Un día histórico

Un día histórico

13 de junio 2011 , 12:00 a.m.

El viernes pasado la Casa de Nariño estaba a reventar de público, por cuenta de la presencia de centenares de invitados que asistieron al acto de promulgación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, recién aprobada en el Capitolio. Ante la mirada del secretario general de la ONU, el coreano Ban Ki-moon y decenas de personalidades, el presidente Juan Manuel Santos estampó su firma en un texto que abre un nuevo capítulo en la historia de Colombia.

Sin duda alguna, fue un momento de merecida celebración, después del triunfo de una iniciativa audaz que ocasionó más de una polémica interna. Pero como lo dijo el propio mandatario, la nueva norma "no es un puerto de destino sino apenas la grilla de partida".

El motivo es que ahora comienza el proceso de atender las solicitudes en diversos frentes, pero particularmente en dos que son críticos. De un lado, la indemnización administrativa a la cual tendrían derecho cientos de miles de personas y, del otro, la devolución de las parcelas incautadas a punta de coerción y violencia.

La dificultad radica en poner en marcha los mecanismos orientados a que las promesas se conviertan en realidad. Tal vez el tema más complejo es darle curso a la impaciencia de tantos ciudadanos que consideran que deben ser reparados ante las injusticias sufridas. En tal sentido, puede haber un desfase entre las expectativas y las realizaciones, que resultaría difícil de manejar.

Ante esa posibilidad, corresponde al Gobierno adelantar una labor pedagógica e informativa muy intensa. Según Santos, en el 2011 unos 25.000 hogares serán indemnizados, mientras que 20.000 familias retornarán a sus sitios de origen.

Esa es apenas la cuota inicial de un esfuerzo que tardará 10 años en completarse, ante lo cual quienes crean que les tocó el último lugar en la fila podrían llegar a protestar.

También está el peligro que representan los que deseen pescar en río revuelto.

No sería la primera vez en el país que un mecanismo que tiene bondades acaba siendo mal utilizado o se convierte en un vehículo para los corruptos.

En consecuencia, son necesarios sistemas de revisión periódica, con el fin de que una legislación novedosa, que busca cerrar las heridas que han dejado tantos años de conflicto, cumpla su cometido. La oportunidad de pagar una deuda histórica es irrepetible. Por eso, hay que aprovecharla bien

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