NOCHE NEGRA, LA DE LOS ÁRBITROS...

NOCHE NEGRA, LA DE LOS ÁRBITROS...

Guigo Mafla fue artista toda la temporada, Víctor Aristizábal hizo historia como goleador en Atlético Nacional, Millonarios rompió los vaticinios y América enfrentó con doble éxito torneo local y Copa Libertadores. Todo, para llegar a esta final de la Copa Mustang, en busca de la consagración.

22 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Sin embargo, apenas la pelota rodó, ellos, jugadores y equipos, verdaderos artífices del espectáculo, fueron opacados por otros personajes, los árbitros, que se robaron el protagonismo en la apertura del cuadrangular final. Infortunadamente, alcanzaron los primeros planos no por cuenta de sus proezas, como aquellos, sino debido a sus gruesos errores.

Felipe Russi, juez central del partido Nacional-Cali, y José Flavio Rojas, del juego América-Millonarios, captaron la atención al cabo de los primeros 90 minutos en la carrera por definir al nuevo campeón colombiano.

En Medellín, Russi fue determinante para que verdolagas y azucareros terminaran 1-1; el gol del empate fue producto de una grueso fallo suyo.

Con el 0-1 a favor del visitante, minuto 27 del período complementario se dio la jugada polémica: el delantero Víctor Hugo Aristizábal corría a la par con el defensor Héctor Mario Botero. Sin ponerle atención al recorrido del balón, el goleador nacionalista se volteó y con gran desfachatez le propinó un codazo en la cara al lateral caleño; luego, producto del forcejeo, ambos cayeron al suelo.

Russi decretó penalti, grave error porque no hubo falta sobre el delantero. Pero, además, la falta fue primero de Aristizábal y merecía expulsión por la agresión aleve, sin provocación. En la ejecución el penalti, en número 9 antioqueño decretó la paridad.

Para rematar los bochornosos incidentes, Fernando Pecoso Castro, técnico del Cali, y Norberto Peluffo, asistente del Nacional, se trenzaron a golpes. Ambos se acercaron a la raya a protestar una decisión arbitral, se insultaron mutuamente y, de un momento a otro, Peluffo le dio un cabezazo al estratega manizalita, que respondió con un manotón.

Ayer, como si nada, Peluffo ofreció excusas y Castro se justificó en virtud del calor del partido. Pero, incidentes como este no son más que los lamentables síntomas de un ambiente caldeado que rodea a la final del fútbol, en la cual ya jugadores y técnicos demostraron que están dispuestos a emplear las armas necesarias así sean ilegales o vulgares para buscar la victoria. La degradación del deporte, qué lástima! En Cali, mientras tanto, Rojas dio un concierto de cómo no se debe conducir un partido en el aspecto disciplinario. Si antenoche en el Pascual Guerrero hubiera habido un árbitro de verdad, Millonarios habría terminado con 8 jugadores y América, con 10, por lo menos. Retos técnicos de categoría no enfrentó, pero, en el manejo de tarjetas estuvo fatal, contribuyó a dañar el espectáculo y, de paso, manipuló el desarrollo del partido.

Veamos sus equivocaciones: 1. Minuto 3: clara falta, de atrás y con violencia, de Marcio sobre Geovanny Hernández. No amonestó.

2. Minuto 10: en respuesta a lo anterior, patada de atrás de James Cardona sobre Flaminio Rivas. Tampoco mostró cartón amarillo.

3. Minuto 26: alevoso empujón, con intención y sin balón en juego ya había salido por la lateral, de Henry Zambrano a Pablo Abdala, que cayó mal sobre la pista atlética. Ni siquiera pitó la falta.

4. Minuto 38: cinco minutos antes había amonestado, con acierto, a Ricardo Gato Pérez por seguir una jugada después de sancionar un fuera de lugar. Reincidió, disparó y convirtió y esta vez Rojas le perdonó la segunda amarilla y, en consecuencia, la expulsión.

5. Minuto 16 (complemento): falta descalificadora de Rivas sobre Gato Pérez, y le exhibió solo la amarilla.

6. Minuto 20: a la espera de un córner, John Mario Ramírez se botó al suelo fingiendo una agresión de Hernández. Rojas consultó con el lateral Daniel Wilson y este le indicó que nada había sucedido. El árbitro ordenó ejecutar el tiro de esquina y omitió amonestar al simulador, como lo ordena el reglamento.

Muy mal presagio para la final, al menos en el aspecto arbitral, el que se sentó en esta primera fecha. Ojalá la Comisión Arbitral tenga más cuidado al nombrar a los jueces y, en especial, tome las medidas respectivas con quienes cometen equivocaciones tan graves.

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