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Lecciones de movilidad para ciudades colombianas

Lecciones de movilidad para ciudades colombianas

El peatón es el rey de la ciudad y no el automóvil, ni la buseta ni el metro. Esa es la principal conclusión del Segundo Encuentro Iberoamericano de Movilidad Urbana Sostenible, que se realizó en Bogotá hace un par de semanas, en el cual participaron expertos de 15 países con más de 40 ponencias.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de abril 2011 , 12:00 a. m.

Todos ellos dejaron recomendaciones para mejorar las actuaciones administrativas y herramientas de planeación para el tráfico y la movilidad en las ciudades colombianas.

En el encuentro, organizado por el Observatorio de Logística, Movilidad y Territorio (OLMT), del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) - perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia-, la Universidad del Rosario, la Universidad de los Llanos y la Asociación Iberoamericana de Movilidad Urbana para la Sostenibilidad (Asimus), se hizo especial énfasis en Bogotá, porque es una de las ciudades latinoamericanas en donde más se demoran los ciudadanos en llegar a su lugar de destino.

En un breve ejercicio de comparación de esa realidad con la europea, la Asimus recordó que metrópolis como Barcelona (España) mejoraron su movilidad a partir de estudios de desplazamientos cotidianos y formularon estrategias para organizar y potenciar el uso de buses, trenes de cercanías y metro.

El caso de las urbes de Dinamarca, explicado por Tanja Banlhorn, mostró que es posible masificar la bicicleta, siempre y cuando las personas cambien el sueño de tener un automóvil como señal de éxito profesional y consideren como sueño tener una larga vida en un ambiente saludable.

En ese sentido, el panorama de Bogotá sigue enrarecido, pues los buses, busetas y el propio TransMilenio todavía están entre los medios más contaminantes por la utilización de combustibles fósiles. Además, durante el encuentro se recordaron dos hechos preocupantes relacionados con el Distrito Capital: uno, que no existe normatividad que dé preferencias a las licitaciones que ofrezcan medios de transporte con fuentes de energía no contaminantes, y dos, que perdió el liderazgo latinoamericano en el uso de la bicicleta.

En todo caso, quedó claro que el uso de la bicicleta no se debe limitar solamente a la construcción de ciclorrutas, sino también de infraestructura como parqueaderos, baños públicos y estaciones de bicicletas, anexas a las de buses y de TransMilenio, todo lo cual animaría y promovería el uso de ese vehículo entre los ciudadanos.

También fueron propuestas ideas que se pueden adaptar y realizar, entre ellas, crear una política pública centrada en el peatón -Bogotá no la tiene-, que podría reunir iniciativas como la peatonalización de zonas, lo que ayudaría a la preservación del medio ambiente; el uso de la bicicleta pública; la adecuación del mobiliario urbano para poblaciones especiales, y la implementación del park and ride.

El Encuentro de Movilidad Sostenible sirvió, así mismo, para revivir la propuesta ciudadana de construir en Bogotá un tranvía en lugar de metro por la carrera séptima (decisión que puede ser revisada a la luz de las recomendaciones del evento) o la Avenida Boyacá, alternativa menos costosa, técnicamente factible y ecológicamente sostenible. Igualmente, valdría la pena seguir empujando la idea de prohibir el uso del carro en el centro de la ciudad y la Plazoleta de Usaquén, y convertir esos dos sectores en las primeras zonas sostenibles.

Obviamente, en esta coyuntura de construcciones de troncales es difícil realizar el sueño de una larga vida en un ambiente saludable, pero se debiera pensar desde ya que es posible. Aunque algunos pueden decir que Dinamarca dista mucho de Cundinamarca, cabe recordar que allá empezaron hace años con un debate igual, y lo consiguieron. Colombia debería adaptar experiencias que conduzcan al país a ese mismo lugar.

MOVILIDAD SOSTENIBLE Un segundo mensaje del Encuentro fue rescatar la sostenibilidad, es decir, ejecutar estrategias que promuevan un ambiente más sano y que no riñan con el equilibrio financiero de las ciudades. Las experiencias presentadas evidenciaron los pros y los contras de la utilización de combustibles limpios y renovables.

El Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF) y Greenpeace advirtieron la imperiosa necesidad de utilizar otras fuentes de energía diferentes al petróleo para tener calidad de vida. Los gobiernos pueden promoverlas como política pública y, en las calificaciones a propuestas o licitaciones, dar más puntos a quienes ofrezcan medios ecológicos.

Los ciudadanos también tienen cómo contribuir con ese propósito si cambian de hábitos: utilizar vehículos eléctricos o compartir los autos con los vecinos (un carro que transporte cuatro personas es menos contaminante que cuatro carros que lleven una persona cada uno).

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