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Diplomacia multilateral

Diplomacia multilateral

En un contexto mundial crecientemente complejo e interdependiente, los escenarios multilaterales de entidades como la Organización de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y Unasur, constituyen un espacio trascendental.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de abril 2011 , 12:00 a. m.

Sin embargo, la evolución del multilateralismo en América Latina demuestra que la región debe enfrentar, inicialmente, una serie de retos internos antes de poder avanzar hacia una agenda colectiva. En septiembre del 2010, la Fundación Canadiense para las Américas (Focal) publicó una compilación de artículos sobre dichos retos. Y aunque es clara la importancia de los procesos de cooperación, también la lectura del texto señalado permite concluir que nuestros países están frente a una oportunidad para transformar su aproximación al multilateralismo. Sobre todo, se afirma que es necesario trabajar en la construcción de mecanismos que permitan alcanzar mayores niveles de participación.

En el caso de Colombia, el país enfrenta por estos días dos retos que son centrales para la consolidación de un liderazgo que hasta ahora le ha sido esquivo, tanto por la problemática doméstica y la polarización ideológica de la región, como por la falta de una aproximación más asertiva a la política exterior y la inserción internacional.

En primer lugar, el país fue elegido para asumir, en cabeza de la ex canciller María Emma Mejía, la Secretaría General de Unasur. Esta decisión representa una oportunidad para transformar el rol de Colombia en el contexto sudamericano. Desde el 2008, la participación colombiana en Unasur se ha visto reducida a una defensa no muy exitosa de sus acciones frente a las críticas y acusaciones de otros países de la región. Como lo dijera el presidente Santos al hacer referencia al nombramiento de la ex canciller Mejía, "esto es bueno para Colombia y para Unasur", considerando la creciente importancia de este mecanismo y la necesidad de proyectar la región hacia el resto del mundo.

Pero Colombia debe administrar este nuevo papel con una posición clara, para que pueda superar la condición negativa que ha caracterizado su membresía a este organismo y para que Unasur, que en ciertos momentos pareciera no haber despegado, se aleje de su condición de escenario de disputas.

En segundo lugar, el país asumió la Presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Unsc) para el mes de abril, en un momento en que dicho organismo deberá debatir varios temas trascendentales, tales como las crisis que actualmente viven Libia y Costa de Marfil. En esta distinción, Colombia ha establecido como objetivo la reconstrucción de Haití. Específicamente, el Gobierno colombiano ha planteado la necesidad de acelerar la ayuda que recibe el país caribeño y que es fundamental para su recuperación. La participación de los presidentes Santos y Préval, de Haití, y del enviado especial de Naciones Unidas -el ex presidente estadounidense, Bill Clinton- en dicho debate, permitirá avanzar en el proceso de sacar a Haití de las terribles consecuencias dejadas por el terremoto de enero del 2010. Para alcanzar estos objetivos el país debe asumir la Presidencia del Unsc como una oportunidad de afianzamiento en el liderazgo regional, que ayude a crear conciencia sobre las problemáticas latinoamericanas a nivel global. Otras temáticas de alcance internacional como la cuestión palestina o la evolución del conflicto libio seguramente también harán parte de la agenda. Y en estos casos el reto será mayor considerando que los países representantes de la región en el Unsc -Brasil y Colombia- han presentado posiciones opuestas, lo que hará más difícil asumir la vocería regional tal como lo ha sugerido el presidente Santos.

La diplomacia multilateral es actualmente una dimensión esencial de la política exterior de cualquier país. Ahora, a pesar de que los organismos que le sirven de escenario enfrentan muchos retos asociados a su eficacia, no dejan de ser espacios propicios de coordinación y ejecución.

Y en ese sentido, la palabra clave para Colombia es 'preparación'. El país necesita conocer a fondo las tendencias que se están dando en el mundo para poder ejercer un eventual liderazgo de manera decidida. En esa línea, contar con los equipos de asesores que se requieren para tal propósito es fundamental. Además se requiere igualmente fortalecer la preparación, liderazgo y capacidad de negociación del Gobierno para que su gestión se traduzca en reconocimiento para su política exterior.

Sólo de esta manera Colombia podrá contribuir al logro de los propósitos multilaterales y podrá hacer que estas nuevas posiciones conduzcan no sólo a una política internacional más visible y estructurada, sino también hacia mayor desarrollo y crecimiento para el país

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