LA ECONOMÍA, CON EL AMBIENTE DE POR MEDIO

LA ECONOMÍA, CON EL AMBIENTE DE POR MEDIO

El barrio Patio Bonito del norte de Armenia ahora se llama Tigreros y está ubicado en el sur de la ciudad.

11 de junio 1996 , 12:00 a. m.

En 1995 los habitantes de 18 sectores como Patio Bonito, ubicados en diferentes ciudades del país, tuvieron que salir corriendo ante la amenaza de ser arrasados por inundaciones, deslizamientos o avalanchas. Medio millón de personas resultaron afectadas, cifra equivalente a la población de una ciudad del tamaño de Pereira. Cerca de 200 personas perdieron la vida, en tanto que 41.000 viviendas resultaron destruidas o averiadas.

Y las cosas empeoran rápidamente: el número afectados por este tipo de desastres en 1995 fue tres veces el de 1993.

Si se mantiene el ritmo del deterioro ambiental, la situación para el año 2021 sólo podrá calificarse de desastrosa.

Avalanchas, sequías, inundaciones, invasión de plagas y desequilibrio ambiental son solo algunas de las consecuencias de la depredadora acción del hombre a través de la deforestación, la urbanización de tierras agrícolas, la contaminación de aguas y alimentos, la polución y la destrucción de los recursos naturales.

La pregunta es: Vamos seguir destruyendo nuestro hábitat? O es posible que tomemos conciencia de la tragedia que estamos forjando y detengamos nuestra acción? La experiencia de los países desarrollados muestra que sí es posible aplicar frenos, e incluso dar marcha atrás, en un proceso de depredación. Falta por ver si esta experiencia puede reproducirse en países pobres, caracterizados por sus bajos niveles de educación.

En vía de extinción Si el ritmo actual de degradación ambiental se mantiene, la humanidad puede ser considerada como una especie en vía de extinción.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), si la humanidad no detiene su acción depredadora la lucha por la supervivencia se incrementará hasta terminar en una locura colectiva generada por la búsqueda de comida, agua y sombra.

Durante los próximos 30 años unos 3.000 millones de personas que hoy cocinan con leña deberán hacerle frente a la escasez de dicho combustible. La FAO calcula que los aguaceros que caen sobre la tierra arrastran anualmente 25.000 millones de toneladas de suelo fértil. En la próxima década 3.000 millones de hectáreas del planeta se habrán convertido en desierto por este motivo.

De acuerdo con el informe preparado por el Ministerio del Medio Ambiente de Colombia con motivo del Día de la Tierra, en el mundo se talan cada año 11 millones de hectáreas de selva tropical, es decir, 20 hectáreas por minuto. Si ese proceso no se frena, la totalidad de los bosques del mundo podrían desaparecer en el próximo siglo.

Cada vez que se tumba un árbol el hombre pierde una posibilidad de obtener alimentación, energía y productos medicinales para combatir las enfermedades , afirma. El 50 por ciento de las drogas del mundo contienen ingredientes activos derivados de las plantas tropicales.

Informes científicos recopilados por el Ministerio del Medio Ambiente revelan que en las próximas tres décadas la humanidad podría provocar el mismo cambio climático que la naturaleza ha producido en los últimos 10.000 años.

Otra señal del deterioro es la reducción de la productividad agrícola como consecuencia de la compactación de suelos por el exceso de actividad, infertilidad causada por el uso de fertilizantes, resistencia de las plagas a los insecticidas, erosión, inundaciones, avalanchas, sequías e incendios forestales.

Pobreza y ambiente Analistas del problema ambiental sostienen que el mejoramiento de las condiciones ambientales del mundo va a depender de lo que se haga por erradicar la pobreza, pues esta es una de las principales fuentes de depredación.

En estas circunstancias, el futuro no parece muy alentador. Según la FAO, las cifras sobre pobreza en Latinoamérica indican que entre 1970 y hoy el número de pobres ha aumentado en 80 millones de personas, al pasar de 120 millones a 200 millones.

