NO HAY ENEMIGO PEQUEÑO

NO HAY ENEMIGO PEQUEÑO

En una pequeña y oscura habitación en un hospital de Boston, yace una anciana. (VER CUADRO: EN BUSCA DEL ANTIBIOTICO INVENCIBLE)

26 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Padece del corazón y de Alzheimer y la aislaron del resto de los pacientes por un problema mayor: de todos los antibióticos que había en el hospital, ninguno ha podido destruir el tipo de bacteria que la afecta.

La paciente, que fue trasladada hace poco de un asilo para ancianos, es una de las víctimas de una nueva crisis por la que atraviesa la larga batalla contra las bacterias. Cada vez que los microorganismos desarrollaban nueva resistencia a los antiguos antibióticos, los científicos producían uno nuevo y así se mantuvieron un paso adelante en su lucha contra las bacterias. Pero ahora, dicen, la ciencia se ha quedado atrás y el arsenal de antibióticos se ha agotado.

Stuart B. Levy, de la facultad de medicina de Tufts University, cree que los actuales antibióticos tendrán cada vez menos efecto sobre las bacterias comunes y corrientes y en los próximos años no habrá tratamiento para algunas enfermedades mortales.

Lo anterior es como una pesadilla: millones de personas podrían morir de infecciones que en una época fueron comunes y fáciles de curar; las infecciones de oído, tan frecuentes entre los niños, podrían convertirse en una meningitis y afectar incluso al cerebro. Muchos tipos de neumonía podrían volverse también mortales.

Reiniciar la investigación Con el fin de evitar una situación como ésta, y en busca de un inmenso mercado, que probablemente generaría miles de millones de dólares en ventas, docenas de empresas de biotecnología han retomado la investigación en el campo de los antibióticos. Aíslan la bacteria hasta llegar a sus secuencias genéticas con el propósito de descubrir alguna nueva vulnerabilidad. También estudian cómo otras especies combaten la infección y algunos investigadores hasta estudian las técnicas que se utilizaban antes del descubrimiento de los antibióticos.

En muchos casos, las compañías están recuperando el tiempo perdido. Según la Fundación Nacional para Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, la mitad de las compañías farmacéuticas abandonaron la investigación de antibióticos en los años 80. En esa época, muchos de los antibióticos efectivos ya estaban en el mercado y el potencial crecimiento de este campo no se veía muy claro. De manera que cuando se hizo evidente la resistencia de las bacterias a los medicamentos, las compañías no estaban preparadas.

La interrogante es si las nuevas investigaciones han comenzado demasiado tarde. Merck & Co. considera que las bacterias resistentes a los medicamentos son una amenaza tan seria como la epidemia del sida y por ello, las ataca con el mismo fervor, declara Bennett M. Schapiro, alto ejecutivo de investigaciones de Merck. Sin embargo, él y otros están de acuerdo en que podría tardar años para que las nuevas drogas lleguen al mercado.

Las bacterias se han burlado de los antibióticos por décadas. Para mantenerse a la vanguardia, las farmacéuticas siempre sacaban versiones modificadas de los antibióticos antiguos, 160 variaciones de 16 compuestos básicos, todos ellos para tratar los doce principales tipos de bacterias que causan enfermedades.

La principal consecuencia de esta situación fue que las bacterias se entrenaron para encontrar nuevas formas de penetrar las defensas.

Hoy, casi todas las variedades de las bacterias más importantes son resistentes a varios, pero no todos, tipos de antibióticos. Algunas han traspasado todas las líneas de defensa de los antibióticos. Sólo un antibiótico se ha mantenido impenetrable: la vancomicina, producido por Eli Lilly & Co.

De todas las bacterias, el enterococo podría ser el más temido: es más frecuente en EE.UU. y tiene el potencial de transferir su secreto genético para traspasar la barrera de la vancomicina a bacterias más letales. A los médicos les preocupa que estos microorganismos VRE (enterococos resistentes a la vancomicina) transfieran su capacidad de resistencia al estafilococo dorado, que puede destruir las válvulas del corazón con rapidez si fallan los antibióticos.

Mitchell Cohen, jefe de la división de enfermedades infecciosas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, dice que la transferencia genética de unas bacterias a otras, está latente, próxima a ocurrir .

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