DE TARTUFO Y ARLEQUINES

DE TARTUFO Y ARLEQUINES

Debo reconocer que el silencio es una práctica, al menos en nuestro país, rentable cuando es cómplice; sana cuando de ciertos asuntos no se conocen mayores detalles, y saludable para no exponerse. También considerarán los lectores que soy monotemático, reiterativo y por lo mismo, aburrido. Presento disculpas.

27 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Debo reconocer que el silencio es una práctica, al menos en nuestro país, rentable cuando es cómplice; sana cuando de ciertos asuntos no se conocen mayores detalles, y saludable para no exponerse. También considerarán los lectores que soy monotemático, reiterativo y por lo mismo, aburrido. Presento disculpas.

Lo sucedido en el Consejo Superior de Unillanos, después del escándalo público protagonizado por el delegado del Presidente y la Rectora, deja una sensación de sospecha. Cómo nos explicamos que de los 25 cargos hechos a la señora Pérez de Parrado, algunos aceptados por evidentes, solamente hayan producido, luego de un triste empate 4 X 4, la remoción de los vicerrectores Académico y Administrativo y la salida "incólume y sin mácula" del Secretario General?.

Vaya debates cuando está en entredicho la dignidad de la Universidad, no por culpa de la academia sino de los sicofantes al servicio del clientelismo. Se deduce entonces, que era un simple y elemental "reparto" de la universidad, en cuyo festín han participado desde caspeteros hasta legionarios de María la Virgen, cada uno con sus intereses.

No podemos seguir con el engañoso argumento de que al Consejo Superior llegan los mejores y los cualificados. No. Infortunadamente, lo sucedido demuestra una vez más la tremenda dificultad de quienes, acostumbrados a la inmoralidad, deben asumir con respeto y decencia los destinos de la Universidad, en contravía de su más mezquino y perverso proyecto: el usufructo personal.

Hay malestar, y no está bien que para evitar la pestilencia se trasladen funcionarios según la puja de los apetitos burocráticos, disfrazados con el nombre de "gobernabilidad", apetitos que han llevado en la universidad, incluso a establecer "territorios" en cargos, oficinas y caspetes. Ojalá que un día de éstos no les dé por repartir títulos "Honoris Causa". Ante la ofensa, la más grotesca, una vez más, necesitamos una opinión pública crítica, seria, autónoma e independiente, que nos acompañe en la Movilización por la Unillanos , con sus incertidumbres y sus proyectos, con sus necesidades y anhelos, para que junto con la academia, le marque derroteros a la Universidad y a la región.

*Sociólogo

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