HOMENAJE A UN VIEJO GAGÁ

HOMENAJE A UN VIEJO GAGÁ

Un viejo gagá de noventa años . Así calificó el ministro Serpa a Hernán Echavarría Olózaga para burlarse de una oposición encabezada por un anciano .

20 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Aunque Echavarría tampoco ha tenido pelos en la lengua para referirse a Serpa, la arremetida del ministro del Interior no se compagina bien con el llamado de su jefe a la tregua de odios y pasiones . Pero Serpa es así, como nos lo explicó Samper.

Y, en efecto, el fogoso ministro sub júdice al otro día volvió a descalificar a Echavarría. Y al hacerlo, y de esa manera, lo enaltece.

Ojalá este país tuviera más ancianos gagás de esta estirpe. No estaríamos como estamos. Porque si algo demuestra la trayectoria pública y privada de Hernán Echavarría es carácter y entereza al servicio de los intereses nacionales.

Estamos hablando de uno de los hombres de empresa colombianos que más se han destacado por su visión social y sentido de la comunidad. De un capitalista consecuente y nada retrógrado, que se la ha jugado por este país.

Que con su hermano Felipe se la jugó contra la dictadura de Rojas en los años 50. Que como empresario antioqueño nunca transigió con la mafia y sufrió el secuestro y muerte de miembros de su familia por cuenta de Pablo Escobar. Que como presidente de la Comisión de Nacional de Valores, en el gobierno Turbay, fue el primero en denunciar los atropellos contra miles de pequeños ahorradores de los fondos Grancolombiano y Bolivariano, y presagió la crisis bancaria que se venía por culpa de los autopréstamos y demás prácticas viciadas.

Como ha presagiado, en su condición de columnista y autor de los textos económicos más divulgados del país, lo que nos iba a suceder con el fenómeno de la corrupción. La desmoralización pública y el descrédito de la clase dirigente es la antesala que anuncia el desmoronamiento de las instituciones , escribió hace una década en un artículo periodístico.

* * * * * Otro aparte de uno de sus libros, escrito hace más de 13 años, resultó premonitorio: Colombia está en peligro de caer en poder de las mafias... algo muy distinto vendrá a remplazar lo que somos hoy día... la política en Colombia ha venido a caer en manos de grupos con características mafiosas, que amenazan con dominar la administración pública y otros sectores de la vida nacional .

Y hoy, en la cima de sus 85 años, cuando podría estar dedicado al plácido usufructo de su fortuna, este viejo gagá decide salir a la palestra a dar la batalla por la moralización del país. A decirle basta ya! a un gobierno que ha batido todas las marcas del cinismo y la desfachatez (qué tal la entrevista de Samper el martes con Jorge Ramos, de Univisión, en la que dijo que el juicio en la Cámara había demostrado que a su campaña no ingresaron dineros del narcotráfico y que la foto suya con la monita retrechera era un montaje .) No es de extrañar, pues, que el ministro del Interior del régimen más cuestionado de nuestra historia reciente hubiera salido a descalificar a Hernán Echavarría, haciendo énfasis en su edad y en su condición de oligarca . Como si lo primero no fuera motivo de admiración y, lo segundo, un ejemplo de lo que debería ser el comportamiento de una clase dirigente con principios éticos y sentido de su responsabilidad histórica.

Pero con notables excepciones, esta clase empresarial, sobre todo las más connotadas cabezas del poder económico, ha preferido pasar agachada. Ya sea porque tienen rabo de paja o compromisos cómplices, por temor a las represalias tributarias o de otra índole del Gobierno o por simple egoísmo miope, los dueños de los medios de producción no han desempeñado aún el papel que les corresponde en la delicada coyuntura que vive el país.

La relativa soledad en que se encuentra un Hernán Echavarría en su lucha moralizadora, es el espejo en que los colombianos debemos mirarnos para entender por qué estamos como estamos. El hecho de que un personaje que debe ser más que todo símbolo de una actitud, haya terminado de cabeza opositora, demuestra la dramática carencia de líderes políticos con real capacidad de convocatoria. Y explica, claro, que Samper siga campante donde está. Más grave que la maldad de los malos, decía Gandhi, es la pasividad de los buenos.

* * * * * Ante la indiferencia (incluso burlona) de una sociedad adormecida, complaciente y timorata; ante la ausencia de más dirigentes, empresarios o ex presidentes, que por motivos de diplomacia o gratitud prefieren el silencio, hay que resaltar el valor civil esa virtud en extinción de un Hernán Echavarría Olózaga, que entiende que no es el momento de callar.

Porque cuando, en lo que Silvia Galvis llama esta alucinante dictadura de la corrupción , hasta las palabras han perdido su significado; y ser tolerante significa conciliar con la inmoralidad, y ejercer la oposición es conspirar, y criticar al gobierno es odiar a Samper, o estar contra los pobres o ser enemigo de la patria, cuando a esto hemos llegado, lo que toca es hablar cada vez más duro y más claro. Hasta el último minuto, de la última hora, del último día .

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