COMBINACIÓN EXPLOSIVA

COMBINACIÓN EXPLOSIVA

Lo que está ocurriendo en el sur del país, en el Guaviare, el Putumayo y otras zonas bien alejadas de la capital, conforma una combinación de contenido explosivo. A la erradicación de los cultivos de coca, que lógicamente afecta a sectores campesinos, se ha mezclado la guerrilla, hábilmente dirigida, con cierta delincuencia, que aprovecha el cultivo de las aguas turbias para sacar un producto económico. Es evidente que los guerrilleros, con mucho dinero y organización se sirven de los campesinos, los dirigen, los orientan, o desorientan, mejor. Fue fácil ver en la filmaciones de televisión que trataron de evitar y en las fotografías, a personas cuyo aspecto está muy lejos de ser el del tradicional hombre del campo. Esa combinación a que nos referimos, cobra un contenido de peligrosas consecuencias.

04 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Las Fuerzas Armadas tienen acordonados a aquellos que desean complicar el conflicto, ocupar ciudades y, estamos seguros, causar muertos o heridos. Ya murieron dos personas. Y tememos que la cifra pueda aumentar, porque esos movimientos donde participan las organizaciones coqueras no vacilan para conseguir sus objetivos, como lo son la producción y exportación de la droga, que les deja fabulosas sumas de dinero.

Respecto de los cultivos que están siendo fumigados, la fórmula del presidente de Francia, Jacques Chirac, es desde luego, como todo lo francés, chispeante y sobre todo original. Podría ponerse en plan la compra de los cultivos? Es un experimento posible de resultar. Pero también, acrecentar las siembras para asegurar más producto en el mercado semilegal. Mas el presidente Chirac tuvo la agudeza y el buen sentido de poner una carta sobre la mesa: de ahí a jugarla hay un largo trecho, que deberá estudiarse.

A la ciudadanía de las regiones afectadas por los paros y las marchas, no cabe más que pedirle que guarde la calma; que no se deje arrastrar por las pasiones y, mucho menos, por los instigadores que son aquellos que se lucran de un producto que azota no solo a Colombia sino a todo el mundo.

En esta batalla sí que se necesita de colaboración. Por eso hoy los norteamericanos deben pensar en las consecuencias de acosar a un gobierno que está tan empeñado en una lucha para arradicar un producto que afecta no solo al pueblo de Colombia sino a las juventudes consumidoras de los Estados Unidos.

Serán días difíciles los que se van a vivir en el sur del país. Por ello, quienes conocen a fondo el asunto de las siembras de coca y sus peligros, los medios, los dirigentes privados y públicos deben unirse al Gobierno y a sus Fuerzas Armadas, para plantear soluciones en busca de que el paro no se torne en un doloroso drama que aumentaría las dificultades por las que pasa Colombia.

Las organizaciones armadas encargadas de controlar el orden público, cumplen una labor tan difícil como peligrosa, y esperamos que los grupos extremistas no consigan convencer a aquellos defensores de los derechos humanos, como ya lo están haciendo, de que lo que pasa no es un movimiento organizado por los coqueros, sino actos represivos del Estado contra agrupaciones campesinas oprimidas por los terratenientes. Eso ha ocurrido en tiempos pasados y nos tememos que vuelva suceder en los actuales.

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