MAREMOTO ACECHA A TUMACO

MAREMOTO ACECHA A TUMACO

La leyenda de los pescadores dice que Tumaco está asentado sobre el lomo de un enorme pez y que el día que se mueva, el puerto desaparecerá.

29 de julio 2001 , 12:00 a.m.

La leyenda de los pescadores dice que Tumaco está asentado sobre el lomo de un enorme pez y que el día que se mueva, el puerto desaparecerá.

En el siglo pasado, cuatro maremotos o tsunamis estuvieron a punto de convertir este mito en una realidad.

El primero ocurrió el 31 de enero de 1906 y según la oficina de Estudios Geográficos del Instituto Agustín Codazzi, fue considerado como uno de los seis que más energía ha liberado en toda la historia del planeta. Luego, se presentaron otros dos, el 14 de mayo de 1942 y el 19 de enero de 1958.

Y el último fue el 12 de diciembre de 1979. Su saldo fue aterrador: 452 personas murieron, 1.011 resultaron heridas, 3.081 viviendas quedaron destruidas y 2.119, averiadas.

"Una enorme ola de 5 metros de altura acechó a Tumaco. Por fortuna rompió contra dos islas situadas frente a la costa y gracias al reflujo pudo extenderse y la villa fue perdonada...", recuerda un testigo.

Actualmente, los pescadores tienen argumentos más fuertes que el presentimiento para creer en la leyenda.

Estudios científicos no descartan que un nuevo maremoto se registre en la zona. Es más, una comisión especial se ha encargado de analizar las probabilidades de que ocurra nuevamente este fenómeno. Se llama Programa Tsunami, palabra que en japonés significa maremoto.

Al frente de ese grupo están la Armada Nacional y la Comisión Colombiana del Océano (OCO), quienes han trabajado con la Dirección General para la Prevención y Atención de Desastres (DGPAD), Ingeominas, el Ideam, el Agustín Codazzi, el Observatorio Sismológico del Suroccidente (OSSO) y el Instituto Geofísico de la Universidad Javeriana.

Estas instituciones no ocultan su preocupación porque un nuevo fenómeno de este tipo se vuelva a registrar en cualquier momento en las costas colombianas frente a Tumaco, una isla, donde viven cerca de cien mil pobladores en casas construidas con pilotes sobre el mar.

Los resultados de la investigación reposan en un documento que fue entregado a comienzos de año al Gobierno Nacional.

Para la física Alexandra Quiceno, encargada del Programa Tsunami, que dirige la Capitanía de Puerto, de la Armada Nacional, "el panorama de riesgo es complejo para Tumaco pues a la amenaza de un nuevo tsunami, sustentada en estudios teóricos y registros históricos, se suma la existencia de una serie de condiciones de vulnerabilidad".

Y es que la zona donde se encuentra Tumaco está considerada como una región de muy alto riesgo sísmico.

Quiceno dice que además inciden la poca capacidad de soporte de los suelos del área, la ausencia de normas en las construcciones, los caseríos expuestos al embate directo de las olas, la falta de terrenos elevados y la mínima percepción de riesgo por parte de la comunidad.

La reubicación.

El capitán de fragata, Juan David Múnera, director del Centro de Control de Contaminación del Pacífico, dice que "reubicar a Tumaco en el continente sería lo ideal".

El oficial explica que esto no se puede hacer de la noche a la mañana y que de la situación de alto riesgo que vive el puerto ya ha sido informado el Gobierno, quien debe tomar las decisiones.

Según Múnera, lo preocupante de todo esto es que pese a las advertencias "nadie nos quiere poner la debida atención".

Actualmente, se estima que cerca de 30 mil personas habitan en lugares de bajamar que no ofrecen ninguna seguridad.

Quiceno señala que una de las acciones urgentes es impedir que los asentamientos sobre las zonas amenazadas continúen creciendo.

Pero los científicos no han sido escuchados y hasta ahora no existe un estudio serio de reubicación del puerto.

Lo único cierto es que el Gobierno solo se ha interesado en adelantar estudios para la construcción de un nuevo puente en el sector de El Pindo, que una a la isla con el continente. El actual puente no es garantía para una eventual evacuación, siendo este uno de los dos lugares por donde tendrían que pasar más de cien mil pobladores del lugar.

Según los estudios científicos, los tiempos de llegada de las olas de un maremoto sobre los lugares más habitados de Tumaco, oscilan entre 30 y 40 minutos, tiempo del que dispondría la gente para dirigirse hacia las zonas de menor riesgo como son el faro en la isla de El Morro y el continente.

Para esa evacuación se cuenta con dos vías: los puentes de El Pindo y El Morro, que difícilmente darían abasto tanto por su tamaño como por su estructura.

Carlos Chávez Andrade, director local de la Defensa Civil tampoco oculta su preocupación por lo que se podría presentar. La entidad solo dispone de 130 mil pesos mensuales de caja menor para atender sus necesidades y lo único con que cuenta es con la buena voluntad de los socorristas.

Mientras se piensa en la reubicación, para los oficiales de la Armada Nacional "es necesario educar a la comunidad, adecuar vías y rutas de acceso y preparar a las autoridades para que puedan actuar de manera acertada durante y después de un evento de estas dimensiones".

Con estas medidas, buscan que la leyenda de los pescadores nunca se cumpla.

Qué es un tsunami.

Este fenómeno, también conocido como maremoto, es originado por una serie de olas grandes que se producen por terremotos que ocurren en el fondo del mar.

Las olas pueden ser mil veces más largas y 60 veces más rápidas que las olas que produce el viento.

En mar abierto, su altura es tan pequeña que pasa desapercibida, pero al llegar a la costa pueden alcanzar alturas superiores a los cinco metros. Además, se generan fuertes corrientes.

Las zonas costeras que se encuentran cerca del centro de la actividad sísmica pueden verse afectados por los tsunamis.

Los países con costa en el Pacífico son los que históricamente han sufrido más las consecuencias de este fenómeno.

Los tsunamis son tan impredecibles como los terremotos y para el caso de Tumaco no es probable que se registre sin que antes se sienta un movimiento telúrico fuerte.

FOTO:.

LOS EFECTOS DE LOS EMBATES de la marea se han llevado varias edificaciones. Esta casa ubicada en el sitio El Morro ha sufrido los rigores del fuerte oleaje.

Edison Parra

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