EL HOMENAJE :

27 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Cuando un nutrido grupo de parlamentarios se levantó a aplaudir al Presidente de la República después de su discurso de instalación de las sesiones del Congreso, fueron muchas las voces que se elevaron con razón para señalar que había sido esa una manifestación inconveniente, dadas las circunstancias que rodeaban el proceso que había de seguirse contra el propio Presidente en el interior de las cámaras legislativas.

Ahora, después de conocerse los pormenores de un homenaje tributado por otro grupo de congresistas al Fiscal General de la Nación, nuevas voces con razón también se levantan para señalar que esta también es una manifestación inconveniente. Y aun cuando se ha dicho que no era estrictamente un homenaje, ese es el sabor que ha dejado en la opinión.

Si era inconveniente entonces que los congresistas aplaudieran al Presidente y aceptaran un agasajo en su honor en la Casa de Nariño, resulta igualmente inconveniente ahora que otros congresistas expresen en esa forma su solidaridad al Fiscal y que el propio funcionario lo acepte. Sentimos, francamente, que asuntos tan delicados como la valoración y reconocimiento del cumplimiento de las tareas institucionales no puedan darse dentro del marco de actividades que adquieren un extraño tinte político que en nada conviene para el buen trámite de los intereses nacionales en estas épocas convulsionadas.

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