Y AHORA, TRANSMILENITOS

Y AHORA, TRANSMILENITOS

No fue necesario construir carriles exclusivos ni mucho menos adecuar estaciones en altura. Tampoco se necesitó reorganizar rutas o chatarrizar buses. TransMilenio ya no solo está en las troncales de Bogotá. También va por la carrera séptima, por la 15 y hasta pasa por Sanandresito de San José, en pleno centro de la ciudad.

29 de julio 2001 , 12:00 a.m.

No fue necesario construir carriles exclusivos ni mucho menos adecuar estaciones en altura. Tampoco se necesitó reorganizar rutas o chatarrizar buses. TransMilenio ya no solo está en las troncales de Bogotá. También va por la carrera séptima, por la 15 y hasta pasa por Sanandresito de San José, en pleno centro de la ciudad.

No va lleno de gente en horas pico ni hace rutas exclusivas. Desde hace un par de semanas TransMilenio, el sistema de transporte que pone a los bogotanos asacar pechoi , va empacado en una caja y envuelto en bolsas plásticas, porque ahora también es un juguete.

Es tal el sentimiento de apego y pertenencia que han generado los 242 buses rojos de dos cuerpos que por ahora ruedan por la avenida Caracas y la calle 80, que replicas en miniatura son el hit de las ventas ambulantes por estos días.

En una sola cuadra de la séptima, entre las calles 19 y 17, fácilmente se encuentran entre seis y siete vendedores que casi al mismo tiempo van gritando: transmilenioooos, lleve ya el suyo . Se venden a la par con la nueva edición del Código de Procedimento Penal, losrobaseñalesi de televisión y los souvenirs de la Selección Colombia.

A 12 mil y a 35 mil pesos.

Los hay en dos tamaños. Uno, el que más se vende, mide 35 centímetros de largo por 6 de ancho. Es un bus rojo, de acabados no muy finos, con 52 puestos plateados, un fuelle negro en la mitad y tres puertas. Se mueve por impulso. Primero se rueda hacia atrás y luego se suelta para que salga en carrera. Ese vale 15 mil pesos, pero regateando se puede conseguir por 12 mil.

Hay otro mucho más grande (unos 55 centímetros de largo) que también anda por impulso y hasta se le pueden abrir las puertas. Vale 45 mil pesos, pero si el comprador insiste, se lo puede llevar a la casa por 35 mil. Ese tiene menos salida. A la gente le gusta el pequeño porque es más curiosito y los niños lo pueden manejar más fácil , contó Jorge, un vendedor ambulante que dice que a diario vende entre seis y siete buses desde hace dos semanas. Los grandes, por lo general los llevan por encargo.

Qué donde los compró? Pues en Sanandresito de San José. Allá eso está llenito , dijo otro vendedor que ha logrado comercializar los transmilenitos en un semáforo de la avenida Jiménez.

Pero en San José ya no hay ni uno. Ni en las bodegas viejas ni en los locales nuevos hay rastro del pequeño vehículo. Están agotados desde la semana pasada , dicen en cada puesto de juguetes.

Y quién los hace? Nadie lo sabe o por lo menos los vendedores no lo dicen. El empaque tampoco da pistas de su autor. Solo tiene impresa la marcaViatei que no aparece ni en las Páginas Amarillas ni en Internet. Todos se remiten a decir que los transmilenitos, un producto tan bogotano como el ajiaco, es de fabricación china.

Aunque no suene lógico, en efecto, los busecitos dicen por debajo, en el chasis de plástico,Made in Chinai . Lo más probable entonces es que los transmilenios sean el producto de una conversión de un bus de juguete cualquiera al que alguien tuvo elcabezazoi de pintar de rojo y ponerle los letreros del ya famoso sistema de transporte que entre diciembre y lo que va de julio ha movilizado 49 millones de pasajeros en Bogotá.

Licitarán la franquicia.

El auge de los buses, que desde ya se pronostican como el juguete de la próxima Navidad por lo menos en Bogotá cogió por sorpresa a la misma empresa TransMilenio, que ya está preparando los términos de una licitación que abrirá a finales del año, para entregar la franquicia a un tercero con el fin de que la explote.

Aunque los busecitos no son legales, eso demuestra que se ha generado un sentido de pertenencia en la gente inmenso , dijo el gerente de la empresa, Edgar Enrique Sandoval.

Sin embargo, esto no es suficiente mérito para que en un futuro, cuando se esté explotando la franquicia con otro tipo de productos que lleven el sello TransMilenio, se presenten demandas por el uso actual sin autorización, pues la marca está debidamente registrada por el Distrito desde hace más dos años.

Lo más seguro es que cuando la franquicia se esté explotando oficialmente y los transmilenitos de ahora pasen a ser otro de los miles de elementoschiviadosi de la economía informal, en el mercado también haya camisetas, botones, pocillos, llaveros, cachuchas y un sin fin de promociones similares de Transmilenio, un producto que en siete meses de funcionamiento ha alcanzado la popularidad de Monserrate. Desde Lima, Caracas, Santiago de Chile, Guayaquil, Ciudad de México y Quito, han venido a conocerlo para replicarlo.

Poco a poco, los buses rojos que ruedan por Bogotá han ido ganando fama y ahora pueden ser un recuerdo turístico de la talla de los buses de dos pisos de Londres o de los taxis amarillos y negros de New York.

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