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O todos en la cama...

O todos en la cama...

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de abril 2011 , 12:00 a. m.

El fallo de la Corte Constitucional que autoriza la herencia entre las uniones del mismo sexo es uno más dentro de una serie de avances jurisprudenciales que han beneficiado a la comunidad homosexual. La decisión del alto tribunal tumbó cuatro artículos del Código Civil que limitaban la sucesión del patrimonio a la esfera del matrimonio entre un hombre y una mujer. Así, las parejas homosexuales gozan en Colombia de los mismos derechos de los heterosexuales, con dos notables excepciones: el matrimonio y la adopción.

Los magistrados protegieron el derecho a la igualdad y a la no discriminación entre compatriotas a causa de su orientación sexual. Además de la autorización a heredar de su compañero sentimental, la población LGBT en el territorio nacional ha ganado reconocimiento de sus derechos patrimoniales, de seguridad social y salud, de alimentos y protección contra la violencia intrafamiliar, entre otros. Aunque escandaloso para algunos sectores sociales, este proceso de equiparación entre tipos de parejas responde al espíritu de la Carta Política de 1991. Igualdad que, en este caso en particular, también beneficia a los compañeros sobrevivientes de uniones libres de hombres y mujeres.

No obstante, si los reconocimientos a esta minoría en las altas cortes viajan en avión, en el Congreso andan en mula. Las iniciativas de ley que discuten estos asuntos no ganan tracción y se hunden sin el debido debate. Por otro lado, organizaciones como Colombia Diversa han disparado las alarmas sobre la violación de los derechos humanos de los gays y lesbianas. Por su orientación sexual, y en algunos casos por su marginalidad, miembros de la comunidad LGBT son agredidos por la fuerza pública y asimismo han aumentado los registros de 'crímenes de odio' contra ellos.

No todos los sectores ni los espacios de una sociedad comparten la misma velocidad en cuanto a derribar muros de intolerancia se trata. Pero las leyes deben evitar un tratamiento discriminatorio contra cualquiera. Como lo demuestra este fallo, al beneficiar a uniones libres y a parejas homosexuales, el ideal es garantizar la igualdad ante las normas. Le queda al Congreso el reto que le envió el máximo tribunal de legislar sobre estos polémicos asuntos abiertamente y de frente al país. editorial@eltiempo.com.co

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