DE PELÍCULA CON MOCKUS

DE PELÍCULA CON MOCKUS

Antenoche estuve con el alcalde Mockus. Nos encontramos en un teatro antes de ver una película alemana que cuenta una bonita historia. Una mujer, pianista y muy bella, pregunta cinco veces al marido que si quería que le sirviera la comida. Nada que le respondían porque el esposo estaba clavado al televisor viendo un partido de fútbol. A la sexta vez que preguntó, tampoco le respondieron y ella, algo molesta, estrelló la licuadora en la cabeza de su marido, que murió gritando gol. Muy buena la película; y será cierto que las mujeres adoran más al marido cuando se sumerge en el tevefútbol? Pienso que sí y cuidado con las licuadoras, que ahora están muy caras.

26 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Ya lo dije, me encontré con el alcalde Mockus en cine. Y cómo anda su niña de 50 días? le pregunté al feliz papá y Alcalde. Es una preciosura, y le comenté que la genética es generosa y a veces las hijas salen más bonitas que el papá. Y la lleva a la oficina? Sí, y es muy juiciosa. Como el alcalde es fácil en la charla, le conté que la señora Leonor Olarte, que reza, camina y juega bridge, indignada por los malos andenes, me había escrito una carta con esta reflexión: el alcalde Mockus trabaja poco porque se lleva la niña para la oficina y gasta mucho tiempo dándole los teteros .

En la charla me contó el Alcalde que se había casado en un elefante porque ese iba a ser el transporte obligado en Bogotá a la vuelta de dos años. Me alegré con ese futuro porque así guardarán los carros y muy felices viviremos sin la chocante polución. Qué dicha, dije yo, así veremos a Jaime Castro, a Andrés Pastrana, Sabas Pretelt y Juan Martín Caicedo muy cachacos y con corbata fina, transportándose en elefante hasta las oficinas, en una rica fiesta de la democracia.

Alcalde: y cómo es el cuento de sus ganas presidenciales? Esas son pendejadas que preguntan los periodistas para hacer ruido y titulares... Y por qué no ordena hacer las obras públicas que pide la gente? Porque me toca andar con cuidado, hay pícaros rondando y no quiero que nos repitan los chanchullos y las trampas de siempre en las licitaciones. Allí recordé que a Bogotá, y a nosotros los paga-impuestos, nos han tumbado miles de millones porque en puentes y calles donde se pagó el pavimento, en vez de alquitrán y cemento, pusieron arena con arequipe.

Regio oír a Mockus porque es un inteligente total. Compramos palomitas de maíz, que pagué yo porque él olvidó la billetera, y cada cual a su puesto. Mientras pasaban la película de la dulce señora que estrelló la licuadora en la cabeza del marido, dije para mis adentros que Mockus es bastante cuerdo y más concreto que muchos señores que hacían antisamperismo y ahora hacen truquitos telefónicos para que los inviten a ver fútbol y a comer ajiaco al Palacio Presidencial.

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