En busca del tío perdido

En busca del tío perdido

Un día cualquiera, a Fuguet se le perdió un tío. Nada raro, podría pensarse. Quién no ha tenido un familiar que de vez en cuando se desaparece, por unos meses, así, nada raro. Pero no: a Alberto Fuguet -escritor chileno, autor de Mala onda, Tinta roja y Sobredosis, entre otros- el tío se le perdió en serio.

05 de junio 2011 , 12:00 a.m.

El tío Carlos se esfumó.

Lo último que supieron de él fue una llamada telefónica que Carlos les hizo a sus padres (en 1986) y que no terminó en buenos términos. "Deja de molestarnos, deja de existir. Solo has traído problemas. No queremos verte nunca más", le dijo su papá. A partir de ese momento, Carlos se volvió una sombra en la familia. Algunos se negaban a citar su nombre, otros se preguntaban de vez en cuando por él.

¿Habrá muerto? ¿Estará en la cárcel?Las dudas tenían sentido: Carlos había vivido una juventud loca en Estados Unidos hasta llegar a pasar una corta temporada en prisión. Los años pasaban. Pero Alberto, ya adulto, ya periodista, ya escritor, tomó la decisión de salir a buscarlo. No tenía pensado hacer de eso un libro. Tomó sus maletas y, como si fuera un investigador privado, empezó a seguir las huellas de su tío desaparecido 20 años atrás. Pero el libro apareció. Su título es Missing, y es el resultado de esa búsqueda y ese encuentro. Porque sí, Fuguet sobrino logró hallar al Fuguet tío en un rincón californiano. Lo encontró gracias a los datos de un detective privado que contrató, pero, sobre todo, al tiempo que él mismo dedicó a indagar.

Missing es una historia de no ficción. Es la verdad que Fuguet y su familia vivieron con la pérdida de Carlos y lo que esa pérdida desencadenó. Al mismo tiempo que narra la historia particular del tío, revela los conflictos que Alberto vivía con su abuelo y con su padre. Muchos secretos familiares salen a relucir, razón por la cual Fuguet, en las primeras páginas, pide disculpas a su gente. No hubo mala fe ni deseos de venganza, dice. Solamente intenciones de entender. A diferencia de obras suyas como Sobredosis o Mala onda, cuyas críticas se repartieron entre quienes consideraban a su autor un talento o un mediocre, Missing ha sido objeto solo de aplausos. El propio Nobel Mario Vargas Llosa se refirió a esta obra en términos positivos y el reservado escritor Rodolfo Fogwill alcanzó a decir: "Es una gran novela verdadera".

Alberto Fuguet reconoce que tiene emociones encontradas frente a su nuevo libro: "Por un lado, estoy contento y sorprendido. Por otro, me aburre y lo odio", dice el escritor chileno. Está contento porque, aunque pensó que no le iba a ir bien ni en crítica ni en ventas ("y lo iban a tildar como otro de mis libros freak"), ha sido lo contrario. Pero aburrido porque considera que las frases que ahora se oyen (como que Fuguet "por fin creció") son injustas con sus otros libros. "Esta aceptación puede ser resultado de resistir en este oficio, que no es nada sencillo. Cuando publiqué Sobredosis me tiraron las puertas encima y me dejaron sangrando". Y había razones para pensar que con esta nueva obra iba a recibir varias de las críticas ya conocidas. Missing transcurre en Estados Unidos (y a Fuguet siempre le critican que mira mucho hacia ese país); en el libro aparecen frases en inglés (recurso que suele emplear y por el que algunos le han dicho que "daña la lengua cervantina"), y su estructura es fragmentada, cercana a un lenguaje cinematográfico (dijo que prefiere hacer cine a literatura). Contrario a las expectativas de su autor, Missing ha sido considerada su mejor creación. Quizá porque, a pesar de que él asegure que "el libro fue hecho solo para mi tío, para nadie más", su narración toca -con la fuerza que da la verdad- dos temas que pertenecen a todos: las relaciones de familia, por un lado, con todo lo que ellas implican; y esa sensación de querer desaparecer. La fantasía de irse y de ser otro, otra gran base literaria.

Además, está la estructura particular que emplea para contar la historia. Es un libro que mezcla monólogo, tercera persona, entrevista y una "prosa hacia abajo", como él la describe, un poema que se lleva buena parte de las páginas.

Es como si Fuguet le fuese contando al lector cómo decide narrar la historia. "Nunca consideré que esto fuera a ser un libro. Lo que más me importaba era encontrar a Carlos. El resto era secundario", dice. A pesar de esto, habrá de estar satisfecho de que Missing haya dejado, por fin, callada a la crítica. Al men.

El cine, siempre con Fuguet .

Cuando se lee a este autor chileno, tarde o temprano aparece un tema: el cine.

Fuguet es director de varias películas y, de hecho, afirma que lo más importante que le ha pasado a su carrera literaria es haber hecho cine.

'Missing' no es la excepción a esta regla: en su nueva novela, el séptimo arte está presente, y no solo como tema de conversación entre tío y sobrino (los protagonistas de la historia), sino en su lenguaje.

Fuguet emplea una prosa cinematográfica, un lenguaje práctico, ágil, directo.

El chileno -que dice sentirse más inteligente haciendo cine que literatura, porque a su lado tiene "un equipo que me contradice y me debate"- insiste, también, en una opinión que ha repetido desde los años en que publicó 'McOndo': "No me sienta bien el español barroco; no me va adjetivar de más para demostrar que soy listo. El castellano de García Márquez no me gusta.

Prefiero los blogs"

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