'El negro grande de Mariangola'

'El negro grande de Mariangola'

En Mariangola, corregimiento de Valledupar que inmortalizó Escalona con el Cristo que regaló Pedro Castro a la iglesia del pueblo, estaban convencidos de que Almes Granados sería rey vallenato algún día, pero como mejor cajero. En su juventud, era tan obsesivo practicando la caja vallenata que le rompió por lo menos 20 ollas a su mamá con los golpes que le daba.

03 de mayo 2011 , 12:00 a.m.

Sin embargo, a los 20 años se le rebeló a la caja y en un arranque de inspiración tomó el acordeón de su hermano Ovidio: en un día, le sacó las primeras notas del Tigre de la montaña, de Pacho Rada.

Granados forma parte de una dinastía que ha ganado, en total, siete festivales en diferentes categorías: Hugo Carlos la encabeza, con cuatro títulos (rey aficionado y profesional, y rey de reyes aficionado y profesional), Juan José (rey profesional), y ahora Almes en la misma categoría. Además, Ovidio, padre de los dos primeros y hermano del actual rey, ocupó en cuatro ocasiones el segundo lugar.

Almes se acostó el domingo a las 7 de la mañana y a las 10, ya los amigos, familiares y seguidores lo habían despertado para celebrar el título.

Por lo menos 50 personas se encontraban es su residencia, ubicada en el barrio Garupal, de Valledupar, la mayoría proveniente de Mariangola, el pequeño corregimiento que más reyes le ha dado al folclor vallenato. Chicharrón con yuca, whisky escocés y música vallenata a todo volumen amenizaban el momento en la humilde vivienda del nuevo rey.

"La herencia musical de los Granados proviene de Juancito Granados, mi abuelo y el de Ovidio, quien era un excelente ejecutante de puyas", afirma Almes.

Padre de siete hijos y de 52 años de edad, al nuevo rey su edad nunca lo amilanó. Por el contrario, se dio a sí mismo ínfulas de maestro, y a fe que consiguió serlo.

Para Hugo Carlos Granados, sobrino y con cuatro coronas distintas, la preparación y disciplina fueron las claves para el triunfo de su tío.

"Estamos desde enero dándole, practicando varias horas, y aunque respetamos su paciencia y veteranía, tanto Juan José como yo lo aconsejamos para mejorar la agresividad y el pique, y se hizo. En cuanto a pulsación, estaba bien, porque él es de los que tocan el llamado 'acordeón grueso', pero había que mejorar en los piques, sobre todo en las puyas", señaló.

Otro de los temores que tenían los hermanos Granados era el asunto del canto, obligatorio para el acordeonero en por lo menos uno de los cuatro temas que presenta, pero la sorpresa mayor fue cuando Almes terminó cantando los cuatro ritmos.

Ese hecho, inusual en estos tiempos, también reafirmó el apodo con el que es conocido en Valledupar: 'El negro grande del vallenato', en honor a Alejo Durán, quien no dejaba que otro cantara sus canciones en el festival.

Sin embargo, Granados confía en que, de ahora en adelante, el apelativo cambie por uno más sonoro y propio: 'El negro grande de Mariangola'.

Cuadro de honor En la categoría profesional, Granados superó a Fernando Rangel Molina. En la canción inédita, el ganador fue Adrián Villamizar, con el paseo 'Ciegos nosotros'. En la categoría aficionada, ganó Jairo Andrés de la Ossa

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