OCIOLATRÍA

OCIOLATRÍA

Preguntar en TVQuizás porque supo controlar el proceso de construir su propia imagen, sin quedarse en la rutinaria presentación de noticias y espacios de opinión sin peso; tal vez porque el tránsito por cargos de alto nivel administrativo le proporcionó una visión total, de lo que debe ser el profesional que aparece en las pantallas que multiplican la presencia de algo o de alguien, tanto en la intimidad de una alcoba como en el ilimitado espacio de un sitio público; pero seguramente porque en el trayecto de muchos años de aprendizaje, asumió que no debía rebasar límites que pueden transformar a un ser idóneo en simple figurón de la farándula, Pablo Laserna Phillips es hoy por hoy el mejor entrevistador de la televisión.

30 de junio 1996 , 12:00 a.m.

La gente lo conoce porque maneja con gran habilidad el programa En la línea. Y lo reconoce además porque cuando entró a alternar con muñecos en Los reencauchados, hizo lo mismo que el aire nuevo cuando permite que un globo desinflado vuelva a alcanzar la magnitud del vuelo.

Clave del éxito? Lo básico, de lo cual él no tiene la culpa y en cambio sí sabe aprovecharlo, es la ausencia de gente nueva que entienda la diferencia que existe entre los géneros periodísticos: la noticia, la crónica, la polémica, el reportaje, el tú a tú, requieren cada uno su propio lenguaje. Si quien maneja el programa no lo sabe, se le saldrá de las manos. Por eso, la franja de la medianoche se pone en marcha con los elementos de la inmediatez, la oportunidad, el equilibrio del tiempo dentro de las exigencias propias de la condición de en vivo y en directo . Por eso, en el humorístico del triple A, la presencia del periodista funciona como componente de credibilidad, porque a pesar de que Los reencauchados parezca un programa de mamadera de gallo, la gente sabe que la cosa es en serio. Y aunque en uno y otro aparezca en mangas de camisa, la diferencia está en identificar y captar la atención de quienes están frente al televisor en cada caso. Y en practicar los principios de la buena reportería: respetar al personaje, saber todo sobre el tema sin presumir erudición ni robar protagonismo, pensar en los millones que lo ven y lo escuchan... y no dárselas de gorila a estas alturas de la vida.

Ver para aplaudir Hay excelentes espectáculos que infortunadamente no cuentan con la publicidad suficiente como para que el público se entere de su existencia y vaya a verlos y a aplaudirlos. Por la misma razón, sus temporadas son tan cortas que uno no alcanza a recomendarlos para que los demás los disfruten. Cómo, entonces, no registrarlos para que al menos queden en la memoria del país del olvido? El primero: un gran concierto de Atunza ( el alma de Chimizapagua ) en el Centro Colombo Americano de Bogotá. William Flórez, Ian Flórez, William Morales y Jorge Rodríguez tocaron una música andina tan pura y tan vibrante, tan distante del panfleto común y tan cercana al espíritu del público, que la gente salió de la Sala Tayrona, y armó una gran fiesta en los corredores del centro donde enseñan inglés, pero también hay lugar (demostrado quedó) para el lenguaje de las flautas, los tambores y las voces que llevan los mensajes de los dioses telúricos. Conciertos como ese deben recorrer el país e irse luego por el mundo demostrando que como la música va más allá de las palabras, ella no se puede definir con palabras .

Segundo: Eva en América, la obra teatral que estuvo por muy pocos días en El Camarín del Carmen, como parte de la muestra de la cultura suiza en Colombia. Un gran trabajo escénico. Christine Specht, la protagonista, sorprende con una excelente actuación en la que se conjugan todos los elementos posibles en un teatro que combina lenguajes clásicos y tradicionales con los contemporáneos. La música, el canto, la danza y el texto sirven para narrar las vivencias de esa Eva inmigrante que encarna, de alguna manera, a todos los hombres y mujeres que a partir de la experiencia del exilio, protagonizaron una historia que más que a la relación entre dos pueblos pertenece a la esencia del ser humano, a los individuos que sienten la lejanía y la nostalgia de una tierra, a la vez que se integran a otra que les abre las puertas y les señala nuevos caminos.

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