La Candelaria llega a los 45

La Candelaria llega a los 45

Cultura y Entretenimiento Primer acto Patio de ropas, 6 de junio de 1966, 6 de la tarde. En una casa colonial de un zapatero de apellido Cozarelli, y cuya escritura data de 1630, nace el Teatro La Candelaria.

06 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Santiago García, su fundador, junta esos datos como cábalas. Sentado en medio de los actores de este grupo que cumple 45 años, en la misma casona, dispara otro de sus juegos numéricos: "El trece en la cábala puede ser de mala o de buena suerte. Funciona en el grupo de una manera extraña, porque somos trece miembros y tenemos una mata en la entrada del patio que todos los semestres florece y da trece rosas", explica mientras mira a sus actores.

Lo rodean Patricia Ariza, Nohora González, Fernando Mendoza, Francisco Martínez, Álvaro Rodríguez, César Badillo, Adelaida Otálora, Luis Hernando Forero, Inés Prieto, Rafael Giraldo, Alexandra Escobar y Luis Libardo Flórez.

'El combo', como los llama García, o los trece del rosal, que preparan una de las 103 obras que ha hecho el Teatro La Candelaria en menos de medio siglo.

García, bromista, los define en una palabra: "Coco, Coco Chanel" le dice a Badillo; "Ella es recatada, pero habla. El recato la está matando", le dice a Otálora. Sin embargo, no se atreve a definirse él mismo. "La imagen que uno tiene de sí es al revés porque, frente al espejo, lo que está a la izquierda uno lo ve a la derecha", dijo García, en un homenaje.

Un espejo que sí ha enfrentado al país, porque el Teatro la Candelaria ha puesto la realidad de Colombia a verse desde su revés. La prueba es Guadalupe años sin cuenta, estrenada en 1975, la obra más presentada en el siglo XX en el país, con 2.000 funciones.

La producción nació gracias a Arturo Alape y a su investigación sobre las organizaciones colombianas de izquierda. "Nos ganamos amenazas. Llamaban a decirnos que nos iban a matar y cualquier ruido en el escenario nos asustaba", dice Ayala.

Otro momento complicado fue el que vivieron en un allanamiento, en 1987, cuando les quitaron fusiles de palo, pistolas de plástico y cascos de utilería de Guadalupe..., y algunos actores como Patricia Ariza y Francisco 'Pacho' Martínez tuvieron que irse del país.

Segundo acto Escenario del teatro. 10 de la mañana. Ahora Pacho, quien también es fundador, está en Colombia, listo para mostrar el culo en el ensayo de la obra El diálogo del rebusque. "Aunque sea se lo maquillamos o se lo ponemos de plástico, dibujado", dice, muerto de la risa, Álvaro Rodríguez en plena creación colectiva, un término que ha definido el estilo de La Candelaria.

"En la época en la que fundamos el grupo estaba a la orden del día el concepto de creación colectiva, que eran obras hechas por colectivos retomando la forma de trabajo artístico de la Edad Media. Resolvimos tomar esa forma de creación y consolidamos el grupo", dice García.

La primera obra que realizaron con ese método fue Nosotros los comunes, en 1971, basada en la revolución de Los Comuneros. Bajo ese modelo también crearon montajes como El paso, que ha estado más de 20 años en cartelera y que surgió después del allanamiento. Esta producción aborda otro momento social complicado del país: la llegada del narcotráfico y del paramilitarismo. En sus giras por el mundo, La Candelaria formó lazos afectivos con otras agrupaciones que también utilizan la creación colectiva, como el mítico grupo danés Odin Teatret.

Su 'hermano' de tablas, Eugenio Barba, director del Odin, uno de los más importantes del mundo, describe a García como el 'hombre del teatro andante', comparándolo con el Quijote, pero también con Bertolt Brecht, base intelectual de su teatro.

Es tal el amor entre estos dos que en 1982 Barba llevó un ponqué con el que simularon un matrimonio en la mesa en la que hoy habla García. Por esta también han pasado el escritor Gabriel García Márquez, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal y los pintores Fernando Botero y Alejandro Obregón, quienes ayudaron a pintar algunas de sus escenografías. Y hasta la vaca que se utiliza en Guadalupe... la hizo el equipo técnico del reconocido grupo alemán Berliner Ensemble, por orden del maestro Edward Fischer. "También con Enrique Buenaventura (dramaturgo caleño) éramos muy unidos, incluso nos copiábamos los sistemas de trabajo", dice García.

Tercer acto Mesa central del patio de ropas. Medio día. Café, pan y galletas. Actores de La Candelaria cuentan las vicisitudes que han pasado. "Lo que ganamos aquí apenas alcanza para los desayunos", dice Ayala. El mecanismo de trabajo del grupo se divide en tres etapas: por la mañana, ensayan cuatro o cinco horas para sus montajes. En la tarde, hacen lo que ellos llaman el rebusque, dirigiendo talleres, actuando en películas o en televisión. Ya en la noche, se dedican exclusivamente a las presentaciones de las obras.

"A este proyecto del alma uno le dedica el 90 por ciento de la existencia, y el otro 10 es para pagar los servicios", afirma César Badillo, que empezó como portero en el teatro.

Desde el comienzo, La Candelaria ha sido independiente y evita conexiones con empresas. Así buscan que su creación artística sea libre. Es por ello que de este grupo pocas veces se ve un comercial o una cuña en la radio. Su sustento principal es el público.

Cuarto acto Mediodía. Posible sitio de una guaca en el Teatro La Candelaria. Los artistas recuerdan anécdotas como cuando llegaron a la casona colonial y los vecinos del barrio les aseguraron que en algún lugar había un tesoro enterrado.

"Abrimos huecos y huecos por toda la casa. Y nunca encontramos nada", dice Ariza.

Tal vez sí encontraron. Hallaron un grupo de más de diez actores valiosos y un recorrido que les da el título de uno de los teatros más importantes de Colombia. Medio acto Escenario: el futuro. Santiago García prefiere no decir lo que viene. Para él, sentado en esa casona con trece rosas, trece actores y 45 años, hablar de las obras que hará en el futuro "sobreviene las tragedias" y trae el mal agüero; y a su teatro, hasta ahora, lo han acompañado las buenas cábalas.

Tributo a su papel en la historia del teatro.

En el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo (Calle 170 No. 67-51) habrá varias presentaciones. Junio 21: Lectura de 'El diálogo del Rebusque'.

Junio 24 y 25, a las 8 p.m.: Presentación de la obra 'A manteles'. Entrada: 20.000 pesos.

Junio 28: Lectura de 'Guadalupe años sin cuenta'. Primero y 2 de julio, 8 p.m.: Función de 'El Quijote'.

Informes: 593-6300

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