LA VIDA EN EL ESCENARIO

LA VIDA EN EL ESCENARIO

El autor de Compañía, Eduardo Rovner, a través de situaciones y conflictos bien pincelados y de un cierto humor negro, sugiere cuestionar las relaciones de pareja, sugiriendo en tonos del teatro del absurdo a tres personajes, Ana, Osvaldo y Magda, quienes frustrados en sus deseos, apetencias y anhelos, buscan afanosamente una compañía que les permita encontrar la posibilidad de realización individual; alguien que les haga creer nuevamente en el amor, un amor que no muera por desgaste.

30 de junio 1996 , 12:00 a.m.

En el texto dramatúrgico por más que ese recurre al manido y trivializado triángulo amoroso, el autor se aleja de los esquemáticos y acostumbrados excesos para proponernos una pieza con tintes chejovianos donde desde una perspectiva de lo ontológico, y de corte minimalista, se adentra en los laberintos del ser y la nada. Por eso delimita rigurosamente los espacios y configura con exactitud los personajes, despojándolos de toda clase de accesorios y rasgos inútiles.

Vicky Hernández parece reconocer bien el espíritu rovneriano, y tal vez por eso plantea un escenario totalmente desnudo donde los tres personajes ligeros de equipaje desarrollan la partitura de movimientos guiados por un círculo que enmarca un rombo, dibujados sobre el piso del escenario. Podríamos interpretar estos símbolos como una historia circular en la cual coexisten cuatro ángulos o puntos de vista: Ana, Osvaldo, Magda y un cuarto que sería el espectador. Entonces es cuando todo cuanto hay en escena comienza a tener profundos significados relacionados con el contexto ambiguo de la pieza; esa sensación poderosa de vacío absoluto, de pérdida de identidad, se apodera poco a poco de cada uno de los roles protagónicos hasta llegar a momentos insospechados, como aceptar la necedad de convivir con Magda, la recién llegada.

En Compañía se opta como estrategia para la dirección de actores, recurrir a gestos y posturas leves a medida que se van diciendo los textos con profundo sentimiento. Esta tarea escénica en términos generales es llevada a cabo por los actores Alejandra Borrero, Jorge Cao y Ana María Kamper, que quienes como su directora poseen una experiencia básicamente teatral, que les permite realizar con cierta desenvoltura las acciones físicas minimalistas que exige la puesta en escena. En esta caracterización de roles se privilegia el trabajo de interiorización de ribetes psicológicos y vivenciales, más que su construcción externa, aunque habría que destacar que en estas actuaciones se abandona los clichés, estereotipos y amaneramientos propios de estas obras.

En algunos instantes de la pieza tiende a decaer el ritmo y la fuerza de las interpretaciones, debido quizás al relajamiento del conflicto y a los desplazamientos de los pequeños poderes que ostenta cada uno de los personajes. Igualmente la imagen final sugiere una salida débil a la situación planteada en el texto.

Compañía constituye un buen ejemplo de que se pueden hacer obras para grandes públicos sin llegar a sustituir el arte por el negocio.

Obra: Compañía Autor: Eduardo Rovner Director: Vicky Hernández Funciones: Teatro Nacional, de miércoles a sábado, 8 p.m.

Boletas: 15.000 y 10.000 pesos

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