COLONOS SE NIEGAN A SALIR DE RESGUARDO

COLONOS SE NIEGAN A SALIR DE RESGUARDO

En su curtida mano el veterano Chamán de los Wacoyo deposita una dosis de yopo; un polvo color tierra que es extraído de una pepa que en verano produce un árbol que lleva el mismo nombre.

11 de junio 1996 , 12:00 a.m.

El Chamán es el médico de esta comunidad indígena, perteneciente a la etnia Sikuani, que desde hace 22 años llegó a la altillanura, en el municipio de Puerto Gaitán, al oriente del Meta.

Y el yopo es la sustancia que inhala a través de dos tubos de pluma de garza y que le permite viajar a un lugar privilegiado, desde donde observa a los diablos que pretenden poseer el cuerpo de sus pacientes, pero que siempre terminan huyéndole a los rezos del viejo.

A los que no han podido sacar de su resguardo de 8.275 hectáreas, es a los colonos. Desde 1974, cuando el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (Incora) constituyó la reserva especial de Wacoyo, las 147 familias indígenas no han podido desplazarse a sus anchas por el territorio que el Gobierno les entregó.

República independiente Daniel Ríobueno y María Eufenia Montealegre se niegan a abandonar las fincas Casuna y Santafé, heredadas de sus antecesores que llegaron a la región en la década de los 40. Es como una república independiente de más 1.500 hectáreas, en medio del resguardo. Ellos alegan el derecho de posesión.

El pasado 31 de mayo se cumplieron 19 años de fallidas negociaciones entre el Incora y los colonos. El Instituto ofrece únicamente el pago de las mejoras. De acuerdo con el más reciente avalúo realizado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) en octubre 5 de 1994, por Santafé se pagarían 23 millones 365 mil pesos, mientras que por Casuna se reconocerían 3 millones 653 mil pesos.

Pero la contraparte insiste en que se le pague el terreno, por ser un derecho adquirido. Daniel Ríobueno pedía 123 millones de pesos mientras que María Eufenia alrededor de 100. El instituto no cedió, aduciendo que no podía pagar un peso de más de lo avaluado por el IGAC. Al ver que no se llegaba a un acuerdo, los dos colonos demandaron al Incora ante el Tribunal Administrativo del Meta, por cerca de 1.000 millones de pesos.

Sebastián Yepes, gobernador de Wacoyo envió en febrero una carta a la oficina de Asuntos Indígenas del ministerio del Interior, donde urge un saneamiento del resguardo. Hasta la fecha no ha recibido respuesta.

Somos un pueblo que defiende sus valores culturales con toda la fuerza y por lo mismo, esperamos que las autoridades competentes solucionen el problema , dice Yepes.

En el oficio en mención, los indígenas denuncian además que el propietario de Santafé está interesado en vender la posesión y que sigue cercando otras extensiones. Sin embargo, la regional del Incora en el Meta informó que las cercas de la finca no se han movido de los límites ya conocidos.

Las dos partes están a la espera del avalúo que realice un perito designado por el Tribunal Administrativo del Meta, que visitó el resguardo los días 23 y 24 de mayo. De ese informe depende que los Wacoyo puedan, después de dos décadas, caminar por su territorio sin necesidad de saltar cercas.

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