Mientras la pobreza siga en ascenso, la amenaza de la catástrofe ambiental estará presente , señala el Viceministro de Medio Ambiente de Colombia, Ernesto Guhl.

Aclara, sin embargo, que la riqueza también es un factor de deterioro ambiental, por cuanto los niveles de consumo se multiplican por tres en relación con los sectores de bajos recursos.

No obstante, en las sociedades ricas es mayor la posibilidad de educar a la población sobre las consecuencias de una catástrofe ambiental que afectaría a toda la sociedad.

En el caso de la deforestación, por ejemplo, y a pesar de las predicciones más pesimistas, es probable que una combinación de educación, incentivos y castigos adecuados logre frenar la carrera hacia la destrucción. Los sistemas de castigos e incentivos que se están poniendo en práctica podrían llevar a una reposición de bosques aceptable.

En muchas regiones del mundo existe un autocontrol a la tala de árboles, en tanto que los países desarrollados han comenzado a firmar convenios de compensación con las naciones pobres, consistentes en el suministro de recursos para la reforestación de áreas estratégicas en pago a los daños que ocasionan con la contaminación generada por sus industrias.

Canadá, por ejemplo, está sembrando árboles en la región amazónica colombiana dentro del proyecto denominado costo incremental del medio ambiente , el cual aplica el principio de quien contamina paga .

Incentivos El diseño de incentivos económicos constituye una de las mayores esperanzas para la recuperación del medio ambiente.

Cuando las empresas contaminan el ambiente, lo hacen porque no son conscientes del costo que le imponen a la sociedad. Si una empresa arroja sus desechos a un río, por ejemplo, es porque no tiene que vivir con las consecuencias de sus actos. Sus desechos afectan a quienes viven río abajo.

Para las empresas la decisión de contaminar tiene un carácter económico: si los beneficios son superiores a los costos, las empresas contaminarán. Si perciben los beneficios pero no tienen que pagar los costos, continuarán contaminando.

Pero es posible diseñar mecanismos que aprovechen esta lógica económica para cambiar la decisión de contaminar.

Así, por ejemplo, en Estados Unidos ya existen los Permisos Ambientales Transables, los cuales se pueden negociar como cualquier título valor en las bolsas.

El permiso es otorgado por las autoridades ambientales. El documento otorga al tenedor el derecho a emitir una cantidad específica de material contaminante. Las empresas deciden qué es lo que más les conviene: utilizar el permiso en su totalidad, y contaminar, o asumir el costo de aplicar tecnologías no contaminantes y vender los permisos en el mercado. Pueden también buscar en el mercado permisos para contaminar por encima de su cuota, si están dispuestas a pagar por ellos.

El gobierno, como entidad reguladora, decide cuál es el nivel total de contaminantes aceptable para la sociedad. Este nivel puede ser reducido a lo largo del tiempo hasta llegar a niveles apropiados de largo plazo.

Los resultados de la aplicación de estos sistemas en los países desarrollados son alentadores. Este es uno de los mejores mecanismos disponibles para controlar la contaminación producida por fuentes industriales.

Relaciones internacionales Pero no sólo el ejemplo de los países industrializados podría llevarnos a cambiar nuestras prácticas contaminadoras. Colombia también podría enfrentar una fuerte presión internacional para mejorar s u desempeño .

El deterioro ambiental podría llegar a ser un tema tan crítico en las relaciones internacionales de Colombia como hoy lo es el de la droga.

Carlos Ríos, director de la Unidad de Desarrollo Sostenible del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales de la Universidad Externado de Colombia, advierte que para el año 2021 Colombia podría estar luchando para que el mundo le otorgue una certificación ambiental que le permita mantener relaciones diplomáticas y comerciales normales con otros países.

Ríos afirma que Colombia debe asumir desde ya el montaje de plantas de tratamiento de aguas residuales, si no quiere que el mundo le imponga un castigo por ser el principal contaminador del Caribe a través del río Magdalena.

