YELTSIN: TRES PELIGROS EN EL CAMINO DE LA REELECCIÓN

YELTSIN: TRES PELIGROS EN EL CAMINO DE LA REELECCIÓN

Pese a que Yeltsin luce con la ventaja asegurada hacia la segunda vuelta de las elecciones presidenciales rusas el próximo miércoles, tiene en el camino hacia la reelección tres peligros que pueden dar tranquilamente la victoria a su rival comunista Ziuganov.

28 de junio 1996 , 12:00 a.m.

El primero de estos peligros es la asistencia. Los cerebros de la campaña para la reelección de Yeltsin la han declarado problema número uno . En todos los medios de comunicación hay una campaña frenética para convencer al electorado de ir a votar el miércoles.

Según un reciente estudio de una de las empresas encuestadoras, si vota 64 por ciento del electorado Yeltsin tiene la victoria asegurada; si vota 62 por ciento corre el riesgo de perder, y si lo hace menos del 60 por ciento el comunista tiene el triunfo garantizado.

Todo, por las características del electorado: los partidarios del presidente son mucho menos disciplinados que los amigos de su opositor. Los 24 millones que sufragaron por Ziuganov vendrán con seguridad a las urnas; de los 26 millones que lo hicieron por Yeltsin una buena parte puede simplemente irse a la dacha (casa de campo) o quedarse en su diván mirando la tele.

El segundo peligro que enfrenta Yeltsin es la idea, asentada en la cabeza de muchos rusos, de que, pase lo que pase, el actual presidente no puede perder.

No hay precedente en Rusia de transmisión de mando. Nadie cree que el zar actual pueda entregar el poder sin más. Y menos Yeltsin, que se ha mantenido a flote en los momentos más difíciles.

El tercer peligro, de mucho peso, son los once millones de personas que votaron por el general Lebed. Yeltsin lo incorporó a su equipo no bien terminada la primera vuelta. Pero hay muchas dudas sobre cómo se conducirán los partidarios del polémico y autoritario general elevado de golpe a las cumbres del Estado que criticó casi toda la campaña.

Once millones de votos, frente a una diferencia de escasos dos millones entre Yeltsin y Ziuganov en la primera vuelta, deciden la segunda. Lebed se volvió la sorpresa de las elecciones rusas porque logró encarnar una tercera alternativa. Sus votantes no querían ni a Ziuganov ni a Yeltsin. Ni el pasado ni la reforma.

Cómo voten puestos ante la disyuntiva de escoger es un misterio. Los comunistas insisten que con el ingreso de Lebed al Kremlin, como ayudante de Yeltsin, la mayor parte de su electorado votará desilusionada por Ziuganov; los yeltsinistas se muestran confiados que la adopción por parte del presidente de trozos sustanciales del programa del general Lebed inclinará a sus partidarios en favor de la reelección.

Asistencia, convencimiento de la victoria del actual presidente y misterio completo con los votantes de quien podrían asegurarle la victoria. Estos son los peligros que enfrenta Yeltsin para garantizar su reelección el próximo miércoles tres de julio.

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