LAS ÚLTIMAS 17 HORAS DEL GOBERNADOR

LAS ÚLTIMAS 17 HORAS DEL GOBERNADOR

Primero fue el secuestro del congresista Rodrigo Turbay Cote. Luego, las amenazas de muerte contra los 15 alcaldes de Caquetá. Y, ahora, el asesinato del gobernador, Jesús Angel González Arias.

22 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Todo, en un departamento que muchos califican en voz baja como la República Independiente de las Farc .

Anoche, mientras cientos de caqueteños hacían cola en las afueras de la Asamblea para darle el último adiós a González y rumoraban que el mercado de la coca y la acción demencial de los nueve frentes guerrilleros de las Farc iban a convertir al departamento en otro Panamá, las autoridades civiles y militares intentaban reconstruir los hechos que culminaron con el crimen.

Oficiales del Ejército, la Policía y el DAS, al igual que parientes del gobernador asesinado, hablaron con EL TIEMPO para revivir las últimas 17 horas de vida de González.

Hacia las 5 de la tarde del miércoles, el mandatario salió de su despacho hacia el comando de Policía, para asistir a una ceremonia de ascenso de oficiales.

Entregó 10 motocicletas y otorgó condecoraciones. Minutos más tarde, pronunció lo que fue su último discurso. ...Luchemos de manera eficaz, con espíritu cívico y sentido patriótico, para prevenir los delitos y conservar la tranquilidad ciudadana , dijo.

Fútbol en Cali Luego vino el coctel en homenaje a los graduados. Nos pareció curioso que cada minuto el Gobernador miraba el reloj , afirma un oficial.

El afán se apoderó del mandatario, pero el comandante de la Policía, coronel José Edilberto Rojas Torres, le insistió para que se quedara a hacerle fuerza al América, que a las 9 enfrentaba en Cali a River Plate, por el título de la Copa Libertadores de América.

Sánchez se quedó unos minutos más, pero dijo que no se podía quedar más tiempo porque tenía que madrugar.

En compañía de sus cuatro guardaespaldas y de su conductor de confianza, subió a un Nissan blanco del Instituto de Salud, y en medio de un fuerte aguacero recorrió los tres kilómetros que lo separaban de su casa. Fue su última mojada , recuerda un hermano.

En las afueras de la casa, despidió a los escoltas y luego, a solas, le dio instrucciones a su conductor. Después entró, saludó a su esposa, comió y se acostó. Hizo lo que siempre hacía, no hubo nada extraño en su comportamiento , recuerda su esposa, Raquel Sofía.

Viaje sin regreso Se levantó antes de las 4 de la mañana y le comunicó a su esposa que debía viajar a finiquitar un negocio de ganado. Le insistí en que dejara la vuelta para más tarde, pero no me escuchó , dice ella.

Cuando aclaraba el día, algunas personas lo vieron estacionar el Nissan frente a varias casas. Al parecer, logró reunir 200 millones de pesos y se marchó con su conductor , afirma un oficial.

Luego, recorrió 50 kilómetros, hasta llegar a El Paujil. Allí, una vieja amiga política le dio un café y un jugo de naranja.

Varios policías lo vieron montarse en su carro y tomar la trocha hacia la inspección Bolivia. Allí desayunó, en compañía de su conductor y de otros tres hombres .

Pasadas las 9 de la mañana recorrió, con sus acompañantes, otros 30 kilómetros hasta llegar a un granero perdido en el camino, donde cada ocho días sólo se detienen viejos buses para recoger campesinos que bajan, cuando las Farc lo permiten , a negociar plátanos, yuca y base de coca.

Parece que allí detuvieron el carro y los hombres dispararon en 15 oportunidades contra el conductor y en cinco contra el Gobernador , dijo un agente del DAS. Así, las Farc acabaron con la vida de un hombre confiado .

A la espera Entre tanto, en Florencia había preocupación. Sus escoltas habían ido, como de costumbre, a recogerlo a las 7 de la mañana, pero no estaba.

El Gobernador nunca había violado el plan de seguridad personal que la Policía había diseñado para él a raíz de las amenazas de la guerrilla contra su vida , recuerda el agente.

A su vez, en la Gobernación, los 15 alcaldes de Caquetá, entre ellos el de Solano, Demetrio Quintero asesinado en la noche esperaban a González para dar inicio a una reunión encaminada a buscar soluciones a la falta agua potable en sus municipios.

Muchos se hicieron los de la vista gorda, porque sabían que el Gobernador estaba negociando la liberación de Rodrigo Turbay Cote, ya que en los últimos días él habría sido contactado por un emisario de las Farc , dijo un diputado.

Con todo, lo cierto fue que los distintos organismos de seguridad montaron un plan de búsqueda para dar con el paradero del mandatario.

Hacia el medio día, un campesino le informó al inspector de policía de Bolivia, que había encontrado dos cadáveres y que uno se parecía mucho al Gobernador.

Pasadas las 3 de la tarde, el inspector fue al lugar del crimen y constató que los muertos era González y su conductor.

A las 5:05 de la tarde, el alcalde de El Paujil, Arnulfo Díaz, salió en compañía de una fiscal y de un conductor de la Alcaldía.

Por razones de seguridad, las autoridades dispusieron que el conductor fuera el encargado de trasladar los cadáveres al pueblo en el mismo carro donde yacían.

Fueron 30 kilómetros los que recorrió ese Nissan con una llanta pinchada y en medio de una noche en la que sólo se escuchaban el canto y los lamentos de los animales nocturnos , dijo un funcionario de la Alcaldía.

A media noche, Pedro Nel González y Graciela Arias, dos campesinos de azadón en mano, recibieron en Florencia el cadáver de su hijo.

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