CRÉDITO EXTERNO, EL KARMA DEL FONDO DRI

CRÉDITO EXTERNO, EL KARMA DEL FONDO DRI

La fuente de energía del Fondo DRI, que por 20 años ha sido el crédito externo, le ha resultado problemática y le ha impedido un mejor desempeño. (VER GRAFICA: LO QUE MAS DEMANDAN LOS CAMPESINOS AL DRI)

27 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Esta es la dificultad principal para la entidad, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Una de las causas enunciada es la demora en la concesión de los recursos.

El Fondo celebrará entre hoy y mañana sus 20 años de fundado, con un programa académico que contempla conferencias y debates sobre la entidad y el agro nacional.

De otro lado, las organizaciones campesinas cuestionan la falta de participación de la comunidad en una institución con experiencias positivas, regulares, fracasadas e inconclusas, acumuladas en una actividad que hoy abarca más de 600 municipios.

Después de cuatro lustros de fundación, el crédito externo y la participación campesina son precisamente las cuestiones más importantes que deberá resolver de inmediato el DRI para poder seguir con su gestión.

Los recursos del último empréstito por 150 millones de dólares del Banco Mundial, que se han ejecutado en los años noventa, ya se están agotando y desde 1997 no habrá cómo cofinanciar más proyectos de desarrollo rural.

Para la llamada Fase IV del crédito externo se aspira a que la banca multilateral le preste como mínimo 600 millones de dólares (más de 600.000 millones de pesos de hoy).

Y en el reciente Contrato Social Rural, firmado entre el Gobierno y las organizaciones campesinas se prevé, por solicitud de estas, la participación de la comunidad en el diseño de la propuesta a la banca multilateral.

El agotamiento de los recursos externos y la demanda de los campesinos plasmada en ese Contrato, demuestran, por un lado, lo que plantea la Cepal sobre la dependencia de esa fuente de crédito y, por otro, se reafirma el cuestionamiento de las organizaciones de los pequeños productores.

Falta concertación El DRI habría podido prestar un mejor servicio si desde un comienzo hubiera sido mayor la concertación con los campesinos , dice José Martínez, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc).

La presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas de Colombia (Anmucic), Eleonora Castaño Cano, opina que el DRI ha desarrollado una labor importante, pero no acorde con una mayor participación de las comunidades .

Pese que el DRI cuenta con mecanismos de participación ciudadana, como los denominadas Unidades Departamentales de Cofinanciación (Udecos), los dirigentes campesinos dicen que esto es teoría porque esas unidades están infestadas de politiquería.

La dirigente de las campesinas e indígenas manifiesta que hay problemas. En las udecos hay dificultades para los campesinos porque hay más politiquería. Por lo general, los gobernadores le dan prioridad a los municipios que les aportaron más votación .

Sin embargo, Martínez y Castaño reconocen que el DRI ha hecho aportes importantes a los campesinos, pero exigen mayor concertación con ellos, si es que quiere conservar su validez.

Además, tanto la Cepal como los campesinos afirman que la entidad ha sido afectada por el marginamiento y la crisis que ha sufrido el sector agropecuario.

Resursos salen caros Entre tanto, la Cepal, en un estudio sobre la productividad de los pobres rurales y urbanos, explica que, al depender el DRI desde sus comienzos de la banca multilateral, se ha considerado erróneamente que es imposible ejecutar programas desarrollo rural si no se cuenta con crédito externo .

La Cepal agrega que el caso colombiano demuestra que las negociaciones con la banca multilateral para la obtención de créditos es un proceso lento que puede prolongarse por dos o más años, período en el cual las actividades de desarrollo rural prácticamente se paralizan .

El organismo regional se refiere a tres casos de parálisis de la inversión rural: en 1981, 1986 y 1990, cuando hubo dificultades para acceder al crédito.

En esas fechas se mantuvo un nivel mínimo de inversión correspondiente a los fondos nacionales de contrapartida, las reservas de caja y las asignaciones de las fases anteriores .

La Cepal indica que después de aprobados los créditos, las entidades multilaterales no desembolsan los recursos con rapidez, porque las condiciones que imponen no coinciden con la estructura de la programación presupuestaria del país.

La necesidad del DRI de obtener mínimo 600 millones de dólares para seguir su acción ha surgido en momentos en que, por los problemas políticos entre Colombia y Estados Unidos por asuntos de narcotráfico, hay amenazas del país del norte de votar negativamente cualquier demanda de crédito ante los organismos multilaterales.

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