Según Ríos, al país solo le quedan dos argumentos para conseguir ayuda externa destinada a resolver los problemas ambientales. Una de ellas consiste en utilizar el Protocolo de Montreal, en el que se establece el apoyo económico que deben dar los países desarrollados para conseguir el acceso a nuevas tecnologías. La otra es recurrir a la Convención de Cambio Climático para conseguir que las naciones en desarrollo tengan mayor participación en las decisiones sobre la economía mundial.

En el caso del protocolo de Montreal, Colombia ya ha conseguido algunas ayudas relacionadas con la adopción, por parte de los industriales colombianos, de tecnologías no contaminantes. El Gobierno de Canadá está en el proceso de desembolsar ocho millones de dólares para que los fabricantes colombianos de refrigeradores produzcan equipos con tecnologías que no deterioren la capa de ozono.

Del dicho al hecho Ante las claras señales de catástrofe ambiental, los países desarrollados iniciaron hace 20 años un proceso de educación sobre el tema de la sostenibilidad. Pero las naciones en desarrollo apenas inician su propio debate sobre el tema.

Esto significa que si América Latina sigue el mismo camino de Europa, Japón, Estados Unidos y Canadá, en el 2021 estará pasando de la discusión a la práctica. Los consumidores rechazarán los alimentos producidos con agroquímicos, las familias buscarán reducir a lo estrictamente necesario el uso de los servicios públicos, las fábricas instalarán filtros y montarán miniplantas de tratamiento de aguas residuales y el civismo hará que las ciudades mejoren el ambiente de convivencia.

América Latina tendrá que dar el timonazo hacia la producción limpia. Esto debe hacerse por simples razones de competitividad, pues esta dejó de ser un término económico o de reingeniería para convertirse en una variable prioritaria en cualquier sistema productivo , señala Guhl.

María Helena Vélez, periodista especializada en educación ambiental, sostiene que aunque las cifras sobre deterioro son alarmantes, el ser humano ha comenzado a reaccionar sobre la necesidad vivir coordinadamente con la naturaleza.

Yo creo que el deterioro va camino a reversarse. En el caso de Colombia, muchos sectores están pasando del dicho al hecho en materia de protección de los recursos naturales y de mejoramiento ambiental .

Recientemente, en Colombia, cuatro universidades abrieron facultades de medio ambiente, es decir, que en el año 2021 el país contará con profesores especializados en cátedra de educación ambiental que ya comenzó a ser incluida en el pensum de primaria y secundaria.

Adicionalmente, entre 1990 y hoy han sido creadas alrededor de 500 instituciones defensoras del medio ambiente y de los recursos naturales, entre públicas y privadas, incluyendo la Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

El Viceministro del Medio Ambiente sostiene que el futuro del país en materia ambiental no es tan oscuro como se cree, debido a que existe una estructura con la cual se podrá frenar el deterioro, por lo menos en algunas regiones del país.

En la actualidad, Colombia cuenta con el respaldo jurídico e institucional de 32 normas, entre leyes, resoluciones, decretos, ordenanzas departamentales y acuerdos municipales sobre protección ambiental.

Gulh dice, sin embargo, que la mayor preocupación se centra en la expansión de la colonización y la ganadería hacia zonas estratégicas como el Amazonas, en donde cada vez es mayor la depredación, con escasas posibilidades de detenerla.

Por su parte, Luis Carlos Villamil y Jaime Ricardo Romero, analistas de la Universidad Nacional, sostienen que el avance del deterioro ambiental en Colombia dependerá en buena medida del apoyo económico que ofrezcan las naciones en desarrollo, las cuales han mostrado interés en que la región del Amazonas se convierta en una reserva mundial de biodiversidad.

La dimensión del problema ambiental está clara. Solo resta ver la capacidad de la sociedad colombiana para asumir este reto, crucial para su supervivencia.

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