CAE CAPTACIÓN DE AHORRO

CAE CAPTACIÓN DE AHORRO

Hay inquietud en el sistema financiero por la caída de las captaciones con cuentas de ahorro, cuentas corrientes y Certificados de Depósito a Término (CDT) en una situación que algunos analistas consideran como evidencias del menor ahorro de los colombianos. (VER GRAFICA: AHORRO EN COLOMBIA)

21 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Las preocupaciones de los banqueros por las bajas captaciones del público aumentan cuando se observan las cifras divulgadas por el Banco de la República sobre la evolución de los pasivos del sistema.

Los datos más recientes del Emisor indican que al primero de junio pasado se notaba en las corporaciones financieras un crecimiento de sus CDT de apenas tres por ciento anual, cuando en la misma fecha de 1995 lo hacían al 82 por ciento.

En las compañías de financiamiento comercial las situación no es mejor, pues el aumento anual de los CDT pasó de 43 por ciento en junio de 1995 a 12 por ciento en el mismo mes de 1996.

Los establecimientos bancarios, según las cifras del Emisor, registran crecimiento de sus CDT de 8,8 por ciento contra 50 por ciento de junio de 1995.

Hay quienes sostienen que con la disparada de las tasas de interés debería presentarse una reacción del ahorro. Sin embargo, diversos estudios demuestran que en Colombia esa variable no responde a la evolución de los intereses, sino que depende, más bien, de la capacidad de ingreso de la población y en ese sentido las esperanzas de crecimiento del ahorro no son alentadoras si se mantienen las tendencias recesivas de la economía.

La descolgada del ahorro se evidencia al compararlo con el Producto Interno Bruto (PIB). Mientras en 1990 esa variable representaba un 20 por ciento del PIB, en 1995 había bajado ya a 15 por ciento. Según la codirectora del Banco de la República, María Mercedes Cuéllar de Martínez, el origen de esa caída se encuentra en la descolgada del ahorro privado que pasó de 12 a 9 puntos del PIB en los últimos cinco años.

Diversos analistas económicos consideran que si se utilizan las altas tasas de interés como un incentivo para reactivar el ahorro, lo único que se conseguirá será la mayor debilidad de la economía con los consiguientes efectos sobre el ingreso per cápita a largo plazo.

Por el momento, lo único que ha logrado el alto costo del dinero es ayudar a la desaceleración de la economía y a incrementar el endeudamiento de los usuarios del crédito con los consiguientes efectos sobre la calidad de la cartera del sistema, a lo que se agrega la descolgada de las captaciones de los intermediarios financieros.

La gran preocupación que viene ahora se relaciona con el freno de la economía que, combinada con el desahorro, no le permitirá al país integrarse en un proceso de franco desarrollo en los próximos años.

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