BUENAS NOTICIAS DE SANTIAGO SILVA

BUENAS NOTICIAS DE SANTIAGO SILVA

Fabio y Cecilia se tomaban de las manos. En la sala de rayos X, su hijo Santiago Silva, el campeón mundial de bicicrós, presentaba una de las pruebas más importantes de su vida. De ese resultado dependía que Santiago recuperara la esperanza de volver a hacer lo que más le gusta: subirse en su bicicleta y salir a volar en ella...

23 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Hace ya dos semanas, después de ganar una competencia, en uno de esos torneos abiertos que se hacen en la pista de bicicrós de El Salitre, en Bogotá, Santiago decidió quedarse a practicar.

Ganar no había sido suficiente... En una de tantas maromas en su máquina, se fue hacia un lado, se derrumbó. El golpe lo recibió en la cabeza.

Cuatro días después, el dolor se hizo insoportable. En un principio se creyó que era una tortícolis, pero resultó ser un golpe grave: una fractura. Dos de las vértebras de la columna quedaron acuñadas.

Así y todo, Santiago tuvo suerte. Si el golpe hubiera sido más fuerte, esas vértebras se habrían desplazado ocasionándole un daño medular, como le ocurrió al actor Christopher Reeve, famoso por su papel de Supermán, y que hoy está cuadrapléjico.

Un día después de haberse conocido su estado real, quedó atrapado, sometido a un collar cérvico toráxico, una especie de chaleco rígido que le cubre el pecho y la espalda, que va unido a un gran cuello, que le impide mover la cabeza, para buscar la estabilidad de la columna.

Lleva 19 días así. En la garganta tiene marcado el collar que se prolonga hasta el mentón. No se lo puede quitar ni siquiera para dormir. Ese aparato es clave en su recuperación.

Se sienta y sus piernas empiezan a moverse nerviosamente. Las noches del miércoles y del jueves de la semana pasada, especialmente, antes del examen del viernes, fueron eternas.

No solo está la lesión, la que puso en peligro su futuro deportivo, sino el colegio, que debió abandonar en plenos exámenes finales.

Los días se hacen muy largos. Tener que permanecer en la casa, al frente del televisor o cerca del equipo de sonido, ya no representan ningún placer para él.

Solo puedo bajar al primer piso a tomar el sol, como los viejitos , dice.

De lo único que no se cansa es de ver las película del Mundial el de Melgar, en el que consiguió su cuarto título mundial, el año pasado.

Pasa Santiago , le dice el médico César Alvarado, quien ha estado al frente de su caso.

A su lado, Olga Lucía Estrada, la médico de Postobón, la firma que lo patrocina, quien lo ve casi que a diario, pendiente de cómo evoluciona la fractura.

Tenía lo brazos cruzados, abrazado al chaleco. Estaba asustado, pero no quería que nadie lo notara.

Cecilia, su mamá, la persona que tiene en su mente cada una de las imágenes de las actuaciones de Santiago desde que le dio por seguir los paso de Jorge, el hermano mayor, el primero en la casa que practicó el bicicrós, no logra disimular el dolor que siente de ver a Santiago triste, quieto, encerrado en la casa, esperando que pasen los días.

Anda como en la nubes , asegura ella.

Las placas radiográficas son claras, la columna, que después del golpe quedó completamente recta, justo donde tiene que tener una curva vértebras C3 y C4, muestra que poco a poco vuelve a su estado normal.

Está muy bien, se ve la evolución y creo que no será necesaria la cirugía . Esas palabras, así de sencillas, fueron la mejor noticia que los Silva han escuchado en los últimos días.

Cecilia se recostó contra la pared. Ay Dios, gracias. Con una operación nunca hubiera vuelto a ser el mismo .

El está más tranquilo, pero no satisfecho. Ahora no mirara hacia el frente, como le ha tocado todos estos días. Su mirada quedará ahora muy arriba, el collar le fue reacomodado y ahora está más derecho que antes.

El gesto de preocupación permanece en su cara, pero ya puede dormir tranquilo porque en unos cuatro meses, no antes, podrá esforzarse al máximo para pensar en volver a ser campeón mundial.

Y el estudio? Ahora le será más difícil estudiar. Solo puede ver lo que esté a más de 1,70 metros de altura, su nuevo punto de visibilidad.

Santiago en estos momentos no tiene gran capacidad de concentración . Ese fue el diagnóstico de Sonia Henao, la sicóloga de Postobón, sobre el caso del bicicrosista.

Cuando ocurrió el accidente, Santiago apenas había presentado los exámenes de religión y matemáticas.

Le faltan las otras materias, entre ellas sociales, la que va perdiendo. Eso le preocupa.

Santiago cursa séptimo grado en el colegio San Mateo Apóstol. Allí estudia desde cuarto de primaria.

Yo no me quiero atrasar un año, no es fácil entrenar y estudiar, pero trato de responder en las dos cosas , cuenta Santiago.

Sin embargo, hoy el futuro académico de Santiago no está muy claro. No puede estudiar.

El colegio le da plazo para que presente los exámenes cuando él quiera, pero entre más tiempo pase, las cosas se le complicarán para recordar lo que vio durante el año.

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