UNA REBELDE CON ARTE Y CON CAUSA

UNA REBELDE CON ARTE Y CON CAUSA

Monstruos, niñas, novias, animales, altares conforman su repertorio figurativo como una alegre mezcla de expresiones infantiles. Es su lado poético, como proveniente de los cuentos de hadas. Dicen los críticos de arte internacionales que Niki de Saint Phalle, más que ninguna, refleja las necesidades estéticas en el tiempo que se producen. Es un arte que nace del juego particular con sus recuerdos infantiles y de su propio genero femenino.

22 de junio 1996 , 12:00 a. m.

En su universo de signos, formas y colores, también se presentan gigantescas construcciones en yeso, en tela de alambre, en poliéster y fibra de vidrio, con trazos en lápiz y color de gigantescas figuras cómicas y grotescas de abigarrada decoración, que recuerdan a Calder, a Miró a Gaudí, a Matisse.

Todo es motivo para la escultora francesa que, como artista expresionista, no establece distancia alguna entre ella y sus obras. En sus trabajos grandes, gigantes o pequeños, prima la intuición por encima de la reflexión y la emoción por encima del análisis.

Una muestra de 90 obras gráfica y de esculturas se exhibe actualmente en el Museo de Arte Moderno, como parte de una itinerante que llevará su trabajo por los principales museos de mundo. Aunque no es una retrospectiva, sí hay ejemplos de todas las etapas de su incontenible obra y ejemplos de piezas gigantescas. Un asistente, Marcelo Zitelli, se encargó de vigilar la llegada de toneladas empaquetadas en 52 guacales de madera, en dos aviones Hércules especialmente contratados para traerlas desde Caracas.

El curador, Jean Gabriel Mitterrand, quién seleccionó las piezas que se exhiben de una gigantesca muestra que se hizo en 1990 en el Museo de Arte Moderno de Bonn, llegó para revisar la correcta instalación de las obras monumentales y supervisar el montaje de esta muestra que estuvo en México y Venezuela y que ahora va para el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo.

Cataratas de ideas Primero fueron los ensamblajes donde ella tomaba objetos de la vida cotidiana para incorporarlos en una obra de arte. Así, con tijeras, cuchillos, revólveres y clavos incrustados en una especie de sopa de yeso congelado, creaba cuadros relieves envueltos en pasta o arcilla blanca. Después aparecieron Los tiros, como repercusiones de la época de la guerra de Argelia y el Congo. Estos cuadros tiros consistían en retablos o altares, ensamblados en soportes planos que combinaban objetos de uso común, principalmente juguetes y otros elementos populares de la iconografía religiosa, con bolsas o latas de pintura. Al dispararles, los contenedores de colores estallaban y la pintura se desparramaba por el cuadro permitiendo que sus composiciones literalmente sangraran . El primero expuesto públicamente fue Fuego a voluntad, exhibido en junio de 1961, como un performance que tuvo mucho éxito.

Saint Phalle, rebelde ante un pasado que quería borrar, trabajó posteriormente sus series de Altares, Novias y Monstruos, donde atacaba los preconceptos de su educación.

De ahí surgieron criaturas mucho más tiernas como las Nanas, obesas figuras femeninas cubiertas con ornamentos similares a los utilizados en esculturas primitivas, a veces sentadas en el piso, otras veces a caballo, a veces acompañadas por monstruos y rodeadas de juguetes populares y de baratijas adquiridas por ella en mercados de pulgas. Las Nanas son un himno a las mujeres, sin ser un arte feminista Luego le siguieron las Hon (palabra en sueco para ella ), esculturas monumentales de mujeres lo suficientemente grandes como para ser habitadas. Algunas de estas tenían entradas y se podían recorrer por completo, como una especie de paseo por el cuerpo de la mujer. La primera de éstas coloreadas figuras femeninas, de 25 metros de largo por nueve de ancho, fue exhibida en 1963, en el Museet de Estocolmo, donde los visitantes podían entrar a la figura a través de la vagina y adentro encontraban un acuario, un bar, una sala de cine, una galería con obras de arte falsas y cuartos para escuchar música.

Pero tal vez lo que a ella más le entusiasma es El jardín de los tarot, una proeza arquitectónica a la que lleva 10 años de vida dedicada a transformar en un monumento a la alegría de vivir y a las fuerzas positivas del mundo.

El proyecto esta concebido como un parque, con un conjunto de esculturas monumentales dispersas por el jardín, con el mar al lado, sobre una antigua cantera, que estará listo a abrirse al publico a finales de este año. Esta ubicado en Garavicchio, en la Toscana italiana. Estas casas esculturas están construidas como todo su trabajo, sin planes previos sin maquetas rigurosas. Sus espacios son siempre cambiables, proyectos movilizables que la fuerza de su talento creativo logra siempre desbordar y seducir.

Niki de Saint Phalle también ha trabajado en teatro y ha creado originales escenografías y vestuarios. Ha filmado muchas películas, muy personales entorno a su propia vida, a sus sentimientos y trabajo. Actualmente edita uno, tomando fragmentos de todas sus grabaciones anteriores. Con estos extractos de secuencias filmadas en tiempo pasados piensa componer, a manera de un collage, imágenes que ella conoce tan bien que puede manipularlas para crear una película que recopila toda su vida y obra, dedicada al arte y muy seguramente reflejo de su inacabable talento creador.

Simultáneamente ha creado una serie de los Skinnies, en los cuales trabaja formas delgadas sin volumen, como dibujos en el aire, cargadas con focos eléctricos que lanzan su sombra donde quieren. Las acompañan muebles con formas de figura humana y esculturas en bronce.

Tiempos de modelo Su vida personal también ha pasado por muchas etapas. Estuvo casada con el escritor Harry Matthews, con quien durante años compartió una vida tradicional. Posteriormente convivió con el escultor suizo, Jean Tinguely. Una unión, que según ella misma declara, fue benéfica para ambos.

Su larga carrera autodidacta incluye su inicial trabajo como modelo en 1949, fue portada de revistas internacionales como Vogue. Durante un tiempo sufrió una depresión nerviosa que la llevó a permanecer en un hospital durante muchos meses. Ahí comenzó a pintar.

Tal vez los más importantes aportes que le ha hecho esta francesa al arte contemporáneo son sus propuestas y emociones artísticas antipictóricas, sus obras que ilustran situaciones con una crítica humorística, así como su propia mirada crítica a distintos logros de sus experiencias plásticas. Por ello creó lugares para soñar, jardines para la felicidad, guaridas para el sueño y fantasías como para un Disney World artístico .

Sus flores y corazones, esparcidos sobre sus figuras, son homenajes a la fuerza y a la sexualidad, generan a la vez temor y respeto, humor y alegría... Son, ante todo, espejos de la vida.

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