EL ÚNICO QUE NO RESPONDIÓ FUE EL PÚBLICO

EL ÚNICO QUE NO RESPONDIÓ FUE EL PÚBLICO

Por culpa de su amor al motociclismo, Andrés Vega ha tenido algunos accidentes, que, incluso, le han dejado una incapacidad de 6 meses.

05 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Eso ocurrió el año pasado en Villavicencio, cuando compitiendo en un Nacional se quebró las dos piernas y una mano.

Pero Andrés, a sus 14 años, no le para muchas bolas a eso de quebrarse las piernas y una mano.

Por eso, el pasado sábado, en desarrollo de la II Serie de la Copa Clausen de Supercrós en el coliseo El Campín, cuando le cayó su pesada moto encima y se luxó el tobillo izquierdo, poco le importó.

A los 15 minutos de sufrir el accidente, ya estaba en la tribuna siguiendo con toda emoción la competencia, sin dar muestras de dolor.

Claro, a su lado se encontraba su abuela Oliva, quien haciendo honor a su profesión no lo descuidó ni un segundo y, por el contrario, le brindó mimos y caricias todo el tiempo.

Yo siento mucho amor por el deporte, pero también siento angustia por lo que le pueda pasar a mis nietos. Soy muy piadosa y yo se los entrego al Señor para que los proteja , dice doña Oliva.

Y cuando la abuela dice nietos no se equivoca, ya que Julio César, hermano de Andrés, con apenas 8 años igualmente le jala al motociclismo.

Pero todo no termina ahí. El amor por el motociclismo en la familia Vega empieza y termina con el papá, César, quien con sus 33 años, también es un gomoso y, claro, estuvo el sábado y domingo en el Campín.

Volviendo con Andrés, estudiante de octavo grado en el Agustiniano Norte, lleva dos años en competencia y hasta ahora su mejor ubicación ha sido un quinto lugar en el Nacional de Armenia del año pasado.

Pero él no pierde las esperanzas de llegar a ser campeón colombiano, por ello entrena cuatro días a la semana.

Ya por lo menos dio muestras de sus capacidades encima de una moto al ser el primero en un torneo Distrital.

El espectáculo Sobre la II Serie de la Copa Clausen, es importante destacar el gran esfuerzo de los organizadores por brindar un gran espectáculo.

Prueba de ello es que convirtieron un espacio como el coliseo El Campín en una pista de 320 metros de extensión, incluidas 1.200 toneladas de tierra.

Todo al mejor estilo estadounidense.

En El Campín se reunieron más de 110 motociclistas de todo el país, quienes dieron muestra de sus capacidades.

Claro, por lo sinuoso de la pista hubo algunos aparatosos accidentes, afortunadamente nada de gravedad.

El lunar de la II Serie fue el escaso público que se hizo presente en el Coliseo.

La verdad es que un duelo de esta naturaleza es para llenar cualquier recinto deportivo. Seguro que sí.

(Resultados: vea Cifras)

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