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CAMPAÑA, COLOR DE ROSSO

CAMPAÑA, COLOR DE ROSSO

No será vice de nadie, ni le pide permisos a nadie. Va por boleta de primera en el vagón de adelante. El general que no contestaba cuestionarios extensos en calidad de candidato presidencial enfrentado a otros aspirantes se lanzó al agua en la última revista Cambio. Para que a nadie le queden dudas. Aspira a ser Presidente de la República.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de agosto 2001 , 12:00 a. m.

No será vice de nadie, ni le pide permisos a nadie. Va por boleta de primera en el vagón de adelante. El general que no contestaba cuestionarios extensos en calidad de candidato presidencial enfrentado a otros aspirantes se lanzó al agua en la última revista Cambio. Para que a nadie le queden dudas. Aspira a ser Presidente de la República.

En riguroso orden alfabético, Ingrid Betancourt, Luis Eduardo Garzón, Augusto Ramírez, Noemí Sanín, Rosso José Serrano, Horacio Serpa y Alvaro Uribe (faltaron Gabriel Melo Guevara y Luis Fernando Ramírez) hicieron, a pedido de la revista, el balance de los tres años de gobierno contestando cuáles tres cosas les han gustado de la era Pastrana, cuáles tres no les han gustado, cuáles tres han hecho falta y cuáles tres ellos habrían hecho, de haber llegado a la Presidencia.

Los títulos de cada bloque son bien ilustrativos. La guerrilla juega ajedrez y el Gobierno dominó : Ingrid Betancourt. La política económica es un rotundo fracaso : Luis Eduardo Garzón. La reforma política, gran frustración : Augusto Ramírez. El Gobierno les entregó la iniciativa a la clase política y a la guerrilla : Noemí Sanín. Al Gobierno no le duele la pobreza : Horacio Serpa. A Pastrana le ha faltado convocatoria : Rosso José Serrano. Lo peor ha sido el despeje sin condiciones : Alvaro Uribe.

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El mérito periodístico de Cambio en esta coyuntura, además del ejercicio mismo que resulta muy revelador de las claves de la próxima campaña, consiste en hacer evidente, con respuestas concretas frente a la opinión pública, la decisión del general Serrano de saltar ya al ruedo electoral.

Se sabía que se estaba preparando para ello y se había dicho recientemente que el madrugón de la contienda lo había llevado a anticipar el lanzamiento de su candidatura. Pero nunca se había sometido a un fogueo de estas características con los otros aspirantes, codo a codo, cara a cara, rumbo al tarjetón.

Y lo anterior no es de poca monta, si tenemos en cuenta que, como están las cosas, las fichas de Rosso José serán fundamentales para inclinar la balanza electoral y definir los pases y la alineación de los equipos para la segunda vuelta.

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Para empezar, coinciden las encuestas de toda tolda en que el general arranca con un reconocimiento cercano al ciento por ciento en el consolidado nacional. Todos los colombianos saben quién es. Mantiene intacta, además, su favorabilidad como personaje público, muy por encima del bloque de los otros candidatos.

Arranca el general con el impulso de una imagen hiperfavorable, de hombre valiente, honesto e independiente. Experto en estrategias de alto turmequé, ha logrado combinar como ninguno la admiración y la confianza de Washington con el afecto y la gratitud popular de los colombianos.

Ahora, su reto consiste en transformar, sin escalas, su reconocimiento e imagen en votos efectivos. Demostrar que el mejor policía del mundo está preparado para gobernar al país. En la historia de Colombia, nadie ha podido dar un brinco desde fuera de la política sin pagar costosos peajes de entrada a las turbulentas aguas electorales, camino a la Casa de Nariño. Nadie.

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Pero más allá de reconocimiento e imagen favorable, en las encuestas de intención de voto, sin haber comenzado la campaña, el general ha conservado siempre un cuarto lugar, en ocasiones muy cerca del propio Alvaro Uribe, lo que, de entrada, lo coloca en el partidor de los grandes opcionados.

Entra a escena cuando Horacio Serpa parece tener un cupo prácticamente asegurado para segunda vuelta. Algunos serpatizantes sostienen, incluso, que podría ganar en la primera, a ritmo del compromiso social que lanzará mañana en Boyacá.

Y entra a escena cuando, cerca en las encuestas de Horacio Serpa, Noemí Sanín y Alvaro Uribe disputan milímetro a milímetro el espacio en la carrera por el segundo cupo para la segunda vuelta. Los dos piensan que, si pasan en la primera, le pueden ganar a Horacio Serpa en la segunda. Pero sus boletos, Rosso al agua, dependen de la reacción de los independientes y las bases populares frente a la campaña del general.

Y es que se equivocaron las profecías uribistas y serpistas que determinaron la muerte política prematura de Noemí. Para nada. Su candidatura sigue viva y vital. Pero también se equivocaron las profecías noemicistas según las cuales el globo de Uribe se desinflaba en marzo. Ningún desinflado. Ahí sigue, sin desfallecer, marcando puntos a medida que el proceso de paz se deteriora.

A quién le quitará más votos el general Serrano: a Alvaro Uribe, a Noemí Sanín o al propio Horacio Serpa? A quién le debilitará sus posibilidades frente a la segunda vuelta? Le alcanzarán al general los votos para pasar a segunda vuelta? Si pasa a segunda vuelta, le podrá ganar a Horacio Serpa? Y si no pasa, a quién estaría dispuesto a apoyar?.

Hagan sus apuestas.

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