TURISMO SENSUAL

TURISMO SENSUAL

En Amsterdam, la capital holandesa, el Distrito de las Luces Rojas iluminará como todas las noches las vitrinas que venden cuerpos de mujer, los sexi shows que no dejan nada a la imaginación y las tiendas con lo último en materia pornográfica.

23 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Y hacia el norte del Viejo Continente, el barrio de Soho, ubicado en pleno centro de Londres, recupera su mala fama ancestral y se convierte para el turista en uno de los más famosos centros de strip-tease del mundo. Llamativas mujeres le ofrecen, apostadas en el dintel de la puerta de su establecimiento, la posibilidad de presenciar sensacionales espectáculos eróticos al precio del consumo.

Estos son solo tres casos de turismo sexual que cuentan con gran fama y atracción a nivel mundial. Un gancho que un sector de la industria del ocio viene empleando para captar más viajeros y exprimirles hasta el último centavo.

No ajena a esta táctica la Organización Mundial de Turismo (OMT) ha formulado una serie de medidas para que los gobiernos y el sector combatan este tipo de turismo.

Según la Organización, el turismo sexual es incompatible con el planteamiento empresarial a largo plazo de calidad y desarrollo sostenible. Aunque a corto plazo el turismo sexual pueda parecer lucrativo, supone el riesgo muy grave de perjudicar la imagen del organizador y del destino, socava el fundamento del desarrollo turístico, degrada el producto turístico y deja una estela de daños para la sociedad, la cultura y la salud.

Los Gobiernos de todo el mundo deben buscar los medios de llevar a la práctica las recomendaciones y en particular deben imponer sanciones a los tour operadores que promocionen estas prácticas , dijo el Secretario de Turismo de Brasil, Caioo Luiz de Carvalho.

Un caso grande Los problemas relacionados con el turismo sexual se agravan, en particular cuando recaen en la explotación sexual infantil y contribuyen en propagar el sida.

Es este el caso de Tailandia y su indiferencia frente al hecho de que cerca de 200.000 niños, de ambos sexos, estén allí esclavizados por los propietarios de burdeles, que los compran a los campesinos indigentes cuando no los pueden secuestrar ellos mismos.

Esos niños, entre diez y 12 años, constituyen la mayor atracción turística que ha hecho de ese país el paraíso de la pedofilia (atracción sexual por los niños). Un turismo especializado que se ha convertido en la principal fuente de divisas, seguida allí por los derivados de la amapola.

Para la OMT, aunque puede considerarse que el fenómeno del turismo sexual infantil está muy extendido, al menos en ciertos destinos, no hay pruebas evidentes de que el sector esté directamente involucrado en la organización de este tipo de turismo.

La ECPAT (End Child Prostitution in Asian Tourism) estima en un millón la población infantil que se prostituye en todo el mundo y afirma que es una industria sexual que se ofrece a los turistas y que está presente en casi todos los puntos del planeta.

La mayoría de esos menores no sólo permanecen fuera de sus hogares, sino también de las fronteras de sus países, se enfrentan a una serie de amenazas sicológicas y físicas, y a temidas enfermedades como el sida, según un estudio del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito (ILANUD).

LA OMT ha pedido al sector turístico que instruya a su personal sobre las consecuencias negativas del turismo sexual y establezca códigos deontológicos profesionales. Entre las acciones específicas podrían figurar la prohibición de servicios sexuales comerciales en los locales turísticos y la información a los viajeros acerca de los riesgos que el turismo sexual implica para la salud, poniéndoles en guardia sobre todo contra el turismo sexual infantil.

Países como Alemania, Australia, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Islandia, Nueva Zelandia, Noruega, Suecia y Suiza han aprobado ya leyes que permiten la persecución de sus ciudadanos en el país cuando son sorprendidos en actos de prostitución infantil en otro país.

Pero mientras esto ocurre, el turismo erótico se está extendiendo de América Latina a Asia, y de los centros de prostitución infantil de Tailandia a los de India, denunció la organización británica de asistencia, Ayuda Cristiana.

Nadie sabe cuántos niños son comprados para actividades sexuales, pero la organización Ayuda Cristiana advirtió que la industria está creciendo a un ritmo alarmante.

Según esta organización, el problema empeora porque los turistas no suelen usar preservativos, lo que expone a los niños al sida, y buscan a prostitutas cada vez más jóvenes por creer que estarán libres de enfermedades de transmisión sexual.

