LAS MILLONADAS QUE SE LLEVA EL RÍO

LAS MILLONADAS QUE SE LLEVA EL RÍO

Al río Bogotá se botan no solo desechos, también miles de millones de pesos.

29 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Al río Bogotá se botan no solo desechos, también miles de millones de pesos.

En nueve meses, los bogotanos pagaron, a través del predial, cerca de 71.900 millones de pesos (11 millones cada hora) por el tratamiento de las aguas negras del río Bogotá que, literalmente, se han ido al agua.

Según un informe de la Contraloría Distrital, el impacto que tiene el tratamiento de la Planta El Salitre sobre la descontaminación del río, tiene el mismo efecto que produce un terrón de azúcar en una greca de café: ninguno. Porque el impacto global que tiene la planta sobre la descontaminación es apenas del nueve por ciento. Esa inutilidad les cuesta a los bogotanos 7.500 millones de pesos al mes. Es el dinero que el Distrito gira mensualmente a Bogotana de Aguas y Saneamiento (BAS), la firma que tiene a su cargo la operación de la planta.

Es un cuestionamiento en el que coinciden algunos ingenieros ambientales e investigadores consultados. Estiman que con el dineroi botadoi al río, se habrían construido más de 10 colegios en concesión para 9.000 estudiantes. Un planteamiento similar hizo el ex alcalde Enrique Peñalosa cuando inauguró, molesto, la estructura en septiembre pasado.

Según esos mismos analistas, el proceso de limpieza desaparece cuando las aguas negras tratadas en la planta regresan al río. Prácticamente el tratamiento solo alcanza para que el río mejore en un trayecto de 17 kilómetros: entre la calle 80 y el sector de Fontibón. De ahí en adelante, el caudal sigue como si no hubiera pasado por la costosa planta.

Estas primeras evaluaciones a los resultados de la planta de tratamiento El Salitre Fase I, surgen cuando cumple 10 meses de funcionamiento; y cuando al Gobierno Distrital solo le quedan dos meses para definir si construye o no las otras dos plantas sugeridas como estrategia ideal para sanear el río.

Reparos al contrato.

La mayoría de expertos ambientales y críticos no censura la operación de la planta, cuya construcción en el noroccidente de la ciudad costó más de 250 mil millones de pesos.

La planta dicen cumple con el contrato de concesión que el Distrito le adjudicó a BAS- en 1994- para el tratamiento de las corrientes residuales provenientes de los alcantarillados del norte de la ciudad.

Los cuestionamientos recaen sobre los términos del contrato suscrito entre el Distrito y el concesionario por 30 años que, según los contradictores del proyecto, tienen un alto costo: comprometió pagos por 27 años, pignoró recursos por 10 años y se firmaron cláusulas desventajosas para la ciudad.

Se adjudicó a esa firma el contrato porque era la propuesta más económica y fue avalada por el Banco Interamericano de Desarrollo que financió el proyecto. Y se planeó la construcción de las tres plantas por fases, porque es un proceso gradual con grandes inversiones , aseguró el ex alcalde Jaime Castro, promotor del proyecto.

Pero el Distrito quedó tan amarrado con el contrato, que si hoy decidiera terminarlo unilateralmente, le costaría una indemnización cercana a los 250 mil millones de pesos. La Administración no cuenta con esos recursos.

Las críticas también se dirigen a la cláusula que fijó el promedio mínimo de caudal tratado que debe pagar el Distrito al concesionario: cuatro metros cúbicos por segundo de agua, sin interesar si el volumen es menor. Cada metro cúbico tratado cuesta hoy 0,26 centavos de dólar.

El informe de la Contraloría - basado en un reporte de la firma Hidrotec, ex interventora de la planta - identifica que el promedio tratado hasta ahora ha sido de 3,28 metros cúbicos por segundo. Los registros de este año muestran que en enero, febrero y abril estuvieron por debajo de cuatro metros cúbicos. En marzo y mayo, por encima de esa medición.

Para los viscerales ambientalistas y defensores de la descontaminación del río, estos son asuntos contractuales manejables. Declaran que no puede perderse de vista que la planta es solo una parte del proceso de descontaminación. Y para que el saneamiento se logre plenamente, exige la operación de las tres plantas proyectadas.

Según Alfonso Pérez Preciado, gerente de la Empresa de Consultoría Ambiental (Epam) y autor del estudio que diseñó las tres plantas de tratamiento Salitre, Fucha y Tunjuelo , no descontaminar el río dejará pérdidas económicas, sociales y de salubridad superiores a los 253 mil millones de pesos.

La planta funciona bien y eso demuestra que el tratamiento del río debe continuarse en su totalidad, ya sea con dos o tres plantas , declaró el ex director de la CAR, Diego Bravo.

Lo contrario opina Jairo Romero, profesor de la Escuela Colombiana de Ingeniería, para quien Bogotá tiene otras urgencias, como la inversión en la reducción de la pobreza o la educación.

Se ha hecho algo más para descontaminar el río Bogotá? Varios de los ambientalistas consultados responden muy poco , tanto en los municipios ribereños al río como en la misma capital. Solo se sabe que la CAR promovió la construcción de 20 plantas de tratamiento en municipios por donde pasa el caudal, en su recorrido de 220 kilómetros entre Villapinzón y Girardot.

Mientras tanto, a la ciudad se le sigue exigiendo más acción para salvar el río, pues se le responsabiliza del 80 por ciento de la contaminación que hoy tiene el afluente. Los bogotanos vierten al alcantarillado más de 41,6 millones de metros cúbicos por mes de cargas orgánicas, reporta el Departamento Administrativo del Medio Ambiente (Dama). Y aún quedan más de dos millones de personas sin alcantarillados para drenar las aguas residuales.

Por ahora, para ayudar en el saneamiento del río por la zona norte de la ciudad, la Empresa de Acueducto construye tres de los interceptores que llevarán aguas negras a la planta El Salitre.

Las obras comienzan en la calle 200 con Autopista Norte y terminan en el Salitre. Cuestan cerca de 200 mil millones de pesos.

El Dama inició, en la Administración anterior, la búsqueda de acuerdos especialmente con los propietarios de curtiembres para evitar que estos desechos, altamente contaminantes, se arrojaran al río. El proceso avanza.

La última alternativa.

Se sabe que la Administración piensa revisar cláusulas de la contratación con BAS, en lo referente a volúmenes de tratamiento y tarifas, en caso de que siga en operación la planta de El Salitre.

Por otra parte, el Gobierno Distrital entraría a revisar un estudio reciente de expertos y consultores, el cual concluyó que debe continuar el saneamiento del río con plantas de tratamiento.

Como alternativa más viable, el estudio propone la construcción de una planta única para el resto de la ciudad, preferiblemente en Soacha o en Tunjuelito. En el escenario de que el Distrito se embarque en este proyecto, la planta cuesta unos 1.200 millones de dólares (más de 2,5 billones de pesos). Pero hacer una nueva planta, podría tener efectos sobre las tarifas del servicio de agua.

Por ahora, la planta de tratamiento El Salitre sigue funcionando como la máquina tragamonedas : funciona a la perfección, pero se come todo el dinero que se le meta. Y los bogotanos siguen pagando.

FOTO. John Wilson Vizcaíno / EL TIEMPO.

La construcción de la gigantesca planta de tratamiento de aguas residuales El Salitre, en el norooccidente de la ciudad, duró tres años y allí trabajan por turnos 67 personas y las 24 horas del día.

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