Secciones
Síguenos en:
¿Por qué los matan?

¿Por qué los matan?

No son casos aislados, como ha dicho el Gobierno. El asesinato reciente de varios líderes campesinos comprometidos con la restitución de tierras es la señal clara de que no se está entendiendo y actuando en consecuencia, sobre la profunda complejidad del campo colombiano. Y precisamente por considerar que esta política es una de las más acertadas del actual gobierno y reconociendo la buena fe de las autoridades en este campo, es hora de prender alarmas para que se rectifique el camino y se tenga éxito en este esfuerzo de hacer justicia frente a la peor crisis humanitaria del país: el desplazamiento.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de abril 2011 , 12:00 a. m.

El primer error que se está cometiendo es que el Gobierno, en cierta forma, y los mismos gremios del sector, hasta ahora se han centrado en las consecuencias del conflicto rural: despojo, desplazamiento, asesinato de líderes, y no en las profundas causas de la problemática rural: la gran desigualdad, inequidad, alta concentración de la propiedad, poderes políticos apoyados por la violencia, 'parapolítica', narcotráfico, unas élites llenas de avidez de renta que no piensan en el país y sus pobladores, sino en sus propios intereses.

Un segundo error es la falta de visión adecuada del Estado, que no reconoce que la Colombia rural es todavía una Colombia feudal, en donde la excepción son las pequeñas islas de modernidad que allí existen: los cultivos de flores, palma africana, entre otras. Existe un desprecio por el campesinado y se está mirando el territorio y la cultura rural desde una óptica urbana. No solo se trata de los esquemas productivos, sino de la misma estructura de poder de esta parte del país, que es muy distinta de la que existe en los grandes centros urbanos. La tierra sigue siendo botín de guerra y símbolo de poder, no solo económico sino político, y esos señores feudales están muy bien representados en el Congreso de la República para querer cualquier proceso de modernización.

El tercer error consiste en creer que la Seguridad Democrática acabó con esa estructura feudal y violenta. La guerra con las Farc, aunque ha tenido éxitos, continúa y el paramilitarismo, ese monstruo que crearon los barones de la tierra, lejos de extinguirse se ha trasformado en unas bandas similares cuyo origen 'para' quiere ignorar el Ministro de Defensa. La violencia rural sigue, el campo está a décadas del país urbano en cualquier indicador económico y social, y lo peor: el diálogo entre el Estado y el sector rural solo tiene como interlocutores a los mismos señores de la tierra, a los grandes terratenientes, bien en los gremios, en el Congreso o en las autoridades locales, que siguen dominadas por esta perversa mezcla de poder, corrupción y política.

Finalmente, el cuarto error es creer que al país urbano le importa lo rural o, mejor aún, que lo entiende. Nada de eso pasa y por eso no le interesa que el sector más pobre del país esté económicamente estancado. Ni siquiera reaccionan sus supuestos voceros, porque no lo representan.

El problema del agro no se resuelve con una ley, por perfecta que sea; se requieren mensajes más claros del Gobierno. Se necesita la decisión política de sacar a esta parte del país de esa vida oscura, violenta, sin futuro que no se resuelve solamente con asignarle tierra. Urge un verdadero compromiso del país, del Gobierno, para pagarle al campo la profunda deuda económica, social y de paz que le debemos a este sector. No es otra locomotora. Es la que más necesita de todos: verdadera estrategia de desarrollo rural con seguridad, inversión pública en institucionalidad, investigación, bienes públicos, nuevos interlocutores en el campo. Si no se reconoce la perversa estructura de poder que existe y si no va el paquete completo, así sea por regiones, seguirán matando a líderes campesinos y, con ello, morirá la política que podría cambiar al país

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.