LAS CUENTAS CLARAS...

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El impacto de una noticia equivocada --sobre todo si aparece en primera página y en un diario de la importancia de EL TIEMPO-- no es fácil de borrar aunque ella sea rectificada oportunamente. Y si el texto con el cual se busca enmendar el error también es desacertado, entonces el remedio resulta peor que la enfermedad.

30 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Esto fue lo que pasó el miércoles de esta semana, cuando el periódico registró la réplica de la lotería La 9 Millonaria a una información publicada la víspera.

La noticia del martes 25 apareció en la primera página bajo un título de cuatro columnas que decía: $61 mil millones no llegaron a la salud , precedido por el siguiente antetítulo: De ingresos de lotería La 9 Millonaria .

Esta titulación encabezó un texto según el cual la Procuraduría General de la Nación había concluido --después de realizar una investigación preliminar en la lotería--, que de 72 mil millones de pesos que La 9 Millonaria obtuvo en 1995 y debían ser invertidos en salud, solo destinaron 9.613 millones para ese rubro .

La investigación concluyó en marzo pasado y sus resultados fueron consignados en un informe de 94 páginas que sirvió de base a la información publicada por EL TIEMPO.

Según el informe, la lotería tuvo ingresos por 72 mil millones de pesos en 1995, de los cuales destinó 27 mil millones a gastos de publicidad, impresión y transporte de billetes, descuentos a distribuidores e impuestos; 22 mil millones al pago de premios; 2.300 millones a gastos generales y de funcionamiento, y 9.613 millones a la salud.

Los investigadores de la Procuraduría cuestionaron algunos de los gastos y también el hecho de que al concluir el ejercicio de 1995 la lotería mantenía inversiones en Certificados de Depósito a Término por 15 mil millones de pesos, lo cual --en concepto de la misma Procuraduría--, evidencia una retención de utilidades que debían girarse en forma oportuna al Sector Salud .

La conclusión, en consecuencia, era que según la Procuraduría la lotería ha debido transferir a la salud, además de los 9.613 millones anotados, los 15 mil millones que tenía invertidos en certificados y algunas sumas equivalentes a los gastos que los investigadores consideraron excesivos, pero no la cifra de 61 mil millones incluida erradamente en el título de la noticia.

En la redacción del título se omitió, además, un elemento que siempre debe aparecer cuando en él se incluye una opinión o una afirmación de alguien , según lo determina el Manual de Redacción de EL TIEMPO: la atribución correspondiente, que en este caso era la de la Procuraduría.

Versión equivocada Cuando apareció la noticia, los directivos de La 9 Millonaria presentaron al periódico una serie de documentos para demostrar que los 9.613 millones que la Procuraduría registró como transferencias totales al sector de la salud fueron solo unos anticipos, a los cuales se añadieron otras sumas al liquidar las ganancias del año, hasta alcanzar un total de 26.562 millones.

En los mismos documentos se indicó que los ingresos de la entidad en 1995 fueron de 78.853 millones de pesos --cifra superior a la registrada por la Procuraduría porque incluyó los intereses de los certificados--, de los cuales 52.290 millones fueron invertidos en gastos de funcionamiento y operación comercial.

El periódico publicó la versión de La 9 Millonaria al día siguiente, con la mala fortuna de que los 78.853 millones aparecieron como utilidades en lugar de ingresos totales. El nuevo error suscitó otra aclaración, esta vez por medio de una carta del gerente de la lotería, Carlos Alberto Henao Gallo, que fue publicada en la edición del jueves pasado.

Tras las tres publicaciones sucesivas la confusión, al parecer, quedó despejada, pero no sin antes causar impresiones equivocadas entre los lectores. Lo cual se había podido evitar si la versión inicial hubiera incluido en forma adecuada todos los elementos de la información.

Este es un nuevo ejemplo de los problemas que puede ocasionar la falta de cuidado en la redacción de una noticia, comenzando por el título, su elemento más visible y en ocasiones el único en el cual se detienen los lectores.

Como lo advierte el Manual de Redacción de EL TIEMPO y se ha señalado anteriormente en este espacio, el título debe corresponder exactamente a lo expresado en el texto de la información y esta, a su vez, debe ser veraz, objetiva y precisa. Esto es lo que el periódico se ha comprometido a ofrecer a sus lectores y lo que estos esperan de él: nada más, pero tampoco nada menos.

El Defensor del Lector recibe las quejas por los errores en el contenido de EL TIEMPO y es responsable de velar por que se corrijan. Los lectores pueden escribirle a la sede del periódico, Av. Eldorado No. 59-70, Santa Fe de Bogotá, llamarlo al Tel. 294-0100, ext. 2448 y 2497 o transmitirle sus mensajes por cualquiera de las siguientes vías: fax 410-5088; Línea T: Tel. 410-3737, código 6060; E-mail: migmar

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