LA CONSTRUCCIÓN, NI SE COMPRA NI SE VEN

LA CONSTRUCCIÓN, NI SE COMPRA NI SE VEN

La construcción comenzó a estancarse desde mediados del año pasado, en parte por una sobreoferta en los estratos ricos, por las costosas tasas de interés que cobran las corporaciones de ahorro y vivienda y por la salida de cierto volumen de capital ilegal del mercado. Los precios, que desde entonces venían subiendo menos que la inflación, parece que ahora están cayendo.

23 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Mercado de compradores es el término que utilizan los economistas para referirse a una situación donde la mercancía no se vende y el inventario se acumula. En un mercado así, el comprador es rey. Y en un mercado así, el vendedor debe ser un poco más humilde y aceptar que sus ganancias serán menores; ya no es como antes que podía ignorar a sus clientes o imponerles condiciones y precios; al menos por un tiempo, el mercado de vendedores se acabó.

Aunque los grandes constructores también hacen rebajas, el golpe ha sido más duro para los medianos y pequeños, quienes trabajan con un menor volumen y han tenido que apelar a promociones y descuentos. Ahora están encimando carros, neveras, televisores, y toda suerte de opciones en alfombras, decorados, maderas, etc. Hace poco, en Pereira rifaban pasajes entre los compradores de un edificio para mandarlos a conocer un pueblito español, de la región del vino Rioja, llamado igual que el edificio.

En los últimos días se han hecho varios anuncios para reactivar la construcción, entre ellos, el de permitir la entrada de capitales extranjeros al sector. Sobre esto, podemos suponer que no va a pasar nada. Si no pasó nada hace como tres años, en plena apertura y auge económico cuando las autoridades prohibieron esta entrada de capital, quiere decir que la inversión extranjera en finca raíz es insignificante. De pronto viene al país un visitante y compra una casa pero, en general, son pocos los extranjeros que prefieren una inversión inmóvil e incierta en Colombia.

El costo del crédito hipotecario, que además de la tasa de interés incluye una ingeniosa, onerosa y en ocasiones sorpresiva serie de otros cobros, también es parte del problema. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no es bueno bajar todas las tasas de interés.

Por ejemplo, si baja la del ahorro, disminuye el volumen ahorro y la gente queda más pobre y eso no es lo que queremos porque es El Tiempo de la Gente . Pero si baja la de los préstamos, aumenta el volumen de préstamos aunque las corporaciones podrían quedar más pobres.

Lo mejor es eliminar el encaje al ahorro (entre otras cosas porque es innecesario), limitar aquellos otros cobros, y aumentar la competencia entre las corporaciones para disuadirlas de actuar como cartel. En cualquier caso, la corrección monetaria no se debe tocar porque esto bajaría también la tasa de interés del ahorro, y eso no es lo que queremos.

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