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OBJETIVO A-MARTE

OBJETIVO A-MARTE

Marte de quién? Estados Unidos planea que para el año 2019 un hombre haya dejado sus huellas en Marte. Pero para que eso se concrete aún quedan muchos problemas por resolver: Cómo cubrir la distancia de unos 300 millones de kilómetros que implicaría un viaje de tres años? Dónde se ensamblaría la nave? Cómo se mitigarían los efectos de la falta de gravedad? Cómo se abastecerían de alimentos? Qué tipo de combustible sería el más adecuado? y, más importante, qué harían allá?

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de diciembre 1990 , 12:00 a. m.

Como abrebocas se necesitarían unos 20.000 millones de dólares. Y según la NASA, una estación en la luna necesaria para emprender el viaje hasta Marte requeriría de otros 500.000 millones de dólares.

Por ahora, se siguen buscando soluciones. Por eso, en octubre de este año, comenzó un concurso mundial con la participación del astrofísico Carl Sagan que busca, en conjunto con estudiantes de secundaria, darle soluciones a los problemas que plantea la exploración del planeta rojo.

Para los próximos años se espera que Estados Unidos, Europa, Japón y la Unión Soviética comiencen a cooperar entre sí para lograr el objetivo. La URSS aportará mucho ya que sus cosmonautas han permanecido durante tiempo record en el espacio. Y esto, sin duda, servirá para solucionar al menos los problemas de permanencia prolongada en situaciones de ingravidez. Un ciego no tan ciego A finales de la década del 70 comenzó un sueño: diseñar y construir un telescopio espacial que escudriñara el universo con inusitada claridad. Los científicos de la NASA pensaron que el Hubble les permitiría establecer de una vez por todas si el Universo se expandía o no.

Para esto gastaron cerca de 1.500 millones de dólares. Pero después de su lanzamiento, en abril de 1990, tuvieron que admitir que algo fallaba. Las primeras imágenes revelaron que el telescopio mandaba fotos desenfocadas.

Se anunció rápidamente que la falla podía ser corregida: se intentaría colocarle hacia 1993 unos lentes de contacto para acabar con el desenfoque.

En septiembre unos astrónomos aficionados observaron desde la Tierra unas nubes extrañas en Saturno. La NASA decidió echar su última carta. Probaría una fórmula matemática que, alimentada a una computadora, corregiría las imágenes que enviara el Hubble. Enfocó el telescopio hacia Saturno y tomó la fotos. Todo salió perfecto. Las nubes blancas se vieron con claridad.

Ahora, usando su cámara gran angular, los científicos se dispondrán a descubrir los secretos del Universo. Fotografiaron la nebulosa de Orión a 1.500 años luz de la Tierra, y confirmaron las sospechas de los astrónomos: el cuerpo celeste sí emite chorros de gas que serían la clave de cómo se forman las estrellas. Promesa renovada El 28 de enero de 1986 será una fecha que nunca olvidará la NASA. El transbordador espacial Challenger explotó a los 73 segundos de haber alzado vuelo.

Pasaron casi cuatro años hasta que en 1990 comenzó de lleno otra etapa en el programa. Se lanzó con éxito la sonda espacial Astro, el telescopio Hubble y un satélite militar que se presumía estaría destinado a espiar al Ejército de Irak.

Sin embargo, los problemas no desaparecieron del todo. Un escape de hidrógeneo se detectó en varias ocasiones en los transbordadores: el fantasma de los atrasos que tanto había aquejado a la NASA en la década del 80 volvió a aparecer.

Pero de todas maneras el balance de los vuelos del transbordador desde sus comienzos en 1981 hasta el momento es bueno: por primera vez se reparó un satélite en el espacio; primera caminata espacial sin el cordón de seguridad que une al astronauta a la nave; se rescataron por primera vez dos satélites al tiempo; primera vez que se lanzan cuatro satélites desde el transbordador en una misión...

Y lo que viene no será menos espectacular. Se planea construir, usando el transbordador, la estación espacial Libertad; la máxima duración de las misiones ya no será de nueve días sino de 16, ampliando así la calidad de sus investigaciones; un aumento en su capacidad de carga en mil pies cúbicos mejorará sustancialmente las posibilidades comerciales. Sondeos espaciales El último plato fuerte que recibieron los astrónomos fue la visita del Viajero 2 a Neptuno en 1989. Las imágenes mostraron un planeta azul verdoso con una atmósfera densa.

En junio 1990, el objetivo de ver más de cerca siguió su curso con el observatorio espacial Astro. Desde su nicho en la bahía de carga del transbordador, el Astro analizó los campos magnéticos y las atmósferas de varios planetas. La NASA planea realizar varias misiones con este observatorio reutilizable.

En octubre de este año, fue lanzada la sonda espacial Ulises. Cuando llegue al Sol en junio de 1994, analizará de cerca su capa exterior. Se espera descubrir las regiones específicas de la corona desde donde se origina el viento solar.

Con la sonda Magallanes, lanzada en mayo de 1989 hacia Venus, los científicos están perplejos. Las primeras imágenes recibidas en septiembre de este año revelaron que el planeta tiene una superficie plana. Sin embargo, encontraron rastros de un gran cráter producido por el impacto de un meteorito.

En los siguientes años enviarán a Galileo a Júpiter, al Observador a Marte y a Cassini hacia Saturno. Otra sonda irá al Sol y otra más buscará datos de su interior.

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