CAMBIO INCONCEBIBLE

CAMBIO INCONCEBIBLE

Aristóteles definió la política como la investigación en torno a los que debe ser el bien, ella era la ciencia más importante y arquitectónica, pero cuando hablaba del bien se refería al bien común, no al de unos pocos e individuales intereses.

13 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Aristóteles definió la política como la investigación en torno a los que debe ser el bien, ella era la ciencia más importante y arquitectónica, pero cuando hablaba del bien se refería al bien común, no al de unos pocos e individuales intereses.

Por el contrario, en la vida moderna se habla del politicismo como la importancia excesiva que adquieren las exigencias políticas con respecto a otras de tipo científico, artístico, moral, social y, en fin, de aquellas que beneficien a su destinatario natural, las clases más necesitadas. Pues bien, con el problema de Paz del Río parece estar sucediendo el fenómeno de politización, cuando se rumora el cambio del Presidente.

Personalmente no conozco al actual directivo, ni me une vínculo alguno con él, pero algo es cierto, a unos pocos meses de haber sido nombrado, sería inconcebible que se le cambiara sin haberle dado la oportunidad de demostrar algún resultado. Sería benéfico para los intereses políticos que se dilucidan detrás de tal información, pero altamente caótico para la empresa, la cual, de una vez por todas, debe reactivarse y para eso necesita de una alta dosis de imaginación, de denodado esfuerzo, de capacidad de gestión y de la solidaridad de todos los boyacenses, quienes en últimas seremos los perjudicados si no se logra alcanzar el cometido final.

La clase política boyacense, afortunadamente no toda, es voraz y, en honor a la verdad, me parece que poco le importa el bienestar de todos cuantos dependen de esa empresa. Se acercan unas elecciones parlamentarias y cada uno de los actores políticos lo único que busca es acomodarse a costa de lo que sea, así sea de sus principios, de su partido o de las gentes humildes. De allí la importancia de que todo el mundo se involucre en la política, no como una expresión de lo que hoy se llama politiquería, sino como esa vocación que busca el gobierno, pero a través de una reflexión sana y honesta de lo que él implica, nada más ni nada menos que el servicio a los demás, no a nuestros intereses.

El tema de Paz del Río debe despolitizarse, de lo contrario su final será como el de tantas otras instituciones que dolorosamente han sucumbido, en nuestras narices, ante eso que a veces llaman estrategias preelectorales.

Jorgeedu@uniboyaca.edu.co

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