos. Su verdadera integridad nos irrita y avergenza. Su responsabilidad, su limpieza de alma, su rectitud ofenden a los que han preferido otros caminos. Su discreta grandeza no rima con las ocultas ambiciones de quienes dicen ser sus herederos, sus representantes en un siglo que ha olvidado sus dones, sus virtudes, sus resignaciones.

Nadie conoce mejor la vida práctica que un poeta, por que para él el tiempo es oro; nadie mejor que un poeta para acercarse al alma femenina, que no perdona frivolidades; nadie mejor que un poeta para saber que a la muerte no se la invoca, porque la sabe entre nosotros.

La lección de José Asunción Silva es tan digna, tan alta, tan seria... que preferimos seguir creyendo su leyenda negra y rosa; confrontarla con la vid que llevamos, con la poesía que escribimos y con la que hemos dejado de escribir con la idea del amor que hoy tenemos sería humillante. Por eso hemos ridiculizado a Silva, para no tener que esforzarnos demasiado, para poder derrochar fortunas y virtudes, para poder aceptar nuestro actual enamoramiento de la muerte, para no tener que ser responsable de la realidad práctica y cotidiana, para poder aceptar nuestra escasa cultura o el uso indigno que hacemos de ella, para irrespetar la belleza convertida en la imagen de un deseo malsano hipócrita.

París rechazó a Marcel Proust, derrotó a Cézanne, abucheó a Stravinsky. Después los encarnó. Su ejemplo era muy exigente, había que asimilar lentamente su lección. Nosotros rechazamos, derrotamos, abucheamos, suicidamos... y aplaudimos a Silva, para no tener que parecernos a él.

En los últimos cinco años mucho se ha publicado sobre Silva, mucho se ha dicho... en parte para contribuir a la confusión general: construir un héroe, que no merece respeto. Uno de sus biógrafos, don Enrique Santo Molano, ha estudiado a Silva durante doce años para poder acercarse al hombre que fue: un trabajador dedicado; un escritor exigente, despierto, penetrante, dotado de oído y criterio; un lector sensible, atentísimo, inteligente, riguroso y fecundo; un hombre a favor de la vida; un conocedor gozoso; un crítico agudo, admirable, oportuno; un destino cercado de dificultades y sin embargo sereno; es decir, una vida con el deseo el imposible deseo de realizarse, de vivirse con plenitud, con dignidad, con alegría... sin negar la responsabilidad y las imposibilidades, ni tampoco el buen humor, ni la gracia; y sin tener que traicionarse; un vida con todo lo que se nos está negando hoy: el deseo, la lucidez y el empeño de vivir... de saber vivir!

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.