Y se acabó la Comisión Nacional de Televisión (CNTV)

Y se acabó la Comisión Nacional de Televisión (CNTV)

Hay felicidad. Por fin cesó la horrible noche... de la ineficiencia, el abuso, el despilfarro y la antítesis. Quedan muchas preguntas y un ministro que piensa que estamos en Estados Unidos y la tele ya no importa, que nadie la ve (por favor ver lo que se ve por Internet en su amado EE. UU.).

13 de junio 2011 , 12:00 a.m.

La tele siempre ha importado por su presencia cotidiana e incidencia política.

El Estado la controló y dirigió de 1953 a 1991. Imponía criterios de programación y entregaba noticieros de modo clientelista. La Constitución Política del 91 creó la CNTV y empezaron los males. Nos quedó grande la democracia. La televisión es reflejo de nuestra cultura política: se crea una ley, luego se cambia y acomoda, y cada vez para favorecer un torcido interés. Se elegían comisionados para pagar favores y en marrullas que bordeaban lo sucio.

Se dijo que los comisionados debían "representar", luego ser "elegidos" por (1) facultades de comunicación y educación: nunca eligieron a alguien que supiera de televisión; (2) los canales regionales: nunca eligieron uno que los defendiera y supiera del asunto; (3) los periodistas, artistas, realizadores, productores, libretistas y ligas de televidentes: nunca elegimos a una persona que supiera, siempre fue una acción rayando en lo ilícito; (4) el Gobierno elegía dos representantes: cuotas burocráticas. Los comisionados evidenciaron su falta de ética al aceptar un cargo público de algo que no sabían y mostraron su falta de transparencia cuando no "representaron" a su sector, sino que se convirtieron en cuerpo colegiado sin responsabilidad personal; la CNTV se constituyó en lugar de empleo para apadrinados políticos.

Pero hay más: La CNTV gastaba 30.000 millones de pesos al año en funcionamiento. Y nunca tomó una decisión histórica, ni en control de contenidos, ni en reglamentación, ni en TV digital, ni en asignación de canales, ni en promoción de contenidos.

Y con el resto, 140.000 millones al año, se dedicaba a chantajear a los canales regionales y a Señal Colombia. En hacer televisión se gastaba el 20 por ciento del total del dinero. Solo una idea para ilustrar: con ese dinero en Argentina se producen siete canales completos y uno incluye los derechos del fútbol. Aquí apenas alcazaba para programitas.

Aún hay más: La CNTV estuvo al servicio de los gobiernos de turno y de Caracol, RCN y Télmex. No se creó ni una liga de televidentes.

Para ver las otras razones de la muerte de la CNTV, lean Comisión Nacional de Televisión: ¡Y el dinosaurio... desapareció!, de Germán Rey, en la revista virtual Razón Pública. Y del ministro vendedor de Internet... habrá espacio para gozar con su visión de la desaparición de la TV.

orincon61@hotmail.com

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