UN PUENTE DE SOLO RUMBA SE VIVE EN TULUÁ

UN PUENTE DE SOLO RUMBA SE VIVE EN TULUÁ

Hablar de la Feria de Tuluá es remontarse a 43 años de historia que, con sus aciertos y desaciertos, han aportado a lo que hoy representa uno de los certámenes más importantes del suroccidente del país.

14 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Cada administración le ha impuesto su estilo a la realización ferial. Por ejemplo, los tulueños de pura sepa no olvidan el valioso aporte que brindaron en 1953 Manuel Victoria Rojas, Marcos Fernández y Eudoro Jaramillo, cuando la Feria se llevó a cabo en las instalaciones en donde hoy funciona la galería central. De ese entonces se recuerda que la primera venta realizada por los participantes fue una vaca.

Con el transcurrir de los años, el certamen fue innovándose. Sin embargo, el despegue radical lo inició en 1988 el alcalde Gustavo Alvarez Gardeazábal cuando facilitó la presencia de expresiones culturales populares, que se unían a las tradicionales exposiciones de maquinaria, artesanías, de microempresarios, especies menores, plantas ornamentales y de ganado vacuno y equino.

Era una mezcla de las cotidianidades urbanas y rurales del centro del Valle. Los campesinos, con sus atuendos típicos con marcada influencia paisa, eran uno de los principales atractivos, particularmente de los turistas y de los sectores populares de la ciudad, pues era la oportunidad para dar rienda suelta a su creatividad.

El espectáculo central corría por cuenta del desfile de los populares yipaos y el de las comparsas.

La Feria de 1996 no tendrá ese vistoso colorido, de ahí que los habitantes de la zona rural hayan solicitado a través de diversos medios reanudar la presentación de estos actos, en tanto que es el único canal de contacto informal con sus paisanos del casco urbano.

La Feria también permite ofrecer un espacio de divulgación de tecnologías apropiadas a pequeñas unidades campesinas de producción y de educación ambiental a los asistentes, según Juan Guillermo Vallejo y Oscar Londoño, responsables del área de Especies Menores.

Pero hay consenso sobre la necesidad de cambiar. Por ejemplo, se percibe que los 104 mil metros cuadrados de la Ciudadela Ferial Manuel Victoria Rojas son insuficientes para albergar a los 850 expositores, las 200 mil personas que asisten durante los seis días de feria y los cinco mil vehículos que se parquean en el sitio adecuado para tal efecto.

Sin duda alguna, las seis hectáreas que ocupamos nos quedarán pequeñas, por eso esperamos adquirir cinco más para realizar las obras que son indispensables para proyectar la feria , admitió el presidente de la Junta directiva Francisco Caballero Lamir.

Ahora las negociaciones, según Jesús Salcedo Usma, jefe de prensa, pueden superar hasta los diez mil millones de pesos, pero es aventurado dar esa cifra, porque la realidad es que nunca se reportan las ventas en cada área , explica el directivo.

El vicepresidente de la Junta directiva, James Murillas Giraldo, dice que la Feria de Tuluá debe proyectarse pero permitiendo ampliar el cupo de participantes en las exposiciones.

Para el congresista y ex directivo ferial Gonzalo López Arango, un certamen como el que anualmente se desarrolla en Tuluá tiene que proyectarse porque es variado.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la Feria, Fidelio González Martínez, considera que se requiere no solo de las instancias gubernamentales regionales, sino de las nacionales para jalonar a las cúspides más altas.

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