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Los jóvenes 'salvavidas' de la comuna 13

Los jóvenes 'salvavidas' de la comuna 13

Un periódico que cuenta que la comuna 13 de Medellín es más que balaceras, muertes y 'combos'. Raperos que exigen paz en sus estribillos y van por las calles en conflicto cultivando su arte entre niños y niñas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
27 de abril 2011 , 12:00 a. m.

Universitarios convertidos en 'profes' voluntarios para que otros sigan estudiando después del colegio y no terminen en las filas del desempleo o de las bandas. Un palenque de afrodescendientes que desde la música, la danza y el teatro siembra esperanza entre decenas de adolescentes que eligen primero un instrumento que un arma de fuego.

Todas son iniciativas nacidas y lideradas por jóvenes que le apuestan a la paz de esta comuna del centro occidente de la capital antioqueña, con 120.000 habitantes. En sus 34 barrios, integrantes de 25 bandas delincuenciales, la gran mayoría muchachos, sostienen una guerra por controlar territorios, plazas de vicios, extorsiones y rentas ilegales.

Ese enfrentamiento de calle a calle cobró hace unos días la vida del rapero de 17 años Daniel Alejandro Sierra. La reacción de estos jóvenes fue salir a las calles reclamando que se respete la vida en esta comuna, que puso 70 de los 467 homicidios registrados en Medellín en los primeros tres meses del año.

Seguramente esa movilización será una historia para publicar en Contá-Contá, medio alternativo hecho por 10 jóvenes de la Corporación Siglo XXI, que en 44 ediciones ha narrado las historias de vida, experiencias positivas de habitantes y barrios de esta comuna y recuerda a las víctimas de un conflicto armado que ya ajusta un cuarto de siglo.

"Al principio eran cuatro páginas y salía cuando se podía; ahora ya son 16 páginas a color, salimos cada mes con 10.000 ejemplares y la gente ya nos lo pide", cuenta Natalia Ospina, de 21 años, quien escribe en el medio ideado por su padre, Marco Tulio, líder comunitario asesinado en el 2007.

Además del periódico, financiado en parte con dineros del presupuesto participativo municipal, Natalia y sus compañeros recrean cada 15 días las noches de las calles de distintos sectores de su comuna proyectando películas.

También han producido ocho documentales que construyen la memoria de los barrios y desentierran las verdades del conflicto, los cuales graban y editan ellos mismos en su sede.

Jugados por la cultura A unas cuantas cuadras de allí, en el centro de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Luis Carlos Sánchez y siete universitarios más preparan gratuitamente a 120 estudiantes de undécimo grado y recién egresados para que, como él, pasen un competido examen de admisión de las universidades públicas. Gracias a esta iniciativa llamada Preunycom, que empezó hace cinco años, hoy 300 jóvenes de la comuna 13 estudian en la Universidad de Antioquia. Por cuatro horas a la semana y durante tres meses, los 'profes' dejan sus tareas para 'afinar' a los muchachos en razonamiento lógico y comprensión lectora.

"Para muchos jóvenes que no tienen con qué pagar un preuniversitario, esta es la manera de animarlos a seguir estudiando y no pensar solo en trabajar de obreros, vigilantes o vendedoras, o incluso en malos pasos", comenta Luis Carlos, que a sus 22 años estudia Química Farmacéutica.

Otros jóvenes también cultivan los talentos de las nuevas generaciones de la comuna 13. Es el caso del colectivo cultural Son Batá y la red de hip-hop La Élite, que hoy cuentan con el apoyo del cantante paisa Juanes para seguir haciendo paz desde la cultura.

El primero reúne a 80 muchachos en seis grupos artísticos que, con música, baile y teatro, crean sus propias fusiones del folclor del Pacífico y el Caribe con el rap. Desde el 2005, Son Batá se convirtió en un palenque urbano cultural para el barrio Nuevos Conquistadores y sus alrededores, al tiempo que sus integrantes comparten lo aprendido con 125 niños de los colegios de la comuna 13 en clases de iniciación musical, percusión y danza.

"Son Batá es para mí como la segunda casa, todos somos como hermanos unidos por el arte, desde aquí puedo expresar lo que quiero", cuenta Nelson Córdoba, de 15 años, clarinetista de la chirimía y el menor de cinco hijos de una cocinera y un albañil.

Por otro lado, La Élite reúne a 25 grupos de bailarines dedicados al break dance, rap, grafiti y mezclas musicales de un hip hop que no es el fin, sino el medio para "hacer visibles expresiones de vida, para demostrar que la alternativa no son las armas", comenta Jeison Castaño o Jeihhco, como más se conoce a este rapero de 25 años y miembro de la red creada en el 2002, reconocida por su festival anual 'Revolución sin muertos'.

Con apoyo de la Fundación Mi Sangre, de Juanes, en La Élite les ampliaron a 250 niños y niñas de la comuna 13 la escuela de hip hop Kolacho, llamada así en homenaje a un líder rapero asesinado en agosto del 2009.

"Antes nos veían como los gamines; después, como los vagos; ahora como líderes de una propuesta pacífica y un referente para que los niños y otros jóvenes entiendan que es mejor 'rapear', aprender un arte, que coger un arma", concluye Jeihhco.

Otras iniciativas similares en el país No solo en Medellín los jóvenes se las ingenian para hacer arte en medio de las bandas.

En las laderas del distrito de Aguablanca (Cali), por ejemplo, está la fundación Hiphopeña, que tiene la agrupación Zona Marginal y realiza el Festival Ciudad Hip Hop. Allí forman a 4O muchachos como técnicos en folclor urbano, en convenio con el Instituto Popular de Cultura de Cali.

En Soacha hay iniciativas como Soasha Estilo, La Horda y Casa Shá, donde jóvenes se capacitan en 'break' y grafiti, hacen festivales de cine, exposiciones, cada dos meses realizan el Tour del Megáfono y tienen una microempresa de estampados.

También en el barrio San Luis de Bogotá está Sur del Cielo, que hace activismo de derechos humanos a partir del 'hip hop'. Trabajan ahí Lucía Vargas y DJ Criminal, que tienen el grupo 'Por razones de Estado' y una productora musical. Y en el barrio El Dorado, los jóvenes de Hatuey se expresan a partir del teatro y forman a los muchachos del barrio en artes escénicas.

Así es la situación para otros artistas Cultura y Entretenimiento Bogotá. La situación de violencia contra los raperos de la comuna 13 (donde han asesinado a cinco) no se extiende a otras zonas del país, aunque hay un evidente riesgo para los jóvenes en general. El Ministerio de Cultura asegura que no tiene información de ataques contra artistas; mientras el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) tiene reporte de una amenaza de las 'Águilas negras' contra la organización cultural Caguán Vive, de San Vicente del Caguán.

"Creemos que casos como los del rap sí tienen que ver con su opción artística; porque ellos hacen visibles los sentimientos compartidos de rechazo a la guerra", dice el Cinep. La ex ministra de Cultura Paula Moreno recuerda el asesinato de Andrés Felipe Medina, de Son Batá, cuando preparaba una visita de ella a la comuna. "Allí, estos jóvenes son un milagro y una luz de esperanza en medio de tanta oscuridad", señala Moreno, quien realiza una investigación sobre el tema. "Es fundamental ver estrategias de choque no solo para garantizar la seguridad física, sino para apoyar a estos jóvenes que están definiendo su proyecto de vida y ya han tomado la decisión de no involucrarse en el conflicto", dice

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