OPEP: TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

OPEP: TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

El futuro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) depende de cómo enfrente el aumento en las exportaciones ante la llegada de 800.000 barriles de Irak luego de levantarse el embargo impuesto desde 1990, cómo soporte la baja en los precios que se espera por la mayor oferta y cómo obtiene los recursos necesarios para sacar las enormes reservas que posee.

10 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Esta incertidumbre ha sido tradicional durante los 36 años de vida de la Organización. Pese a ser un estricto acuerdo de cuotas son muy comunes los incumplimientos, las confrontaciones entre los miembros, los retiros de algunos de sus integrantes y las charlas informales con las naciones conocidas como No Opep.

Hoy día el consumo mundial de crudo es de 68 millones de barriles diarios de los cuales 25 millones los aporta la Opep y el resto los No Opep.

Cuando la Opep tenía un mayor poder (en los años 70) abastecía unos 28 millones de barriles por día y los precios oscilaban entre 1,80 y dos dólares. Debido al embargo a Occidente comenzó la loca carrera alcista del petróleo llegando incluso en 1981 a los 34 dólares por barril.

En esa época hubo dos teorías en el seno de la Opep sobre cómo enfrentar el mercado: Una liderada por Arabia Saudita que pedía mantener una política conservadora de precios, y otra -comandada por Irán e Irak- que sugería sacar la mayor ganancia posible con altos precios de venta. La última fue la que venció y por eso los precios subieron hasta los 34 dólares.

Pero lo que no sabían los países petroleros era que se estaban haciendo el haraquiri pues las naciones industrializadas y desarrolladas comprendieron que no podían depender de una sola fuente generadora de energía y que debían aumentar la eficiencia de sus sistemas de producción para disminuir el consumo de combustible.

En 1983 los países de la Opep reconocieron la metida de pata y ante el surgimiento de grandes exportadores (como México, Noruega y el Reino Unido) que les quitaron el monopolio del mercado, comenzaron a bajar los precios. Aquí surgió la No Opep.

Por el año de 1985 se decidió cambiar la metodología usada para calcular los precios del crudo tomándose como base los valores de venta de los productos extraídos del petróleo. Pero como el mercado de los productos es dominado por los consumidores (es decir los grandes refinadores) y no por los productores los precios descendieron hasta los 10 dólares por barril. Desde este año la Opep comenzó a perder importancia.

Carta escondida Los once países que integran la Opep (Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos, Argelia, Indonesia, Irán, Irak, Katar, Kuwait, Libia, Nigeria y Venezuela) poseen el 75 por ciento de las reservas mundiales de crudo que fácilmente pueden alcanzar para 85 años. Con esta carta aseguran un futuro más o menos despejado siempre y cuando consigan los recursos necesarios para sacar ese crudo.

Los No Opep siguen la estrategia de sacar y vender lo que más puedan teniendo en el largo plazo la esperanza de nuevos descubrimientos que les garanticen seguir en el mercado. Si en los próximos diez años no encuentran nuevos yacimientos podrán salir.

Pese a que son muy comunes los encuentros entre los Opep y los No Opep, es muy remoto que se llegue a un acuerdo para manejar el mercado. Ya por lo menos no existen los viejos conflictos políticos que los alejaban.

Los altos precios del petróleo en los años 80 han dejado muchas lecciones: buscar fuentes alternas de energía, ser más eficientes y gastar menos combustibles y comprar el crudo a los productores que le garanticen pronto abastecimiento y con los cuales no se tengan diferencias políticas, religiosas ni culturales.

Ya por ejemplo los principales vendedores a Estados Unidos (el mayor consumidor) no son los países árabes sino Venezuela.

El futuro Pese a que los Estados Unidos continuarán como los mayores compradores de crudo, en el futuro el consumo que más crecerá será el del bloque de países asiáticos por el sorprendente crecimiento económico de los últimos años.

De acuerdo con las proyecciones efectuadas por la firma Purvin & Gertz Inc., la demanda asiática pasará de 8 millones de barriles diarios en 1995 a 13,1 millones en el 2015. Mientras tanto la de EE.UU. de 17,7 a 21 millones de barriles y la de Europa de 13,9 a 15,7 millones entre los mismos años.

Pese a las cuotas que la semana pasada fueron aumentadas en la reunión de la Opep celebrada en Viena (Austria), los productores deberán mirar en el futuro el mercado asiático como el más prometedor.

De llegar allí rápido y con buen petróleo y si se mantienen los precios entre los 18 y los 24 dólares por barril -como se pronostica- depende buena parte del comportamiento que mostrará la economía mundial en los próximos años.

Y Colombia qué? Podría creerse que Colombia no tiene problemas para vender su crudo pese a que cerca del 80 por ciento del petróleo lo compra Estados Unidos, pero no es así.

En unos tres años cuando se exporten 1,2 millones de barriles diarios y se necesiten nuevos mercados, como los asiáticos, comenzarán los problemas.

Coveñas (en el Atlántico) es el único puerto de salida del petróleo colombiano y hasta el momento no se ha hecho nada para construir un puerto alterno en el Pacífico y la infraestructura de oleoductos para llevar el crudo.

Si no se hace pronto los costos de transporte para llegar al bloque asiático se incrementarán y se perderá competitividad en el mercado. Ahí no servirá mucho que el crudo Cusiana sea uno de los mejores del mundo.

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