Es difícil determinar cuántos niños trabajan en prostitución en el mundo en desarrollo , dijo Ayuda Cristiana, y agregó que se cree que unas 200.000 chicas nepalíes han sido vendidas como esclavas en prostíbulos de India .

Se reconoce la existencia de una floreciente industria sexual con niños en Kenya, India, República Dominicana, Vietnam, Camboya, Filipinas se estima que podría haber 60.000 menores en la industria sexual y Sri Lanka en donde se especializan en la prostitución de varones menores de edad, dijo la organización.

Lo que sí parece claro es que la lucha contra este creciente fenómeno no será fácil, pues las cifras dejan ver que la demanda no es despreciable.

La necesidad tiene cara de...

A juicio de Ayuda Cristiana, el crecimiento en el turismo sexual se da por la pobreza en países en desarrollo, y la disposición a viajar de personas en países industrializados.

Son un claro ejemplo, islas como Cuba y República Dominicana en donde la prostitución y la venta de productos sexuales puede llegar a ser un complemento de la oferta turística: además de sol, Caribe y ron, algunos turistas aceptan que una mano joven les unte de crema la espalda y, si quieren, pueden ampliar el servicio personal en un motel.

En Cuba se les conoce como jineteras . Son jóvenes algunas incluso profesionales que se prostituyen a cambio de dinero, de alimentos o de implementos de aseo para sobrevivir. Se ubican primordialmente en La Habana, Santiago y Varadero, zonas turísticas por excelencia.

Las precarias condiciones económicas en que vive la población y la carencia de empleos obligan a hombres, mujeres y hasta a menores a sobrevivir con lo único que poseen: su cuerpo.

En Boca Chica, la playa más concurrida de República Dominicana, con 27.000 habitantes adultos, el turismo da empleo regular a 3.000 personas e indirectamente, a través de otros servicios también regulares, a unas 2.300.

Esa carencia de empleo provoca que miles de personas de Boca Chica y de otras comunidades dominicanas acudan a esta playa a vender placer , cantar merengue, vender objetos artesanales o simplemente al picoteo (mordidas) de turistas y a otros dominicanos.

Buscarse la comida no sólo es una necesidad de mujeres, también hay hombres, llamados popularmente los salkipanki , que buscan a las turistas para ofrecerles sus servicios sexuales.

Hombres y mujeres ven al turista como la única posibilidad de mejorar su precaria situación económica.

Además, existen los almejeros , que venden alimentos marinos a los turistas. Un vendedor de almeja y lambí (carne de caracola) no deja de vociferar que su producto es: Para levantar tu poder sexual y gozar a las dominicanas. En Internet El mercado del turismo sexual se las ha ingeniado para ofrecer su producto. No solo con avisos de publicidad camuflados, promoción en bares y burdeles, distribución de videos, folletos y fotografías. En su última hazaña han logrado entrar a la red de comunicación mundial Internet.

Se están usando redes de computación para diseminar información sobre turismo sexual y prostitución infantil, violando leyes nacionales e internacionales.

Recientemente, el ministro de Turismo de Costa Rica, Carlos Roesch, confirmó que un norteamericano promovía desde Estados Unidos el turismo erótico en Costa Rica a través de la red Internet.

El aviso, que fue suspendido del sistema, era promocionado privadamente y se utilizaba para ofrecer vacaciones eróticas por circuitos abiertos a todos los continentes del mundo .

El anuncio ofrecía cinco paquetes promocionales, cuyo costo oscilaba entre 1.125 y 1.825 dólares, incluyendo hospedaje en hoteles de las playas de Manuel Antonio y un viaje en avión hasta Quepos, en el Pacífico central.

Además, el contrato daba opciones de compañía femenina, las cuales se promocionan una vez que el interesado envía 25 dólares para conseguir un video, que muestra la diversión a la cual se tiene derecho.

Colombia, un caso menor Según Ismael Enrique Arciniegas, presidente de la Asociación Hotelera de Colombia (Cotelco), en el mercado turístico colombiano no existen planes organizados que le incorporen al turismo el elemento prostitución, y si algo existe, muy seguramente se encuentra dentro del margen de la clandestinidad .

En San Andrés, por ejemplo, se conoce solo la existencia de dos prostíbulos y un sitio en donde se practica strep tease, frecuentados básicamente por nativos.

No existen estudios ni estadísticas sobre este fenómeno en el país que no ha tomado mucha fuerza como sucede en otros destinos del Caribe.

Fuentes: Organización Mundial del Turismo (OMT), agencias internacionales de prensa Afp, Efe, Ap, Reuter.

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