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LEONOR BUENAVENTURA, LA NOVIA DE IBAGUÉ

LEONOR BUENAVENTURA, LA NOVIA DE IBAGUÉ

Hay una foto de Leonor Buenaventura en blanco y negro colgada de la pared junto a la cual reposa el piano de toda su vida. En ese pequeño recuadro deslumbran dos ojos que miran con la ilusión que da la juventud plena, hacia un horizonte de sueños.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de noviembre 1995 , 12:00 a. m.

Y aunque han pasado muchos años desde ese instante de dulzura detenido en el tiempo, tanta vida no ha podido evitar que ese aire y su sonrisa de entonces sigan intactos a sus 82 años.

Niña de los dos océanos la llamó el poeta piedracielista Arturo Camacho cuando enamorado de ella vio el mar reflejado en sus ojos azules. Por eso no es extraño pensar que las melodías de ese mar hayan llegado hasta su sangre e inspirado las letras de sus canciones, elogiosas de su tierra, amantes de la vida y enemigas de la injusticia.

Leonor Buenaventura nació el 10 de mayo de 1914, hija de una ascendencia que se consolidó en el Valle del Cauca hace varios siglos y que con el tiempo se fue disgregando en hombres valientes dedicados a múltiples oficios en los que siempre hubo un arte en común, la música.

Así lo hizo su padre don Juan Nepomuceno Buenaventura, o don Puno , como lo conocían cariñosamente y así lo ha hecho ella.

Por eso mismo no es extraño que desde muy pequeña la voz aguda de Leonorcita entonara bambucos, pasillos y guabinas, además porque con esos mismos ritmos su madre, María Ester Torres, acostumbraba a dormirla junto a sus otros seis hermanos.

Y fue también su oído afinado el que la llevó a las profundas redes del amor, cuando hechizada se dejó llevar por la voz de la persona con quien desde temprana edad comparte su vida, el tenor caldense Gonzalo Valencia.

Ella por su parte, se integró al conservatorio de música del Tolima, durante 37 años, laborando como una hormiguita y volviéndose célebre por las presentaciones del coro infantil y las enternecedoras letras de los cuentos, fábulas y villancicos con los que el Banco de la República le imprimió un libro.

En las tertulias se le recuerda por canciones como La guerrillera , La ibaguereña , Yo vide unos ojos negros , Porro a Ibagué y muchas otras canciones de las 54 que tiene registradas, pero su sensibilidad y sus sentimientos dieron para mucho más.

A los 25 años recibió el premio de Música Nacional y desde entonces han sido diversos los reconocimientos que incluso la hicieron célebre fuera del país y por parte de numerosos conjuntos que querían interpretar sus canciones.

A fin de cuentas...

A fin de cuentas, y aunque la vida la trató de manera demasiado normal para lo que muchas personas que la conocieron hubieran querido, ella irradia la felicidad producida por la satisfacción que le han dado sus hijos Héctor, Norma y Stella y sus nietas Lina María y Edna Victoria.

Por ahora Leonor Buenaventura ha empezado a organizar sus composiciones porque el tiempo pasa y se acaba. Yo dejo mis canciones y mi cariño a todos los que me conocieron , dice la novia de Ibagué .

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