UN URBANISMO SENSATO

UN URBANISMO SENSATO

Cuando el gobierno del presidente Barco resolvió acometer el proyecto de Ciudad Salitre, se pensó en cambiar de nombre, puesto que se suponía que este podría dar la sensación de aridez y/o esterilidad. Nada más lejano al producto que finalmente empieza a vislumbrarse, ya que con el advenimiento de los nuevos proyectos que allí se construyen, como son los hoteles, el Centro Empresarial, el Centro Comercial y el Centro de Ciencia y Tecnología, se podrán apreciar mejor las virtudes de tener andenes amplios, estacionamiento suficiente, vías arborizadas, parques comunales y circuitos peatonales que enlazan toda la comunidad.

28 de junio 1996 , 12:00 a.m.

De esta manera será posible recorrer desde la terminal de transportes hasta la avenida Eldorado, a través del paseo Eduardo Santos, y desde el puente de la 68 hasta este último, sin prácticamente cruzar vías vehiculares. A lo largo del recorrido se hallan los servicios y actividades propios de una comunidad, como la iglesia, el comercio, la educación, la salud, el esparcimiento, la cultura, el trabajo, la vivienda y el turismo.

Esta será la gran diferencia de Salitre con el resto de la ciudad, ya que a quienes creen que es más grato trabajar en la 72 ó la 100, o vivir en Cedritos, les pregunto si no se genera un mayor bienestar cuando se puede caminar amablemente alrededor del sector donde se reside y/o labora, y se encuentran a su paso todos las facilidades mencionadas.

Es algo de lo que tiene el Centro Internacional, sin la congestión vehicular de este último, en donde los ratos de ocio se pueden aprovechar para pasear por el Parque de la Independencia, visitar el Museo Nacional, el Planetario o la Iglesia de San Diego, o comer crispetas en el nuevo Parque Central Bavaria.

Salitre retoma los méritos de este tipo de urbanismo, lo cual no deja de sorprender ya que nos acostumbramos a vivir sin él, habiendo permitido durante las últimas tres décadas el destrozo de la mayoría de los sectores gratos que tuvo Bogotá y la desaparición del énfasis en el manejo del espacio público.

Solo surge una inquietud, consistente en si para el período de consolidación que falta, se va a poder sostener el esfuerzo realizado hasta ahora, ya que este es el resultado directo de haber mantenido un equipo de trabajo preocupado por cuidar y defender los principios urbanos que rigen el proyecto. Desgraciadamente, la fiducia bajo la cual se gestó el programa está próxima a terminarse. Ojalá quienes asuman la responsabilidad de culminar este esfuerzo sean conscientes del arduo trabajo realizado, tanto por el sector público como por el privado, en procura de lograr una mejor forma de construir ciudad.

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