LA CATEDRAL LE DA LA VUELTA AL MUNDO

LA CATEDRAL LE DA LA VUELTA AL MUNDO

Por la puerta de la Catedral de Sal de Zipaquirá han entrado en siete meses más de 200 mil personas. Todas se llevan una sorpresa.

03 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

No es si no dar el primer paso en el túnel para sentir, en cada centímetro del cuerpo, la experiencia de lo nunca antes vivido.

Recorrer el recinto es, por obligación, admirar y respetar el trabajo de martilleros, perforadores, malacateros, herramienteros e ingenieros que, a fuerza de 71 toneladas de explosivos, lograron en cada espacio y detalle la octava maravilla del mundo.

Los extranjeros reconocen que entrar allí es una historia que se debe repetir.

La sensación es de descubrimiento y después de admiración. No obstante, desde que se inicia el recorrido surgen muchos interrogantes, preguntas que se quedan sin respuesta. El premio final para el turista es ver la capilla, creo que es lo mas espectacular , dice con asombro Húber David, un visitante de la Catedral.

Y es que no hay una sola línea o circunferencia que no haya surgido del cálculo de los ingenieros, artesanos y mineros que trabajaron allí tan adentro de la tierra.

La Catedral está a cargo de la llamada de Concesión Salina. El municipio quiere estar más estrechamente ligado con su símbolo.

El turismo se prepara El continuo llegar de visitantes nacionales y extranjeros ha despertado en el sector privado la necesidad de impulsar el desarrollo de Zipaquirá en torno de su industria: el turismo.

Esta actitud se percibe en el campo de la gastronomía, destacándose el alto nivel de servicio de la hospedería. El Libertador es una imponente construcción situada a 200 metros de la entrada de la Catedral de Sal, restaurada por el Club del Comercio de Zipaquirá.

También sobresalen otros restaurantes ubicados en distintos puntos de la ciudad.

Mientras tanto, avanzan otros proyectos para adecuar antiguas construcciones de interés turístico en el área de Salinas y así convertirlas en punto de atención a los visitantes.

La Cámara de Comercio de Bogotá seccional Zipaquirá, asumió conjuntamente con la administración municipal, la remodelación del Parque Villaveces, con una inversión que beneficiará a los artesanos de la marmaja. Estos fueron reubicados en los arcos que cierran el parque por el costado sur.

Y en proyectos de envergadura, previo un estudio de prefactibilidad contratado por el Club del Comercio de Zipaquirá, la corporación construirá en sus terrenos de la vereda Susaguá, un conjunto inmobiliario y de recreación que constituirá un polo de desarrollo local.

El proyecto está integrado por un hotel de 69 habitaciones y 13 suites empresariales; un módulo comercial con supermercados y comidas rápidas; un conjunto residencial con 72 apartamentos, ascensores, jardines, parqueaderos, zonas infantiles; y un club campestre con piscina cubierta climatizada, instalaciones deportivas y sociales con restaurante, cafetería, gimnasio, saunas y otros servicios.

Según la Cámara, la capital de la sal está saliendo de su letargo y busca convertirse en el mayor punto de interés turístico del centro del país.

Sus habitantes y el sector privado se han propuesto aprovechar su ubicación y sus sitios turísticos aledaños como las represas del Neusa, Sisga y Guatavita, el parque de Sopó, Tocancipá con su autódromo, su zona industrial y su parque de atracciones y las regiones de Rionegro y Ubaté y las termales de Tabio.

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