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77 horas de Bogotá a Cúcuta

77 horas de Bogotá a Cúcuta

Los ocho días de Semana Santa que Mauricio Jaramillo tenía previsto pasar con su familia, se le redujeron a casi la mitad, por cuenta del tormentoso viaje de 77 horas que necesitó para llegar de Bogotá a Cúcuta.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de abril 2011 , 12:00 a. m.

El 'paseo' que pretendía realizar en compañía de su hermano Diego y su cuñada María Fernanda se le convirtió en un verdadero vía crucis, pues los obstáculos que soportó, por cuenta del invierno que azota al país, fueron muchos. En el trayecto de 580 kilómetros, en el que normalmente se gastan 15 horas de viaje, se gastaron 77.

Todo el camino hubo obstáculos, trancones, inundaciones, pero la peor parte del recorrido la vivieron cuando llegaron a Pamplona, en Norte de Santander, donde pernoctaron dos noches a la espera de que dieran paso en la vía hacia Cúcuta, cerrada por varios derrumbes.

"Ahí estuvimos, sábado, domingo y lunes, pagando hoteles de 100.000 pesos, pues los hostales más baratos cobraban mucho, y la última opción era quedarnos en los parques, pero estaban llenos", recordó Jaramillo.

El viaje de 150.000 pesos, con gasolina y peajes que tenían previsto, se les duplicó a cada uno en hoteles, comida y combustible, que además estaba escaso, pues en Pamplona solo vendían de a 20 mil pesos por carro.

Tras dos días de espera, la posibilidad de llegar a Cúcuta se presentó el lunes a las 10:00 a. m., cuando salieron de Pamplona en caravana por una vía alterna que los llevó hacia Toledo y luego, a Chinácota.

"Nos enteramos de que estaba abierta y fueron seis horas manejando por una carretera en mal estado, donde uno tenía que bajarse del carro. Toda una odisea, y lo terrible es que, a donde íbamos llegando, todo a nuestro paso se iba cayendo", relató Jaramillo. Junto a ellos iban otros vehículos con gente que llevaba más de 60 horas viajando, pero íbamos sin un solo peso y sin nada que comer. A otros se les varó el carro y tenían que bajarse en medio del lodazal a empujar o para permitir que pasaran otros en medio del fango. "Lo curioso de todo esto es que por trabajo me tocó devolverme el viernes en avión, mi hermano, en cambio, tendrá que dejar el carro tirado, y regresar el martes"

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