Balanza de pagos y revaluación

Balanza de pagos y revaluación

14 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Dichosa la época para los economistas en la cual se sabía el valor de las divisas. Bajo el patrón oro, como norma, se estipulaba la cantidad de oro que representaban las divisas y con base en ello se establecía la relación de intercambio entre las diferentes monedas de los países. Su variación dependía del desequilibrio en la balanza de pagos y los diferenciales en las tasas de inflación y en la productividad. Hoy en día, resulta muy difícil saber por qué ocurre una revaluación excesiva y rápida, así como también se hace casi imposible hacer predicciones confiables. Pero lo más desconcertante de todo este asunto es que nadie logra explicar por qué el peso colombiano se encuentra entre los más revaluados en el mundo: llegó a ser el más apreciado a mediados del 2010. Los llamados expertos, además de hacer cábalas sobre las cifras futuras del dólar, han sugerido varias causas en la explicación de esa revaluación sorprendente. Unos la atribuyen al auge de las exportaciones minero energéticas, otros al aumento de la inversión extranjera o al déficit presupuestal del Gobierno y al endeudamiento externo, y hay quienes lo hacen al crecimiento del endeudamiento en dólares del sector privado. Procedamos a analizarlas.

Primera hipótesis: los importantes aumentos en las exportaciones de petróleo y carbón explican en gran medida la revaluación del peso colombiano, tanto que en el pasado se habló del peligro inminente de padecer una 'enfermedad holandesa'. ¿Exceso de divisas? No. ¿Enfermedad holandesa? Tampoco. Porque a pesar de tener un superávit en la balanza comercial de bienes (US$40.777 millones (m) de exportaciones menos US$ 39.546 m. de importaciones), al introducir los servicios factoriales (seguros, fletes, entre otros) se obtiene un déficit de US$1.329 m., y si se suma al déficit de la renta de factores (dividendos e intereses), que alcanza los US$12.096 m., la situación se torna preocupante. Así las cosas, la famosa bonanza no alcanza a suministrar las divisas necesarias para el autosostenimiento de la economía colombiana con un déficit en la cuenta corriente de US$8.944 m.

Segunda hipótesis: la revaluación se debe a la inversión extranjera. En el 2010 se redujo un 5 por ciento con respecto al 2009. El monto alcanzó la cifra de US$6.760 m., valor considerable, máxime si se tiene en cuenta que los ingresos brutos llegaron a US$18.133 millones, pero los reembolsos sumaron US$11.373 m., una parte de los cuales salió en especie a través de las exportaciones de petróleo o carbón, restándole al mercado de divisas la correspondiente demanda por dólares. No obstante, cuando se contrasta con la inversión directa neta de los colombianos en el extranjero US$6.504 m., nos da una modesta cifra de 256 millones de dólares. Pero el asunto no termina allí: la magnitud de los dividendos enviados al exterior es mayor al del flujo neto de la inversión extranjera. En el 2010, las utilidades de las empresas extranjeras alcanzaron el valor de US$9.989 m. superior en un 48 por ciento a la inversión neta. Adicionalmente, un 40 por ciento de esta se encuentra representada por la reinversión de utilidades, reduciendo así la demanda por dólares. Por todo lo anterior, se observa que el flujo es negativo y en consecuencia no incide en la revaluación del peso colombiano. Tercera hipótesis: la devaluación del dólar se explica por el endeudamiento en el extranjero del Gobierno Nacional. Según el Banco de la República, la deuda externa pública aumentó en 2.795 millones de dólares, pero sólo se colocaron 330 m. de bonos en dólares, cuando en el 2009 sumaron US$4.880 millones. Por lo tanto, el Gobierno no parece ser el culpable de la revaluación del peso colombiano en el 2010. Cuarta hipótesis: el endeudamiento en dólares del sector privado ha sido el principal causante de la devaluación del dólar. Esta fuente sí parece ser decisiva en la dirección de la tasa de cambio, pues el sector privado llegó a recibir 10.305 millones de dólares. Se resalta el endeudamiento a corto plazo, sobre todo a partir de julio del año pasado, mes en el cual se dio la mayor variación: el dólar perdió 70 pesos (un 3,69%).

Llegamos así a una paradoja: desde una perspectiva macroeconómica parecería que el país se tuviese que endeudar para suministrar las divisas requeridas con destino a las remesas de las utilidades. Por lo visto, el mero análisis de la balanza de pagos no nos da suficientes luces para explicar el movimiento y la volatilidad de la tasa de cambio. Es menester realizar un estudio financiero concreto, con el componente descriptivo de las transacciones realizadas en un día promedio, sólo así podremos detectar los principales factores reales que operan en la formación de la tasa de cambio, pesquisa sobre la cual hay todavía mucha oscuridad. Los economistas colombianos, como los físicos, tenemos mucha 'materia oscura' por comprender y explicar en asuntos monetarios y cambiarios.

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