OJO CON LA LETRA MENUDA !

OJO CON LA LETRA MENUDA !

Cuando Hernando Bocanegra* fue a hacer la reclamación ante la compañía de seguros por el incendio de su almacén en una zona céntrica de la ciudad, nunca se imaginó lo que pasaría en adelante.

24 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Al evaluar los daños producidos por la conflagración y las causas de la misma, la compañía decidió no pagar la indemnización respectiva pues el incendio se produjo por una explosión derivada de unos disturbios entre la policía y algunos trabajadores estatales.

Al constatar su póliza contra incendio, Hernando advirtió su error: no existía en ella una cláusula que cubriera el almacén contra incendio producido por terrorismo. Esta falta de previsión tuvo un costo muy alto para su patrimonio.

Este ejemplo ilustra una situación que usted puede evitar si tiene en cuenta varios factores a la hora de tomar un seguro.

Primero, lo primero Lo primero siempre es evaluar el tipo de necesidad que tiene, ya sea a nivel personal o corporativo. Esto le permitirá orientar su acción hacia la alternativa más adecuada. Tener en cuenta el contexto es en estos casos muy importante.

Cuando haya definido lo que va a asegurar, fíjese muy bien en las características de la póliza, en los plazos, en los amparos y en todas las especificaciones. Generalmente esta letra menuda de las pólizas contiene aspectos claves de la negociación que no deben ser despreciados.

Tradicionalmente en Colombia las personas naturales tienden a asegurar primero los bienes que poseen como la casa, el auto, el negocio, es decir, lo que conforma el patrimonio de una persona.

En esa escala se piensa luego en el futuro de los hijos, en su educación y si se tiene más dinero, se toma un seguro de vida para dejar un patrimonio a la familia. El seguro de salud es fundamental en el caso de que la persona esté trabajando.

El hecho de que la actitud de las personas que toman un seguro sea así en líneas generales en el país, no indica el que esta escala de prioridades se invierta en muchos casos.

Casos concretos Adicionalmente existen indicaciones concretas para cada tipo de seguro en particular.

En el caso de un seguro de automóviles, por ejemplo, es importante conocer el tipo de vehículo, la marca, la clase, el modelo y su valor comercial.

Entre los amparos existe uno básico que es el de responsabilidad civil extracontractual y otros opcionales como la pérdida total o parcial por daños, perdida parcial por hurto o hurto calificado (el que se realiza con violencia).

Otros amparos adicionales son el de terremoto, asistencia penal, que cubre los gastos del abogado en caso de un proceso penal contra el asegurado.

En el caso de un seguro de incendio es conveniente conocer la dirección del riesgo, el tipo de riesgo, las características de seguridad del inmueble, si es antisísmico o si requiere inspección.

En el seguro de sustracción o robo, los datos son similares a los del seguro de incendio. Lo que se evalúa aquí son las medidas de protección del riesgo.

En cuanto a los seguros personales, se pregunta la edad y la actividad que realiza el asegurado. Para el seguro de vida individual se pide más información sobre el estado de salud del interesado. A veces se requiere de un examen médico adicional.

En todos los casos, recuerde que lo que evalúan las compañías de seguros es el mayor o menor riesgo que asumen respecto de un bien determinado, así sea la propia vida del asegurado.

*Nombre ficticio.

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